Con el pasar de las horas la chica comenzaba a sentirse un tanto incomoda, el aura maligna comenzaba a a marearla, algo andaba mal, esa aura no era normal y ella lo sabía.
- ¿En qué piensas tanto?-Pregunta una joven de unos 20 años, observándola fieramente.-Por cierto, Mi nombre es Reyna, especialista en la lucha de cuerpo a cuerpo, matadora de la gran bestia alada.
-Algo no anda bien aquí- respondió la castaña mirando a la joven- Siento algo sospecho en cuanto a Raúl, y no me da buena espina.
-¿En el viejo?-Dijo bruscamente.-Ese hombre lo máximo que podría hacer sin volverse polvo es quejarse todo el día sobre que Paul come demasiado y que Nikola es excesivamente caprichoso, pero si piensas que puede hacer algo ya es cosa tuya, bestia. Aquí solo te oímos pero no juzgamos a nuestros pares.
-Es aquí.-Se escuchó la voz fuerte y firme de Paul.-Entren, la reunión del consejo comenzará.
Una vez dentro, todos los del concejo tomaron asiento en la mesa redonda y observaron a Sally de manera firme y seria.
-Sally Alicia, antes conocida como Light, te atreves a pisar nuestras tierras luego de tu traición e insinuar que Owynn es nuestro verdadero enemigo. ¿Con qué rostro? ¿Con qué argumentos?.-Dijo el anciano de 70 años, también conocido como Raúl.
-Conozco a Owynn soliendo ser su cazadora más fuerte y cercana desde que era una niña- dice la chica -Él está controlando a mi hermano quien es inocente, me ha capturado a mí y al líder de las criaturas tras saber lo que en verdad planeaba, antes de que supiera que fuera una criatura- miró sus alas, para luego mirar al concejo- Mi hermano Freddy es una criatura, que fue capaz también de traicionar a los suyos mismos tras unírsele, por favor, tened que creerme- suplicó de una manera bastante sincera.
El consejo se observó unos momentos, pronto Paul parecio querer tener la palabra. Sin embargo, Raúl fue quien se adelantó.
-¡Tonterías! Solo dices habladurías sin sentido. No tienes pruebas concretas, solo argumentos fáciles de desarmar. ¿Insinúas que Owynn, nuestro más fiel cazador, controla a las criaturas, con su magia negra y collares eléctricos, que causó que las criaturas nos odien y viceversa? Son puras tonterías.
-¿Tonterías dices?- dice la castaña -A ver, ¿qué argumento ante tu defensa me dirás tras decir aquello, cuando yo nunca mencioné que Owynn controla a las criaturas como mi hermano con magia negra y con collares eléctricos?- mencionó frunciendo el ceño- De seguro usted, Raúl, sabe algo que nadie en esta sala sabe, ¿no es así?
Todos en la sala observaron a Raúl en silencio.
-¿Algo que desee argumentar Raúl?- comentó Paul algo sorprendido.
-¿Disculpen? No me digan que le creen a esta niñata.
-Pues la bestia nunca dijo aquello, Raul.-Comentó Reyna un poco divertida con la situación.
Raul los vio a todos atónito, poco a poco fue soltando una sonora risa.
-Realmente, caerán ante esto, caerán si le creen.
-Creo que que el que caerás sera tú.-Dijo Paul algo avergonzado por la actitud de aquel hombre.- Sally, sería adecuado que para planear un acuerdo de paz con las criaturas llamas al líder de estas, ¿Podrás hacerlo? Y por favor, llévense a Raul.
-Con gusto- dice la castaña, tomando a aquel anciano -Prometo no tardar en traer al líder- dicho esto, salió volando de regreso a la casa donde estaba Fred.
Tras llegar, aterriza y sin decir nada, ató a Raúl en una silla tal como a Freddy, en el mismo salón que este.
Fred la observo incrédulo unos momentos, antes de tomar una gran bocanada de aire y balbucear palabras confusas, hasta dar un gran suspiro y decir:
-¿Tan bien te fue, qué trajiste el almuerzo?-Pregunto con burla, intentando tranquilizar sus nervios, no era estúpido, estaba lo suficientemente informado como para saber que aquel anciano —que lucía cual momia desenterrada— era el gran Raúl, miembro del concejo.
-Gracioso Fred- dice con cierto tono de sarcasmo la joven ángel mientras terminaba de atarlo -Raúl, el miembro del concejo, trabaja para Owynn, y digamos que nos dio una excelente cantidad de información- explica mientras lo miraba de reojo, para luego volver a ver a Fred -Por cierto, si queremos que haya un tratado de paz entre los humanos y las criaturas, debo de traerte conmigo, ya que eres el líder.
-Bien, otra excelente noticia, dime algo, ¿Llevo yo el arma o ellos ya tienen todo listo para mi llegada?-Preguntó en un tono burlón mientras una sonrisa seductora y pícara se asomaba en sus labios.- Ya sabes que no me importaría morir, si tú eres el ángel que me guiará al paraíso.
La chica se sonrojó de golpe al escuchar aquellas palabras de su supuesto novio y desvió la mirada -N-No es necesario que lleves un arma o algo, tan solo vamos a conversar, no a luchar- murmura con algo de nervios para luego mirarlo a los ojos -Y te necesito vivo, no quiero que mueras aún.
-Morir aún- Suelta una risa sarcástica.-Supongo que no es una opción, vamos.-Dijo soltando un suspiro.
-Bien- sonrió la chica para tomarlo de la mano, y, una vez fuera de la casa, empieza a volar sosteniéndolo con ambas manos, intentando que este no se caiga.
