Miro con discreción y cautela toda la habitación. Finamente decorada de un bello estilo minimalista. Resplandeciente en tonalidades neutras. Me atrevo a girar mi cuerpo hacia la puerta. Completamente cerrada. Sin escapatoria. Como si su plan es mantenerme cautiva. Vuelvo la mirada. Ignoro la poca gente que hay en la habitación y me concentro en todo el lugar lleno de ostentosidades. Finalmente, mis ojos prestan atención a la persona que se encuentra sentada en el sillón de cuero que tengo frente a mí; como si se tratara del rey del lugar.
— Hinata Hyuga —Susurra mi nombre sin expresión alguna en su rostro.
— Veo que sabe quién soy, en cambio yo... —Dejo la palabra en el aire. Si quiere mostrarme su aire de pedantería y orgullo inflado, dos pueden jugar el mismo juego.
— Perdón por mi descortesía —Me dice con voz vacía y llena de despreocupación—. Me llamo Toneri Otsutsuki, es un gusto —Me sonríe con descaro y falsedad.
Imitando su acción, sonrió hipócritamente mientras lo analizo con la mirada. Otsutsuki; creo haber escuchado ese apellido antes, pero la verdad no recuerdo dónde. Tal vez en una de las tantas veladas que mi padre hace su familia se presentó, pero la verdad no lo sé y por el momento lo paso de alto.
— En nombre de todos los Royals, te damos la bienvenida a Alta Konoha. Lamentamos mucho no habernos podido poner en contacto contigo ayer.
— No se preocupe —Ignoro sus palabras. Mi mente viaja al recuerdo de ayer. Justo cuando Naruto me hablaba de los Royals.
«Ya tenemos demasiados Royals con que lidiar como para que venga otra riquilla.»
Así que ellos eran los Royals. Me pregunto cuál será el conflicto entre ambos para que haya odio de parte de ambos.
— La verdad —Llamo su atención —, me gustaría saber el motivo por el cual me llamaron. Deduzco que hay una razón.
— Así es —Afirma mientras se acomoda en el sillón de cuero—. Supongo que has escuchado hablar de los Royals. —Inicia con su introducción. Bueno, la verdad es que no tengo nada mejor que hacer, así que puedo soportarlo.
— Vagamente —Respondo.
— Bueno, se podría decir que nosotros somos una especie de asociación de estudiantes. Nosotros estamos para hacer valer las reglas y leyes que hay en la institución.
— ¿Se podría decir? —Recalco sus palabras—. Entonces no lo son.
— Si y no —Alzo una ceja, sin lograr entender muy bien lo que quería explicarme—. Estamos respaldados por la institución, pero no estamos validados como tal. Es algo difícil de explicar.
— Se nota —Recorro de nueva cuenta mi mirada sobre todos los presentes. Todos pulcramente bien presentados. Denotando sus altos rangos en esta escuela y en la sociedad. Curioso —. Aun así —Vuelvo mi vista al tal Toneri—, eso no justifica que me hayan llamado.
— Como un órgano de la escuela importante, es normal que las personas con las calificaciones adecuadas puedan y deban entrar en dicha organización —Se vuelve a acomodar en ese sillón que no deja de hacer un chirriante sonido cada vez que se mueve —. Hemos visto tu desempeño académico. Tus calificaciones y tu comportamiento es el adecuado para entrar en nuestra organización. Así que... —Se levanta en un impulso y camina hacia mí a pasos lentos—, sería todo un honor poder tenerte con nosotros.
Una sonrisa vacía se forma en mis labios. No creo lo que estoy escuchando. De verdad me estaban ofreciendo entrar en su organización de estirados bañados en oro. Porque no importaba cuanto trataran de enmascararlo, yo solo veía a hijos de personas importantes. Porque si de verdad solo se fijaran en las calificaciones y comportamiento, vería más variedad de personas.
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Rebels
Fiksi Penggemar"Un verdadero espíritu de rebeldía es aquel que busca la felicidad en esta vida." - Henrik Johan Ibsen.
