Pongo la punta de mi lengua golosa en el centro
mismo del misterio que ocultas entre tus piernas,
tostadas manías por un sol calientísimo que funde mi ego el muy cabrón, ayúdame a ser mejor, amor mío, limpia mis lacras, libérame de todas mis culpas y arrásame de nuevo con puros pecados originales.
Bésame, hazlo de una vez y no me sueltes más.
¿Ya?
¿O necesitas más tiempo para recordar que soy tu pecado?
