18 Nada como una madre para fastidiar un momento

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Andrew le estaba lanzando dagas con los ojos a Salina mientras las doncellas colocaban los espejos. Erick tenía un gesto de comprensión hacia Andrew, pero le indicaba que se dejara llevar.

Salina era muy dulce, pero cuando quería algo lo tomaría por todos los medios. Había días en los que agradecía que hubiese nacido sin magia

-¿Por qué los has frenado?-escuche que Erick le susurraba a Salina

-¿Preferías entrar en la habitación después de que tuviesen sexo? Tenían el ánimo de hacer precisamente eso

-A lo mejor no lo habrían hecho

-Te recuerdo que estoy embarazada del fruto de nuestra última reconciliación. Este es el palacio central, no debe ser manchado con actos inmorales

-Lamento decirte que mis antepasados lo mancharon de esa manera hace mucho tiempo. Y que nosotros también lo hicimos

-Somos la pareja real, y tus antepasados también lo eran. Da igual lo que hagamos aquí, pero ajenos no deben manchar estos edificios

Parecían no darse cuenta de que habían ido subiendo el tono de voz y ahora todos los oíamos. Bueno... No habían dicho nada que fuera falso...

¿Acababan de decir que se habían acostado en el palacio central?



Una vez que las maid se retiraron los espejos nos conectaron con Leslie. Llevaba ropa de mujer y tenía un niño entre sus brazos, además, llevaba relleno.

-Leslie, ¿Es tu nuevo hijo?-Salina lo dijo emocionada mientras le brillaban los ojos

-Os presento a Wisp-Leslie se veía lleno de orgullo. Si ahora estaba seguro en su trono se debía al apoyo del reino del susurro. Aunque había habido un momento en que la guerra civil de su país estuvo a punto de matarle, como demostraba la cicatriz en su hombro- Mi primer hijo varón, su madre es mi 13ª concubina, aunque ya ha pasado a ser mi reina

En el país de Leslie todas las mujeres se casaban con el rey como "concubinas", tras dar a luz se convertían en "esposas" y la primera en dar a luz a un príncipe varón era la "reina"

Nada más llegar al país Leslie se encontró con un harem de sesenta concubinas esperándole

-Cambiando de tema, ¿Quién te ha vestido, Salina? ¿Un vestido cogido por debajo del pecho con un lazo delantero? ¡Los lazos no te quedan bien, por muy de moda que estén!

-Es un regalo de la reina viuda, y este es el motivo por el que no te llamo tan a menudo como tú quieres

-Si el bebe que esperas es una niña me gustaría casarla con mi hijo

-¿Cómo sabes que estoy embarazada?

-Nathaniel me lo conto en su carta semanal

El prado soñado de los sueños rotos [Terminada]Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora