Capítulo 9 - Punto Final

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Con lágrimas en los ojos y una ansiedad mayor a la que podía manejar, Tweek se dirigía junto con su amigo que lo llevaba en su automóvil, a un destino nada alentador, por lo menos no para Token.
Ya tenia bastante con la preocupación por Craig ahora debía cuidar también al rubio de lo que parecía su inminente muerte.
Craig no era alguien de muchas palabras, jamás lo había sido, era casi seguro que el rubio no podría con él si el pelinegro tomaba la decisión de golpearlo, pero Token ya lo había advertido, Tweek seguía necio en aquella elección.
Un camino largo y desesperante termino cuando los chicos llegaron a un hotel, casi inmediatamente después de que el auto se detuvo, Tweek salió desesperado por la puerta y miro a su alrededor, su amigo suspiró con resignación.
El joven Black lo dirigió a la habitación, cada paso que daban era una constante tortura, el tiempo pasaba con lentitud, Tweek estaba angustiado.
No sabia como había permitido que todo llegase hasta ese punto, la verdad dolía pensar que Craig estuviera mal al punto de haber destruido sus cosas, si debía golpearlo estaba bien, si quería matarlo estaba también, solo quería que el pelinegro se encontrara bien...
Cuando se encontraron por fin frente a la puerta, Tweek estaba tras Token, lleno de nervios pero ansioso, tratando de adivinar que ocurriría a continuación.
Token toco la puerta con delicadeza. Clyde grito desde dentro.
-Pasa viejo, esta abierto- dijo Donovan, los jóvenes pasaron, lo primero que notaron fue una gran montaña de mantas solo para ver las formas con más claridad, era Craig acurrucado en el sofá, siendo abrazado con Clyde.
El castaño acariciaba su cabeza como la de un cachorro mientras Craig miraba la ventana, Tweek noto inmediatamente aquella posición de ambos, molestándose al instante, sintiendo que se le llenaba el pecho de furia.
-¡Hey! ¡Aléjate de él, gordo!- exigió el rubio mientras se acercaba, Craig abrió los ojos al escuchar aquella voz, Clyde se sorprendió igualmente.
-¿Tweek? ¿Que demonios estas...?-
-¡Vine a hablar con Craig! Ahora ¿Si fueras tan amable de DEJAR DE ABRAZARLO DE ESE MODO?-
Todos los presentes se sorprendieron ante la furia del rubio, Craig se sentó y lo miró intensamente, con el ceño fruncido y la nariz arrugándosele del gesto molesto que tenia.
-Craig...-
-Lárgate de aquí ahora mismo-
-¡N-No! S-Se que no merezco ser escuchado p-pero no quiero quedarme así ¡n-necesitaba ver si e-estabas bien! Ni siquiera se porque paso todo y ahora necesitaba saber sobre ti... Me sentía tan culpable y yo... Intente llamarte, fui a casa a buscarte, trate de contactarme contigo...-
-No me interesa hablar contigo, eres una zorra de la atención y si no quieres que patee tu culo fuera de aquí vas a irme ahora mismo-
-...-
-No voy a perdonarte, no voy a dejarte estar... Voy a hacer que te largues cada vez que te vea la cara... No sabes cuan doloroso fue lo que hiciste-
-No, no lo se... Solo se que espere años por que me amaras de vuelta, por que me miraras de esa manera... Por ti, idiota... Y si vas a golpearme, hazlo, desahógate, no te dejare, estaré ahí resistiendo cada golpe hasta desfigurarme porque... Porque te amo-
La habitación se quedo en silencio, Craig tenia la cara en un estado de shock, como si aquellas palabras le horrorizaran.
Era claro que le aterraba oír esas palabras viniendo del rubio... Era lo peor que podía pasar...
Sentía su corazón estrujarse y latir rápidamente, miro al rubio, Tweek tenia una expresión determinada y decidida.
-Voy a matarte si no...-
-¡No me importa!- dijo Tweek comenzando a avanzar hacia el pelinegro, el joven se puso de pie, mirando amenazadoramente al rubio, que seguía avanzando, nunca lo había visto tan seguro.
-No voy a dejarte...-
El pequeño rubio se aferro en un abrazo a su amigo pelinegro, hundiendo su rostro en el cuello del muchacho, envolviendo su cintura con firmeza mientras suspiraba.
Craig lo tomó violentamente por el hombro, alejándolo levemente, mirándolo de cerca...
Viendo unos ojos verdes, rojos e hinchados, con ojeras y mirándolo con cariño...
Golpeo de manera agresiva su frente contra la de Tweek, pero el rubio permaneció inmóvil, mirándolo.
Paso sus manos por la cara de Craig, causándole una sensación agradable, abrazándose esta vez a su cuello.
Sorpresivamente Craig se acerco al rubio, besándole con suavidad, Token y Clyde estaban casi en shock, mientras Tweek lo recibía gustosamente, sintiendo en aquel contacto la necesidad del pelinegro...
Los dedos de Tweek acariciaron el cabello azabache mientras el beso se profundizaba y a ambos los embriagaba aquella sensación de...
-¡¿Es una puta broma?!- grito Clyde totalmente fuera de si, sin entender que estaba sucediendo, interrumpiendo aquel contacto, Token parecía sentir que le habían quitado las palabras de la boca, tampoco entendía nada de lo que estaba sucediendo.
Los jóvenes se separaron para observarlos, Token tomo el hombro del castaño y lo dirigió a la puerta, Clyde estaba claramente confundido e indignado.
-Dejemos que arreglen las cosas a su modo... Ya hemos intervenido bastante-
Acabada aquella charla, cerraron la puerta tras ellos, dejando a la pareja mirando apenados hacia esa dirección.
-L-Lo siento... Eso ha sido vergonzoso- dijo el rubio mirando sumisamente a Craig, que negó con la cabeza.
-No, yo me disculpo, no debí besarte, de hecho, no se porque lo hice, sigo furioso contigo-
La voz del pelinegro se volvió más seria, el más joven lo noto, se acerco nuevamente y tomo la mano de Craig entre las suyas.
-Lo se... La verdad no esperaba ser perdonado ni nada parecido... Solo quería decirte... Lo que paso aquella vez...-
Tweek se sentía con la necesidad de contarle toda la verdad a su acompañante, pero debía elegir sus palabras con cuidado, ya había cometido bastantes errores de los que se arrepentía bastante.
-Me quede con ella por el temor de herirla, porque siempre pensé que me ayudaría a ignorar lo que sentía por ti... Pero en cuanto la tuve cerca de mi me percate de cuan indiferente me sentía hacia lo que ella sintiera... Sentía pena por sus sentimientos y pensé que... Que podría querer nuevamente... Pero no fue así, volví a ti, te procure, sentí que debía estar a tu lado, que debía esforzarme por ti y cuidarte... Cuando me confesaste lo que sentías... Fue claro... Más claro de lo que fue nada nunca...- la voz de Tweek sonaba segura y serena, su mirada determinada se encontraba con los ojos azules de Craig mientras de su pecho salían las palabras, lo mas directas y sinceras que podían ser.
-En cuanto te vi irte supe la estupidez que había cometido y yo sabia que era eso... Una estupidez... No la amaba... No la amo, mi camino para no herir a nadie termino hiriéndolos a ambos... Le dije la verdad, obviamente me gane una merecida cachetada y su desprecio por el resto de su vida y la mía, pero no podía vivir así... Incluso si pasaba el tiempo que restara de mi existencia solo sabia que no podía amar a nadie más... Que no fueras tu-
Craig negó con la cabeza a manera de reproche.
-¿No te importo si yo saldría herido?-
-S-Si... Por eso mismo vine aquí... No esperando que me perdonarás, si no para decirte que el pánico del momento me hizo cometer un horrible error y aunque no quisieras saber nada de mi... Debiste saber que había ocurrido...-
-No te perdono- dijo aquella voz neutral y tranquila, mirando al rubio frente a él.
-No hay problema...- respondió Tweek, en su mente ya había preparado a su cerebro para aquel rechazo, pero igual dolía... En su pecho le dolía...
-Lo siento... De acuerdo... Lo siento, te amo y de verdad me duele hacer esto, hasta el punto de que no se si me este disculpando contigo o conmigo mismo por arruinar esto... Pero traicionaste la confianza que te di... La manera en la que... Creí en ti-
Las lagrimas del rubio resbalaron rebeldes por sus mejillas mientras una sonrisa cálida se dibujo en su rostro, con un dolor poco natural en sus ojos y estomago, miro con atención al pelinegro, en silencio.
Sabia lo que el joven le pediría... Sabia, estaba cien por ciento seguro... Solo quería guardar aquella imagen de el en frente suyo, Craig soltó la mano del rubio y la aparto.
-No quiero verte más, Tweek...estar cerca es peligroso para ambos...Tu te vuelves mas pasional si es posible y yo tiendo a ser alguien irracional... Y odio eso... Y odio amarte tanto... - las ultimas palabras fueron acompañadas por un fuerte abrazo del pelinegro, tomando la cabeza de Tweek y hundiendo su nariz en aquella melena rubia alborotada.
Tweek lo abrazo fuertemente, tratando de quedarse lo mas que pudiera con aquel momento... Deseaba que durara para siempre o aunque fuera cinco minutos más...
-No lo hare difícil para ti... Desapareceré... Te lo prometo- dijo acariciando su mejilla y alejándose, los ojos húmedos de Tweek de notaron su resignación y rio en voz baja.
-No importa si desaparecieras de la fas del universo... Va a ser difícil y va a doler como el carajo... Porque no puedo amar si no es a ti... No puedo esperar por nadie que no seas tu, grandísimo imbécil... ¿Porque hasta tu inminente despedida es tan adorable?-
Craig se quedo en silencio, agacho la mirada, solo para acercarse a Tweek y besarlo nuevamente, en un momento de debilidad, un hermoso sentimiento de amor mutuo que disfrutó los segundos que duró.
-Quédate... Con esa noche en casa... ¿Si?... Finjamos que fue nuestro ultimo momento juntos... Quiero recordarte así... Sereno, feliz... Cariñoso...-
El pelinegro sintió que se quebraba... Deseaba llorar, detener todo, al recordar aquella noche, deseaba echarse para atrás, mirar al rubio y decirle que todo estaba bien, que jamás lo dejaría, que no importaba lo que hiciera y que sus acciones no tendrían consecuencias... Pero era algo imposible... Pues... Por mucho que lo amara... No podía, no debía continuar en su vida.
-Adiós cariño...-
-Adiós Craig...-
Los pasos de Tweek se fueron alejando, el sonido, la manera en la que sus zapatos sonaban al tocar el suelo e irse distanciando... Era un sonido que Craig jamás olvidaría... Jamás lo sacaría de su mente.

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