En aquel momento, hubo silencio... luego las preguntas se dejaron ir contra el recién llegado, quien ahora cargaba una cesta con manzanas recién cortadas. ¿Cómo podía ser posible que aquello hubiese ocurrido?. Verde estaba de vuelta, estaba sano y parecía que nunca se hubiese ido.
Los tres se acercaron curiosos y lo miraron antes de seguir con sus preguntas, pero el héroe permanecía quieto en su lugar, hasta que pudo por fin responder.
— chicos —decía mirando al suelo mientras dejaba las manzanas a su lado— sé que tienen muchas dudas, pero... no puedo responderlas todas en este momento.
Hace unos días que pude salir de la fortaleza en la montaña, y fue gracias a la ayuda de este pequeñito —señaló a una extraña criatura que se escondía detrás de sus botas, se aferraba con fuerza por el miedo que le daba—
— ¿qué es eso? —preguntaba Rojo con ojos grandes— ¿es un hada?
Verde movió la cabeza negativamente y luego tomó a la pequeña criatura entre sus manos, era muy pequeña, y brillaba ahora tenuemente. Parecía ser una personita, y a la vez un fuego fatuo, pues sus delgados piececitos solo quedaban suspendidos sobre la palma del héroe.
— se llama Dicty —continuó sonriente— dice venir de un reino en el cielo, que florece en el resplandor del Sol
— ¿eso te salvó? —pregunto Vio— y también nos ayudó a nosotros... ¿cierto?
— si —respondió Verde—
Todos lo miraron de nuevo, y sin pensarlo dos veces se lanzaron a abrazarlo, aún no lo podían creer, hace unos momentos estaban en busca de la llave para salvar a su amigo y ahora, él ya estaba frente a sus ojos. Pero no podían perder más el tiempo, era cierto que ya estaban todos de vuelta, pero Vatti seguía haciendo de las suyas desde su fortaleza, y era seguro que ya se había percatado de la ausencia de Verde.
Las intenciones del brujo no eran muy obvias, no era lógico que necesitará un cuerpo mortal teniendo el suyo, era más fuerte que el de algún humano común y corriente por lo menos, pero el de Verde no era uno normal, sus planes aún eran desconocidos pero... si se esmeraba tanto en obtenerlo, era porque de verdad tenía una buena razón.
Los cuatro héroes se sentaron al rededor de una pequeña mesa, y platicaron de cómo emprendieron aquel viaje para rescatarlo, y de las incontables peleas que hubo durante su viaje. Pero aún quedaba un asunto por resolver, Azul no había confesado un error que dejó pasar cuando Verde desapareció.
— yo lo vi... —dijo Azul mirando hacia otro lado— vi a Vatti entrar al castillo. Lucía un tanto demacrado y caminaba con dificultad...
— ¿¡por qué no dijiste nada!? —exclamó Rojo— si hubieras dicho algo, esto no habría pasado
— simplemente —continuó— lo olvide...
Todos quedaron callados con su respuesta. Pero era verdad, Azul había olvidado el momento justo en el que lo vio entrar por el balcón del castillo, como por arte de magia. Tan solo tuvo recuerdos vagos de ese momento, después de la desaparición de su amigo, como si un hechizo lo hubiese hecho olvidar, ¿será que Vatti tuvo algo ver en eso?
El malentendido había sido arreglado, no del todo pero por lo menos ya no lo creían un traidor, y confiaban en sus palabras, después de todo eran uno mismo.
Los cuatro tomaron sus cosas y salieron de la cabaña. Afuera estaba soleado, y varios aldeanos trabajaban en sus sembradíos, era una aldea muy hermosa. Desde ese punto podía observarse claramente la montaña de Vatti, aún tenían la intención de entrar, tenían que parar los sucios planes de ese brujo. Aunque notaron algo extraño. Verde tenía una apariencia cansada y un tanto distinta, podría ser que aún le hacía efecto la poción.
— ¿te sientes bien? —preguntó Vio— luces cansado
— yo... —dijo un poco distraído— estoy bien, no pasa nada
Continuaron con su camino hacia el Sur. Atravesando un espeso y oscuro bosque, pero no hubo discusiones por esta vez, de alguna forma todos se llevaban de maravilla, excepto Rojo y Azul, ellos nunca se llevarían muy bien, pero por lo menos no estaban peleando como siempre. Su linterna alumbraba el camino por el que andaban, y la pequeña criatura también los ayudaba, señalando el camino correcto. Ahora ya no necesitaban sufrir descifrando el mapa.
Pero aún así, decidieron parar por esa noche. A nadie le agradaba mucho la idea de dormir en un bosque tan tenebroso, pero no quedaba opción. Prendieron una fogata y la miraron hasta quedarse bien dormidos, incluso Dicty estaba agotado.
El canto de los grillos resonaba por todo el bosque, había mucho silencio. Pero Verde aún tenía los ojos abiertos, y observaba la corteza del árbol en el que se recargaba intentando conciliar el sueño, le acariciaba suavemente, sumido en sus pensamientos.
Era cierto que ya había salido de aquel lugar, y no quería recordar los días que estuvo allí atrapado, pero sentía que algo no andaba bien. Algo en su interior se sentía vacío, y no podía explicar el sentimiento que le producía. Tenía la sensación... de que había algo dentro de él, algo maligno.
El sol por fin se asomó, todos despertaron. La fogata ya estaba consumida, y el viento soplaba fuerte, pero aún así, aunque los rayos del sol iluminarían ahora su camino, el bosque seguía luciendo un tanto tenebroso.
Pero apenas se percataron de la ausencia de Verde y de Dicty, salieron del camino en su búsqueda. Se volvían a separar tan pronto, eso no era nada bueno. Quizá Vatti lo había encontrado.
— ¿nadie ha visto a dónde se fue? —decía Vio preocupado—
— no —respondió Rojo— estaba dormido
Siguieron avanzando, mientras lo buscaban con la mirada, pero no lograban ver siquiera rastro de su camino y comenzaban a preocuparse. Ya casi llegaba la noche otra vez, y el cielo comenzaba a ponerse naranja, fue entonces que escucharon los pasos de alguien al fondo, donde el tronco de los árboles creaba la ilusión de ser interminable. El crujir de las hojas sobre el suelo se escuchaba tenuemente, entonces lo encontraron.
— ¡verde! —llamó Azul avanzando hacia él, pero el mencionado no detenía su camino, Dicty andaba de igual forma a su lado— ¿a dónde vas?
Vio se adelantó y lo detuvo, Verde reaccionó por fin, pero su rostro era distinto, su ojo izquierdo era de un color diferente, era violeta. Algunas marcas oscuras, como pequeños círculos que se conectaban, irradiaban oscuridad desde su rostro, y en su mirada no se veía emoción alguna. Aún así, era consiente de lo que hacía. Estaba seguro que lo que había en su interior, era peligroso para los demás. Estaba dispuesto a alejarse de ellos, a toda costa.
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La leyenda de Zelda (four swords)
Fiksi PenggemarLos cuatro link regresaran con una nueva misión, la vida de su amigo, verde, está en riesgo y deberán aprender a trabajar en equipo para poder salvarlo
