✓ "El FBI"

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Se sentó en la hamaca azul marino que le ofrecieron y apretó con fuerza la manta a su alrededor al sentir de repente que el frío la invadía. Alguien le tendió una taza de chocolate caliente y ella la aceptó sumisa y ajena a lo que ocurría a su alrededor. Sabía que todos esos agentes hablaban de ella, pero no quería escucharlos a ninguno. ¿Qué más le daba ahora lo que le pasara?

- Yo soy la agente Kagura- de repente vio una placa brillante del FBI delante de ella- me gustaría hacerle unas preguntas.

Kagome miró hacía a bajo dándole a entender que no iba a hacerle ningún caso, pero la agente no se daría por vencida tan pronto. Se arrodilló delante de ella y la miró a los ojos directamente. Kagome observó su rostro al principio con desdén, pero luego se fijó en lo guapa que era. Tenía el cabello castaño ondulado recogido en un moño en la coronilla, el flequillo dividido en dos hasta las orejas, los ojos violetas, y los labios pintados de rojo. Vestía unos zapatos negros de tacón de aguja, un pantalón de lino negro, una camisa blanca y una chaqueta negra. Sin duda, era preciosa y seguro que pensaba que ella estaba horrible pero ¿qué más daba eso?

- De momento lo único que sabemos con exactitud es que usted es Kagome Higurashi- sonrió- ¿por qué no se olvida de su estúpido enamoramiento del secuestrador y nos ayuda a atrapar a ese canalla?

- ¿Cómo? - le había impresionado el cómo le había hablado.

- Mira guapa, ignoro si tu secuestrador era guapo o feo, simpático o antipático y la verdad es que no me importa- chasqueó la lengua- pero ya puedes ir olvidándote de tu romance con él y aportar algo al caso.

Kagome frunció el ceño y se mordió el labio por la furia. ¿Cómo se atrevía a insinuarle que estaba encaprichada con él como si fuera una colegiala? No había usado exactamente esas palabras, pero había sido más rápido decirle eso.

Kagome era ya una mujer perfectamente adulta y sabía la diferencia entre estar encaprichada con alguien o estar enamorada, y ella estaba enamorada.

- ¡Le exijo que se disculpe!

- ¿Por qué? - le preguntó la agente- ¿es que tanto miedo tienes de darte cuenta de quién tiene la razón?, ¿De que no estás enamorada de ese hombre? Probablemente haya sido una estratagema suya para que no le descubras.

Ya no lo soportaba más. Sacó la mano del interior de la manta y le dio una sonora bofetada a la agente. No iba permitir que le hablara de esa manera ni ella, ni nadie.

Se levantó de la silla antes de darle tiempo a reaccionar y se dirigió a la salida de la tienda de campaña.

- Ya hemos terminado agente.

La agente se quedó mirando indignada como la muchacha se marchaba. ¿Cómo se había atrevido a abofetearla?

- Niñata malcriada... - gruñó.

...

Kagome salió de la tienda y tuvo que llevarse una mano a la frente para taparse los ojos. Hacía un sol increíble. Olió un poco el ambiente descubriendo aquel delicioso aroma a comida. Probablemente ya sería la hora de comer.

- ¿Señorita Higurashi?

Kagome se giró encontrándose con un hombre muy apuesto. Era más alto que ella, con el cuerpo fuerte, tenía el cabello largo castaño y ondulado y los ojos violetas. Eran muy parecidos a los de la agente Kagura y eso la intrigó. Llevaba unos mocasines marrones, unos pantalones negros, una camisa blanca, una corbata roja y una chaqueta negra.

- ¿Podría interrogarla ahora? - le preguntó- ¿o prefiere que lo hagamos después de la comida?

Le diría que no quería ser interrogada pero estaba claro que eso era algo inevitable. Aunque puestos a elegir, prefería ser interrogada por ese hombre antes que por aquella policía tan desagradable.

 Secuestrame ✓ FinalizadaHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora