¿Será posible? - Parte 3

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Apenas salir el sol, las aves ya comenzaban sus cantos mañaneros, procurando un buen clima con su entusiasmo.

En la casa de cierto peliblanco, más concretamente en su habitación, éste despertaba lentamente, sintiendo algunos rayos del sol darle directamente en los ojos, provocando que los abriera. Se sentía diferente y extraño, con una sensación de calma después de una tormenta.

Intentó levantarse pero algo se lo impidió. Extrañado, echó un vistazo y vio un brazo que lo abrazaba por la cintura y otro por los hombros. Sus ojos se abrieron en shock y quedó petrificado al ver el rostro dormido de su teniente unos centímetros arriba. Las alarmas en su cabeza se dispararon y por inercia se alejó rápidamente, callendo sentado al suelo debido a la sorpresa. Sin darse cuenta entró en pánico y observó alarmado a su alrededor, sorprendiéndose de que estuviera normal... otra vez.

«¿Q-qué...? ¡¿Qué demonios?!»-pensó, para nada tranquilo.

Volteó de nuevo hacia Matsumoto y observó que ésta abría lentamente los ojos, seguramente habiendo sido despertada por el movimiento brusco.

-«¡Demonios! ¡¿Qué está haciendo aquí?!»-pensó alarmado.

Sus pensamientos se hicieron un revoltijo, recordando fragmentos de una pesadilla y después nada, provocando que se alarmara aún más.

-Mmm~, Capitán...-murmuró somnolienta Matsumoto.

Se frotó los ojos y al recordar qué sucedió se le fue el sueño de golpe, volteando a ver a su capitán.

-¿Q-qué estás haciendo aquí... Matsumoto?-le preguntó el albino algo cohibido.

La pelinaranja no respondió y sólo se limitó a levantarse del futón y acercarse a su capitán con una mirada que el más joven no supo entender.

-¿Por qué no me dijo que tenía pesadillas, capitán?-le preguntó seriamente.

-«Ay, no, ¡¿Me vio?!»-pensó desesperado el mencionado.

-No... No deberías estar aquí, Matsumoto.-trató de sonar molesto pero el leve temblor en su voz delataba su nerviosismo.

Matsumoto frunció el ceño molesta y le golpeó en la frente con un dedo.

-No trate de desviar el tema. Esta vez no bebí, por lo que recuerdo bien, así que tampoco intente engañarme con eso.-le espetó mientras se cruzaba de brazos.

Toshiro la miró sorprendido mientras se sobaba el golpecito en la frente.

-De cualquier manera no deberías estar aquí.-le dijo molesto.

-Vine porque me preocupaba y no me equivoqué.-le dijo aún molesta pero tratando de no ser tan dura.

-Pero no era necesario así que vete.-le dijo serio mientras se levantaba.

Matsumoto también se levantó y puso los brazos en jarra.

-No lo haré hasta que me diga por qué razón no me avisó nada.-le dijo decidida.

-Eso no es de tu incumbencia. Ahora vete de mi casa y ve a hacer tu trabajo.-le ordenó molesto mientras se dirigía al lavabo de su habitación.

Matsumoto molesta le bloqueó el paso y lo sujetó de los hombros.

-¡Por favor, capitán, no sea tan terco!-exclamó frustrada.

Toshiro no lo soportó más y, con la presión y alteración, estalló.

-¡Ya te he dicho que no te metas, Matsumoto! ¡Deja de fastidiar y lárgate!-le gritó furioso mientras la empujaba hacia la puerta de salida.

Matsumoto abrió los ojos sorprendida y no pudo reaccionar cuando el albino la empujó fuera de la casa.

Espíritus del pasadoHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora