Inuyasha observó con el rabillo del ojo a Kagome mientras se dirigían hacia su apartamento. La veía preciosa embarazada y aquellos vaqueros de premamá con esa camisa blanca tan suelta le sentaban fenomenal. Con mucho cuidado para no asustarla le pasó un brazo sobre los hombros y la acercó a su propio cuerpo. Hasta ese momento en el que se había reencontrado con ella no había sido consciente de lo mucho que la echaba de menos. ¿De dónde demonios sacó la entereza para dejarla?
Llegaron al edificio en el que Kagome vivía y juntos subieron en el ascensor. Era algo pequeño y estrecho por lo que Inuyasha no pudo evitar que el vientre de Kagome quedara pegado a él. En principio no quería pensando que podía hacerle daño al bebé, pero luego descubrió lo duro que estaba y supo que el bebé se encontraría perfectamente protegido.
Entraron juntos al apartamento de Kagome y lo primero que hizo ella fue quitarse los zapatos y sentarse sobre el sofá. En cuanto vio que Kagome hacía una mueca intentando sentarse, él corrió en su ayuda y agarrándole con mucho cuidado el vientre, la ayudó a sentarse.
- Gracias- murmuró Kagome.
- No tienes por qué darlas... - musitó Inuyasha débilmente- debí haber estado aquí todo el tiempo, ayudándote.
Kagome agachó la cabeza. No se atrevía a decirle que ella pensaba exactamente lo mismo, que creía que debería haber estado con ella durante todo el embarazo, pero comprendía que él no era consciente de lo que estaba aconteciendo.
- ¿Cómo te has enterado de que estaba embarazada?
Observó pacientemente a Inuyasha mientras se sentaba a su lado y le miró a los ojos.
- No lo sabía- se puso de lado para verla mejor- me he enterado en cuanto te he visto hoy.
- Entonces, ¿por qué viniste?
Kagome aún guardaba por dentro la esperanza de que él hubiera ido sólo porque quería volver a verla. Porque la amaba.
- Miroku me insistió tanto que decidí ir.
- Ah...
Estaba totalmente decepcionada. ¿Cómo se le había ocurrido pensar que aún la amaba? ¡Si la había abandonado! Aunque aún no se podía olvidar de cómo reaccionaba cuando le insinuó que no le amaba en la cafetería. Parecía furioso con ella. De repente le gruñeron las tripas y se miró sonrojada el abultado vientre.
- ¿Tienes hambre? - le acarició el vientre- ¿quieres que te lleve a un restaurante?
- No- le negó- es un antojo.
- ¿Antojo?
- Sí- sonrió- a las mujeres embarazadas a veces se nos antojan ciertas comidas. Me apetece comer fresas- intentó levantarse fracasando- ¿me puedes traer un bol de fresas?
- Claro- sonrió al resultar de alguna ayuda- ¿dónde están?
- En la terraza de la cocina.
Inuyasha se levantó del sofá y entró en la pequeña cocina. No le gustaba aquel piso para Kagome. Era muy pequeño y casi no tenía espacio para el bebé. La iba a convencer para que se fuera a vivir con él, a su apartamento.
- ¿Por qué te has teñido el cabello? - le preguntó desde el salón.
- El FBI nos busca, mi amor- le contestó desde la cocina- no podemos permitirnos el lujo de mostrarnos tal y como somos. Además, a mí me queda todo bien.
- Serás creído... - murmuró- ¿y tus ojos?
- Cariño, mis ojos son dorados- abrió el grifo y metió las fresas debajo- sólo me he quitado las lentillas marrones.
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Secuestrame ✓ Finalizada
ФанфикшнAome esta harta de que Inuyasha la acose y para que la dejara en paz le asegura que saldra con el si la secuestra... Cinco años despues, Inuyasha cumple su promesa...♥. Créditos a su autora. Publicada: 03/mayo/2018 Finalizada: 30/junio/2018 Editad...
