Vaati

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En la profundidad de una cueva, tan oscura como pudiesen imaginarla, se escuchaba el eco de las finas gotas de agua que chocaban con el suelo al caer, una tras otra. Mientras más se adentraban en ella menos visión tenían de lo que se encontraba al frente suyo, pero la suficiente como para percatarse de aquel enorme espejo recargado en una pared. Parecía ser tan sencillo y simple, un espejo común como cualquier otro, pero aunque así pudieran observarlo, tenía un oscuro y secreto pasado. Era extraña la razón del porque se encontraba allí, incluso hace dos años se le había visto destrozado a causa de una enorme caída y ahora se encontraba al frente suyo.

— sabemos que estás aquí Shadow —habló Azul— sal de una buena vez, no tenemos todo el día

La sombra se asomó por el espejo, tan serio como siempre pero a la vez contenía en su rostro una expresión burlona y prepotente, la misma con la que según ellos había cerrado sus ojos para desaparecer.

— ustedes de nuevo... —dijo— ¿vienen a causarme problemas?

— necesitamos tu ayuda —Vio se acercó al espejo— por favor

La sombra lo miro durante unos segundos, el mismo que hace un tiempo lo traicionó, pero por el mismo que se sacrificó, ahora le pedía ayuda. Aunque quizá pudo haber cambiado en aquella ocasión, no le quitaba ese carácter típico de él. Algunas carcajadas salieron desde el espejo, se burlaba de aquella petición, tan gracioso le parecía que el héroe o una parte de él, ahora acudiera a su presencia para pedir ayuda.

— ¿por qué debería hacerlo de nuevo?

Exacto, no tenía por qué ayudarlos, ni siquiera era su obligación, después de todo la última vez lo hizo y por ello había muerto, pero... ¿Por qué estaba vivo ahora?

— no tienes que hacerlo, solo es una petición —dijo Vio seriamente— Verde desapareció, tenemos una idea de que le pudo haber sucedido, pero necesitamos tu ayuda para conseguir información

— ¿quieres que te diga lo que sé?

Vio asintió ante aquella pregunta. Por lo que había entendido, Shadow tendría que saber algo sobre lo que estaba pasando.

En realidad la sombra solo lo hacía por molestar, era parte de sus hábitos, incluso en los momentos más incómodos, no lo podía evitar.

— bien —bufó— no me queda de otra, pero tarde o temprano les cobrare todo los favores que me deben

— mira sombrita —habló Azul irritado— no creas que por dos miserables favores te debemos la vida, estás demente si crees que puedes amenazarme a mí con esas tonterías

— entonces no hay necesidad de pedir mi ayuda

Rojo se acercó a Azul para tranquilizarlo, pero lo único que recibió fue un golpe de parte del chico. Ahora Vio debía solucionar el asunto que se les había complicado por la gran bocota de Azul.

— por favor Shadow —suplicó— solo dinos un poco de lo que sabes

La sombra sonrío de forma burlona, al final, resultó que le gustaba verlos pelear, eso quizá se debía a que una pequeña parte de él, deseaba con todo su corazón, que alguna vez, aunque sea solo una vez lo hubiesen incluido en una pelea... solo en una.

— son realmente molestos —dijo— les diré lo que sé, pero no creo que sea de mucha ayuda, sobre todo si se trata de unos tontos como ustedes

— ¡eres un... —Azul estaba por comenzar una frase, pero rojo lo callo, no querían que Shadow volviese a arrepentirse—

La leyenda de Zelda (four swords)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora