- Amor, ya baja, te trajimos una sorpresa... –gritó mi mamá desde abajo. Con el ceño fruncido, apagué el reproductor, me quité los audífonos y bajé las escaleras, caminé hacia la cocina por un poco de jugo, cuando bebí de él y me volví hacia atrás y di un pequeño brinquito, ¿pues cómo no? Si mi primo Alberto me había causado el susto.
- ¿qué te pasa? ¿no piensas que puedes matar a tu prima de un susto? –dije algo alterada.
- Lo siento, pero me dijo tu mamá que te tape los ojos...
- ¿en serio? –el asintió –bueno, pero no vaya a ser que sea alguna de tus bromas.
- No te preocupes, vas a ver que todo va estar bien. –me puse en frente de él y dejé que con un pañuelo tapara mis ojos.
A paso lento pero seguro, caminamos hacia (si mis cálculos no me fallan) el patio. Escuchaba que algunas de mis primas y tías hablaban, y se empezaban a reír, después escuchaba que mis primitos (los más pequeños) murmuraban sorprendidos, a lo mejor algún juguete...
- ¿ya tía o todavía? –preguntó Alberto
- Ya hijo –respondió mi mamá, y en ese momento mi primo, con mucho cuidado me quitó la venda de los ojos. Con algo de temor los abrí lentamente, y cuando por fin mi vista se acostumbró a la luz, grité tan fuerte, como si estuviera en un concierto de Bruno Mars, bueno, no tanto como para lastimar mi garganta.
- ¿es para mí? –pregunté, era la motocicleta de mis sueños.
- Si mi amor –respondió con una sonrisa. –sé cuánto querías una moto y este es tu regalo de navidad, espero que te haya gustado... -se mordió el labio inferior...
- ¿piensas que no me gustó? ¡mamá! –corrí a abrazarla tan fuerte. –es la moto de mis sueños, gracias por tanto, te amo... –susurré en el abrazo, ella también me abrazó tan fuerte, era la primera vez después de mucho tiempo que ya no nos abrazábamos así.
- Por cierto –me soltó de su abrazo, y yo también –aquí están las llaves de tu moto que por cierto tiene el tanque lleno de gasolina, debes de manejarla con cuidado, no quiero que te mates. ¿al menos sabes manejarla? –acercó las llaves hacia ella antes de que las tomara rodé los ojos mientras me reía
- Mamá, aprendí a manejar moto hace mucho tiempo.
- Está bien –dijo en modo de rendición, cediéndome las llaves de mi nueva motocicleta –maneja con cuidado por favor.
- Gracias mami –la abracé fuerte y corrí a montarme en la moto, justo cuando había metido las llaves a la moto, mi mamá me paró.
- ¡Se me olvidaba algo Hannah! –dijo caminando rápido –mi primo Daniel le llevó una caja con un moño...
- Abre esto... -tomé la caja y le quité la tapa con emoción; era mi nuevo casco, combinaba a la perfección con la moto, ahora mi sueño estaba hecho realidad.
- Ay mamá, te amo, muchas gracias.
- Ahora puedes irte...
- Eso es lo que haré. –al encender la moto y escuchar cómo rugía, Dios, ahora si que me enamoré completamente de ella. –no tardaré
- Regresa antes de las 2:00pm –me puse el casco y asentí.
Arranqué la moto y tomé rumbo al cementerio, dejé la moto en un lugar seguro, me quité el casco y lo puse bajo mi brazo, ya estaba en modo diva caminando hacia la tumba de los chicos cuando recordé que en mi suéter no estaban las llaves, maldije por lo bajo y corrí a quitarlas de la moto.
- Hola chicos, vine a verlos y hablar con ustedes un rato... -me puse en cuclillas en medio de las dos tumbas -lo he pensado mucho y pues quiero decirles que estoy dispuesta a ayudarlos, espero y me escuchen en dondequiera que estén.
- ¡Hannah! –unos pequeños brazos me rodearon por detrás y escuché más pasos detrás de mí.
- Hola Carlos –dije suavemente, recostando mi cabeza entre sus brazos.
- Te escuchamos Hannah, estábamos esperándote –dijo Jesús Omar caminando hacia mí.
- Bueno; pues aquí me tienen –me paré y caminé hacia ellos.
- Te damos las gracias por querer ayudarnos Hannah, eres nuestra única esperanza –Jesús Omar caminó hacia mi –necesitamos que le digas a nuestras familias cómo fueron en realidad nuestras muertes.
- Saben que cuentan con mi apoyo.
- Tienes que estar preparada tanto mental como físicamente para todo, pero primero, tienes que ir al pueblo que está a cinco minutos de aquí. Sabes que ahí vive una pariente lejana tuya, tu prima Aurora, su esposo y suegra son...en pocas palabras; brujos, ellos ya saben de tu llegada, le hemos avisado por medio de un sueño.
- Perfecto, entonces iré por la tarde.
- Bueno Hannah, aunque no queramos, sabemos que debes irte, es todo... -a veces la seriedad de Carlos me impresionaba mucho.
- Nos vemos chicos. –me despedí de beso en la mejilla de cada uno de ellos, caminé hacia mi moto, poniéndome el casco, me subí a ella, puse las llaves y arranqué dirigiéndome a la casa de mis abuelos.
-x x x-
Llegué a casa de Aurora, era pequeña pero linda, estacioné la moto, y caminé hacia la puerta. Di tres toques a la puerta, ojalá y haya alguien en casa, porque si no, habré gastado gasolina en balde, lo bueno que aún me alcanza para llegar a casa de mis abuelos, hoy antes de salir en la noche le tengo que poner más gasolina, creo que todos mis ahorros pasarán a los cuidados que debe de tener mi moto.
- ¡voy! –se escuchó acercarse, debo de suponer que esa es la voz de Aurora, en serio que tiene mucho tiempo que no la veo, limpié en mis jeans el leve sudor que había en mis manos, comenzaba a ponerme nerviosa.
La puerta se abrió y me dejó ver a una joven madre con una linda bebé en brazos. Supongo que ha de ser Aurora y su... ¿hija?
- ¡Hannah!, es un gusto verte, haz crecido mucho, mi suegra y Gabriel están esperándote. –me dio un abrazo cálido y me dejó pasar.
- Hola Aurora, muchas gracias por recibirme, espero que no sea molestia...
- Ay, por supuesto que no Hannah, eres bienvenida, estás en tu casa...
- ¿llegó tu prima? – era la voz gruesa de una mujer, me giré hacia donde miraba Aurora y fue cuando los vi, eran la suegra y el esposo de mi prima. Muy bien Hannah, tranquilízate.
- Aquí está...
- Perfecto –se acercó el chico, se veía un poco más joven que Aurora –buenas tardes, mi nombre es Gabriel, y ella es mi madre, Julia; estábamos esperándote, ¿pasamos al cuarto?
- Ehmm, claro –con un poco de duda los seguí, entramos a un cuarto, algo raro pero que a la vez me gustaba, tenía un toque así, como... prehispánico. Ellos me invitaron a sentarme, frente a frente, con una vela blanca y un vaso de agua en medio de la mesa. –bueno, no es por nada pero, estoy algo aterrada porque, antes de mudarme tuve un sueño en los que podía ver a dos chicos muertos y ahora en la realidad los puedo ver y siento que me estoy volviendo loca...
- Un momento, ya sabemos todo eso, ellos te están pidiendo ayuda a que descubras al asesino, quien es una persona que tiene algo hacia ti también, tienes que detener todo esto antes de que se a tarde.
- ¿es todo? –pregunté atónita
- Si... si llegas a tener más dudas, no dudes en consultar con ellos o con nosotros.
- ¿cuánto es lo que les debo?
- No es nada futura brujita –dijo Gabriel, ok, esto se está poniendo muy raro.
- Gracias –salí del cuarto, esas últimas palabras daban vueltas en mi cabeza; "futura brujita", me despedí de Aurora y tomé la moto y me dirigí hacia la casa...
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HANNAH
Cerita PendekSabía de personas que escribían cartas a los muertos y personas que pueden verlos, no estoy a favor ni mucho menos en contra de ellos. Nunca les tomé mucha importancia, pues siempre creído que todos los seres humanos buscan una manera de ser felices...