✴ 6 ✴

8K 179 28
                                        

❗❗

Nada más entrar en la aplicación una foto de Jesús Oviedo apareció en la pantalla, sí, había empezado a seguirlo desde que supe que iba a trabajar para el. Dicha foto no era común, pero es que su abdomen bien moldeado no era común, exacto, era una foro en la que salía sin camiseta, posaba de espaldas a una ventana, seguramente la de su despacho, las vistas eran reconocibles.

Cerré mis piernas al sentir un calor y unas ganas enorme aumentar en mi cuerpo, haciendo que quisiera masturbarme en aquel mismo momento.

Bueno, no viene nada mal perder doce minutos en darme placer y satisfacción a mí misma, así que me levanté y me acerqué a la puerta rápidamente, miré al exterior, asegurándome de que nadie se encontraba cerca del lugar. Cerré la puerta y volví a mi silla, donde me bajé la falda y, observando mi húmeda braga, metí la mano por esta, comenzando a acariciar mi clítoris suavemente, proporcionándome mucho placer.

Apoyé mis piernas sobre el escritorio, reclinándome algo en la silla, mientras movía mis dedos con más brusquedad, consiguiendo que leves gemidos salieran de entre mis labios.

«Todo por culpa del señor Oviedo. —me dije a mi misma.»

Cerré los ojos, disfrutando de cada dedo que metía en mi interior y cada movimiento brusco que daba. Trataba de gemir lo más bajo posible, no quería que nadie me oyera, pero me era inevitable soltar gemidos casuales y, algunas veces, algo altos.

Ni si quiera había llegado al orgasmo cuando alguien golpeó mi puerta varias veces. Tragué saliva, a la vez que maldecía en voz baja y bajaba las piernas del escritorio. Me agaché, tratando de agarrar mi falda sin que mi cabeza se chocara contra el escritorio.

—Un momento. —murmuré, mientras trataba de ponerme la falda correctamente.

¿Por qué la gente era tan inoportuna?

❗❗

Be my daddy; j.oHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora