"Me gusta la gente transparente", me dijeron. ¿Alguna vez lo escucharon también?
Temí, por un segundo, no serlo lo suficiente.
Pero, al fin y al cabo, qué es la transparencia:
¿imitar una sonrisa?, ¿reír fuerte?, ¿permitirse llevar?
Imagino que es el estruendo de un alma cuando choca con algo que la afecta.
A veces, la quiebra, otras la hace relucir como un arcoíris.
"Lo tenés o no".
Y yo todavía me pregunto si no soy un bloque de hielo al que le dan arcadas cada vez que siente algo.
No sé si lo tengo, no sé si quiero tenerlo.
Porque tenerlo implica ser igual al resto y yo quiero evocar un sentimiento tan fuerte que logre partir el mundo en dos mitades y hacer que la Estatua de la Libertad se ponga en cuclillas.
No sé qué es la transparencia, porque soy tan estúpida como para agradecer los sin sentidos y tan feliz como para compartir lo que tengo.
No sé qué soy, pero sí sé que amo dar hasta los huesos, inclusive cuando sólo queda regurgitar piel.
No sé si soy transparente, pero sí sé que cuando veo un reflejo sólo reconozco un rostro que a veces no tiene nombre.
No sé si "lo tengo o no", pero sí sé que tengo tanto coraje como para reconocer mi cobardía.
No sé qué tan transparente soy, pero sí sé que soy tan idiota como para dudar de mi y preguntármelo.
Sé que no lo tengo, porque no hay nada peor que quien duda de sí misma y, sin embargo, soy tan transparente como para reconocerlo y tengo la valentía como para enfrentarlo.
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Tan humana que duele
ŞiirEN CORRECCIÓN a la fecha del 24 de marzo del 2022. Poesía. O eso intento hacer. Aprovechando esa humanidad que, a veces, tanto nos hace doler quiero hacerle llegar a aquellos/as que se sientan solos/as el sentimiento de que alguien los entiende. Que...
