Dos días después Laurel se encontraba sentada en un café junto al parque, esperando a un chico desconocido. Era algo peligroso, así que lo invitó a tomar café, un lugar donde estaria segura, aunque de todas formas era su bebida favorita. Luego de llegar y escoger una mesa, vio al chico llegar. Sus ojos eran mucho más azules que en sus fotografías en Instagram, que por cierto eran increíbles, tenia labios gruesos y de un tono rosa, piel morena, cabello castaño y de estatura media, al menos unos 7 u 8 centímetros más alto que Laurel.
-Hola, ojitos
Dijo el atractivo chico frente a Laurel. "Ojitos" ¿Qué había sido eso?
-Hola
Dijo Laurel y no pudo evitar sonrojarse acompañando sus mejillas rosas de esa gran sonrisa. El chico era bastante lindo y agradable, luego de aquella conversación que habían tenido por Instagram en la madrugada, habían continuado hablado al día siguiente de cosas para nada comunes. Hablaron de música clásica, el le enseñó un poco sobre pintores y ella le enseñó algunas cosas del ballet, Laurel le contó sobré el libro que escribió y Nathan le contó sobre los libros que estaba leyendo. Laur nunca había tenido una conversación más interesante y Nathaniel nunca había estado tan enamorado de una chica que tiene novio. Nathan deseaba con cada parte de su corazón que las cosas fuesen diferentes, pero muy en el fondo sabía que no podía arruinar lo que ella ya tenía. No podía arruinar su vida. Mientras que Laurel deseaba ser corrompida, ella no amaba a Patrick y no pretendía seguir fingiendo. El chico de pecas interminables y ojos color avellana no podía hacerla sentir como lo hacia Nathaniel con tan solo unas palabras.
Nathaniel divagaba en sus pensamientos, miraba a Laurel y no podía evitar creer que la ojiverde se veía linda, o más bien, se veia tan hermosa, tan perfecta. Sus ojos tenían esa luz verde, su sonrisa era perfecta, sus dientes tan blancos y su piel acendrada, sus labios perfectamente delineados naturalmente y su nariz tan pequeña, sus ojos acompañados de un delgado delineado. Lo unico que al chico no le agradó, fue el maquillaje, creia que era demasiado hermosa para usarlo (aunque honestamente nadie deberia usarlo para sentirse más seguro/a). Su cabello estaba más largo de lo que se veía en las fotos. Su cuerpo estaba más desarrollado de lo que él pensaba, porque la chica no dejaba ver mucho su cuerpo en redes sociales. Sentía una combinación de curiosidad, interés y deseo. La chica era totalmente inteligente y hermosa, pero no podía resistir un segundo más para besar esos dulces labios.
Laurel no dejaba de pensar en cómo vestía el chico que se encontraba frente a ella pidiendo un café negro. Tenía un estilo demasiado vintage y eso en definitiva le agradaba a Laurel. La mayoría de su ropa tenía ese estilo de color negro, pero la chaqueta de mezclilla y el cabello desordenado hacían que Laurel se estuviera volviendo loca. No podía engañar a Patrick, pero deseaba tanto formar parte de la vida de Nathan.
Laurel era demasiado sencilla a la hora de vestir, pero nunca se veía mal, en ocasiones pensó en ser modelo, pero definitivamente nada le ganaba a su sueño de ser una reconocida escritora. Vestía unos jeans de color azul oscuro con estilo de boyfriend jeans o quizas Mom jeans, no llegaban a sus tobillos y en la zona del cinturón llevaba una cadena. Para sus pies tenia unas Converse completamente negras y una camiseta tambien negra que decía "Siempre volveré a ti", una frase bastante conocida de su libro.
-Iré al baño -Dijo el chico luego de una larga conversación sobre Niccolò Paganini, mientras se paraba y se daba la vuelta esbozo una pequeña sonrisa -¿Dónde esta el baño?
Laur no pudo evitar reír por su torpeza, aquel chico era un ángel caído.
-Detrás de esa puerta, que tiene un cartel que dice «Baño»
La miro con una cara que intentaba ser amenazante, pero fracaso debido a que la chica murió en ese mismo instante de ternura y volvió a reír sin poder controlar todas las nuevas emociones que estaban comenzando a aparecer dentro de ella. Era tan jodidamente hermoso, que por momentos me preguntaba si realmente era real, si podían existir ojos tan azules como lo de el, era posible sentirse tan interesando hacia una persona. El chico lograba hacer erizar su piel y hacer saltar su corazón con una mirada. ¿Esto era amor? Laurel estaba experimentando una emoción nueva y no sabía como llamarla. ¿Sentiría esas mariposas en el estomago cuando lo besara? Quería ser normal, porque cada vez iba sacando conclusiones peores y eso le asustaba.
Lo vio salir del baño y sonrío inconscientemente cuando se sentó nuevamente en la silla.
-¿Qué es tan gracioso?
-No lo sé.
-Entonces no te rías.
-¿Cuál es el punto de pasarse la vida con una cara de amargado?
-Siempre eres tan... Tan tú -Dijo sonriente y con una pequeña risa.
-Lo sé -Sonrío, estaba preparada para decir una estupidez -Soy increíble.
Comenzaron a reír a carcajadas, mientras la otra gente de la cafetería lo miraba como si estuviese loca. Eran todos unos amargados o quizás estaban lo suficientemente cegados por la sociedad como para ser unos aburridos
Al otro día, cuando Laurel fue a clases, sus amigas le despues de un tiempo dudosas, le preguntaron.
-¿Donde estuviste ayer?
-Si, te fuimos a buscar y no estabas, tu mamá dijo que quizás estarias con Patrick, pero lo llamamos y dijo que estaba jugando videojuegos con Simón
-¿Qué? ¿Llamaron a Patrick?
-¿Hicimos algo mal? -preguntaron ambas gemelas
-No, no se preocupen
Luego de un pequeño silencio, Lucia se atrevio a preguntar.
-¿Y entonces? -Tras la mirada perdida y dudosa de Laurel, esta volvió a preguntar - ¿Donde estabas ayer?
-Salí con... Nathaniel
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Cielos grises
Novela JuvenilPrologo en los capitulos. /•|•/•|•\|•\ Todos los derechos reservados. -Attis Martiz, Chile. 2018-2021
