Para ser sinceros esta noche me costó dormir, solo pensaba en él, en esa sonrisa. No sé qué coño me pasaba. Cada vez que cerraba los ojos recordaba su espalda alejándose de mí por aquel pasillo.
Era consciente de que algo en su aura me resultaba familiar. Y no estoy hablando de sus facciones, no, esas ya las había visto muchas veces en el trabajo, era algo sobre él, sobre su presencia, que me hacía estremecerme de arriba abajo.
Quedándome dormida en el sofá así me levanté la mañana siguiente, sintiendo el dichoso sonido de la alarma de mi despertador. La verdad es que me encontraba mejor de lo que creía estar, solo me hizo falta una ducha y espabilarme un poco antes de salir de casa para llegar con ánimos al trabajo. En la entrada me recibieron como siempre, ninguna mirada falsa ni de reproche. Una semana no se me había hecho tan larga pero al volver parecía toda una eternidad.
Me encontré a Jaco por el camino y la verdad es que no me preguntó demasiado, cosa que me extrañó ya que tampoco me había llamado. No tuve mucho tiempo ya que él se bajó en su planta y yo tuve que continuar el camino hacia el último piso, pero sabía que esto no se iba quedar así y tenía que ir hablar con él.
Por lo demás la mañana se pasó completamente normal, monótona y haciendo mi trabajo junto a Liz.
- Tía no sé cómo no me lo habías dicho antes - ya empezaba otra vez.
- La verdad Liz es que te fuiste por la puerta y justo ocurrió, eso tampoco tuve mucho tiempo-. intenté explicarle a la cabezota de mi amiga.- Aunque bueno, si quieres venirte a vivir conmigo mis puertas están abiertas.
Y así fue como la mañana fue pasando, haciendo trabajo y más trabajo. Aunque sentí algo en mi interior que me decía que algo no estaba bien, no sé llamarlo intuición pero no sabía que era bien bien.
Aunque lo descubrí rápido, saliendo me lo encontré si al innombrable me lo encontré de frente además, no pude hacer nada para que no me viera.
No dijo nada, no articuló palabra alguna y solo me dedicó la misma sonrisa que me había dedicado el día anterior en el ascensor. Ya que nos encontramos de nuevo en un ascensor los dos solos, había tensión pero a lo mejor me estaba haciendo yo la loca y eran cosas mías.
- Me está preguntando si le gustaría que cenásemos los dos, así para estrenar que es mi nueva vecina-. vale a lo mejor la tensión también la había notado él.- solo si usted quiere claro, en condición de amigos. No se deje engañar por mi apariencia puedo parecer mala persona pero soy agradable cuando quiero.
Y ahí es cuando mi corazón empezó a acelerarse y no se porque motivo, era raro de cojones. Mi jefe/vecino/el que paga mis caprichos, me estaba invitando a cenar, a mí, que hasta hacía poco no sabía ni que existía y que sinceramente dudaba ni que conociera mi nombre.
- Pues eso estaría genial claro, aunque no tengo nada en casa aún no podido ir a hacer la compra.-vale lo acababa de invitar directamente a que viniese a mi casa, iba a parecer que estaba desesperada.
- No te preocupes, sé cocinar aunque no lo parezca y me han dicho que no lo hago del todo mal. Y ya es más de un testimonio que lo ha dicho, hay pocas cosas en esta vida que hago mal.-
Y esta vez sí que se río, enseñando todos los dientes y haciendo ruido. Mi cara en ese momento debía de ser un cuadro, qué cojones acababa de pasar.
- Bueno entonces, ¿Nos vemos a las nueve?.-
- Tú sube cuando estés lista, yo siempre lo estoy.- me iba a dar un puto infarto- Además ya sabes donde vivo.
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F R E N E S Í
RomanceLaura Evans trabaja como publicista en una de las mayores empresas comerciales del país, le gusta salir de fiesta y dibujar siempre que tiene un hueco libre. Vive sin complicaciones, le gusta disfrutar de los pequeños placeres de la vida y no le gus...
