Anna no sabía cómo comportarse con su familia, su padre parecía no estar interesado en tocar el tema de Trevor o lo ocurrido en el rancho Harper, como si nada de eso hubiese ocurrido, incluso su madre estaba renuente a hablar de ello.
—Mamá, ¿Dónde está papá? —preguntó Anna mientras bajaba hacia la sala.
—Fue a la ciudad a ver al Sheriff.
—¿Encontraron a Trevor?
—Anna sabes que a tú padre no le gusta que hablemos de ese tema.
—Yo soy la que fue raptada, tengo derecho a saber cómo avanza mi caso.
—¡Qué no Anna! —Era rara la ocasión en la que la madre de Anna le gritaba de esa manera.
La chica salió de la casa frustrada, nadie quería decirle que ocurría, la única que persona con la que podía hablar del tema era Collin y estaba en la ciudad.
—Andy, necesito que me lleves a la ciudad —ordenó Anna a uno de los empleados del rancho.
—Lo siento señorita, su padre dió la orden de no llevarla a la ciudad, sólo puede estar dentro de los linderos del rancho.
—¡Ahg! Gracias. —La chica hizo una mueca de enojó y se dirigió a los establos.
«¿Qué les pasa a todos?» Pensó la joven mientras revisaba los caballos, de repente notó algo extraño al final del establo. Debajo de unos bultos de paja se podía ver lo que parecía el borde de una puerta, lo que se podría decir era la entrada a un sótano.
«¿Qué es esto?» pensó Anna intentando recordar si eso había estado allí siempre, pues todos los días visitaba esa parte del rancho.
Anna volteó en todas direcciones para verificar que nadie la estuviese viendo y como pudo, hizo a un lado los bultos. Efectivamente era una pequeña puerta, cuando intento abrirla notó que estaba cerrada con un candado, jamás había visto algo así en lo que llevaba viviendo allí, es más, no había razón para que hubiese un sótano en un granero.
—¡Anna! —Se escuchó el grito de su madre a lo lejos.
Anna se apresuró a mover los bultos a su lugar original sellando de nuevo aquella entrada, algo le decía que no debía contarle a sus padres lo que había encontrado.
—¡Ya voy mamá, estaba cepillando a mi yegua! —respondió Anna mientras salía del establo.
—Hija, tu padre quiere hablar contigo. —Le dijo su madre.
_¿Está en su estudio?
—Sí.
Anna subió a la planta alta de su casa y se dirigió al estudio de su padre, siempre la había puesto nerviosa aquella habitación, después de todo era donde acostumbraba ser reprendida por él.
—¿Papi? —preguntó Anna mientras abría la puerta lentamente.
—Adelante —respondió su padre con la voz ronca.
—¿De qué quieres hablar?
—Tu madre me dijo que volviste a preguntar por Trevor ¿Qué te dije sobre ese tema?
—Papá, yo soy quien fue amarrada y amenazada, merezco saber cómo avanza mi caso.
—¡No! ¡Tu deber es quedarte aquí!
—Pero... —La actitud de su padre era muy hostil.
—¡Pero nada! ¡Deja de jugar al detective! —Su padre se levantó de su silla y camino hacia la mesa donde tenía su licor.
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Luna de Plata
TerrorCuando un joven presencia la muerte de su padre a manos de un extraño animal su vida cambia bruscamente, pasando toda su vida tratando de olvidar lo sucedido pero 15 años más tarde, vuelve a cruzarse con aquel sobrenatural depredador. ****Créditos p...
