Las nubes extrañamente se dispersaron como si el tenebroso aullido las hubiera asustado, abriendo paso a la luz de la luna que bañaba cada rincón de aquel extenso bosque.
—Ya viene. —Le dije a la anciana, que aún me apuntaba con su escopeta.
—No dejaré que destruyas lo único que me queda. —La mujer se negaba a dejarme ir.
De repente, y para mí buena fortuna, Tyler apareció por la puerta trasera de la cabaña con la intención de informarme del aullido.
—Collin ¿Lo escuchaste? Ya viene —dijo Tyler mientras se asomaba por la puerta.
—Regresa adentro Tyler, esto no te incumbe —respondió la anciana sin dejar de mirarme.
Por un segundo pensé que todo estaría arruinado, tenía un nuevo enemigo y me tenía acorralado, pero el grito de Anna nos hizo reaccionar a todos.
—¡Es Anna! ¡Luego podrás matarme, pero ahora tengo que ayudarla! —Le grité a la anciana justo antes de correr en dirección a mi prima.
Llevaba el revólver en la mano temiendo lo peor, y aún lleno de miedo, no iba a dejar que Anna saliera herida, no por culpa mía.
Cuando entré a la estancia de la casa la vi sosteniendo su rifle de forma temblorosa mientras miraba hacia la ventana con una mirada de terror.
—¿Qué pasó? —pregunté mientras me acercaba a ella.
—Está afuera, lo vi —respondió con la voz temblorosa.
De repente un estruendo que venía de afuera nos hizo saltar. Anna al instante dejó caer su rifle y se acercó para abrazarme con fuerza.
—Quédate aquí, iré a ver qué sucede. —Le dije mientras retiraba sus brazos y sujetaba con fuerza mi revólver.
Al revisar por la ventana pude ver lo que parecía ser el cadáver de un ciervo sobre el auto, había sido lanzado con tal fuerza que había arruinado la parte frontal de este y lo más seguro es que no podría encender en ese estado.
—Nos encerró, no quiere que escapemos. —Le dije a Anna mientras me alejaba de la ventana.
Fue entonces cuando escuché el disparo de una escopeta en la parte trasera de la cabaña, sin duda había sido la anciana. Pensé en Tyler y casi podía verlo con un disparo en el estómago, pero me relaje cuando los vi a los dos entrar a la casa.
—¡Está en el piso de arriba! —exclamó Tyler mientras buscaba el hacha que había dejado en la mesa hace horas.
—Yo iré —respondí mientras apretaba mi revólver con todas mis fuerzas.
—Voy contigo. —Escuché a la anciana justo después de que cortara cartucho con su escopeta.
Juntos comenzamos a subir las escaleras, en la parte de arriba de aquel lugar solo había cuatro habitaciones, y una de ellas era el baño así que no había mucho donde esconderse, o al menos eso pensábamos.
—¿Por donde entró? —Le pregunté a la anciana mientras seguía subiendo las escaleras.
—Por la ventana de la habitación de huéspedes, la segunda puerta a la izquierda —respondió bajando el volumen de su voz.
Cuando subimos el último escalón le indiqué que debíamos separarnos, y revisar sin entrar al cuarto, un monstruo de esas dimensiones no podría esconderse en un armario o cualquier rincón de las habitaciones.
Avancé lentamente hacia la habitación principal, si bien la escopeta de la anciana podría frenar al lobo unos instantes, no lo mataría, ese privilegio seguía siendo mío. Con cuidado abrí la puerta del cuarto mientras mantenía el arma arriba esperando ver al lobo pero no había rastro de él.
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Luna de Plata
HorrorCuando un joven presencia la muerte de su padre a manos de un extraño animal su vida cambia bruscamente, pasando toda su vida tratando de olvidar lo sucedido pero 15 años más tarde, vuelve a cruzarse con aquel sobrenatural depredador. ****Créditos p...
