— Na-naruto —Lo miro expectante. Sorprendida de su presencia.
Sus ojos son dos pozos sin fin. Me analizan con la mirada. Perforándome hasta el delirio. Su rostro, fino y rudo, me ven con una letalidad que hace que me tiemblen las piernas. Cierro los puños. Trago saliva. No importa cuantas veces lo vea, su simple presencia me hacía temblar. Y no del miedo.
— No planeas explicarte —Frunce las cejas. Su mirada no deja de analizarme.
Su aliento choca contra mí cuerpo. Su colonia me embriaga en un dulce aroma placentero. Su presencia me agobia. Puedo sentir el contacto frío y rudo de sus manos. Un nudo se forma en mi garganta. Una corriente desconocida recorre mi cuerpo completo al chocar miradas. No deja de verme. Su expresión es seria y dura. Me intimida, pero me intriga.
— No lo sé —Me tiembla el cuerpo completo. Apenas pude hallar fuerzas suficientes como para pronunciar una oración. Me siento una hormiga frente a él. No soy rival para él—. Te vi y antes de que me diera cuenta, ya te estaba siguiendo —Su expresión muestra escepticismo—. ¡Es cierto! Salí porque tenía ganas de algo caliente.
Su mirada se desliza de mi cuerpo al suelo. Ahí, desparramado, yace el contenido de mi vaso. Vuelve su atención a mí. Esta vez me ve con más confianza. Afloja su agarre de mis muñecas, como si no estuviera muy seguro de soltarme, pero al final lo hace. De inmediato, retrocedo varios centímetros. Manteniendo una distancia decente. Su presencia sigue alterándome.
Un silencio incómodo se apodera del lugar. El sonido de la ciudad es lo único que se escucha entre nosotros. Conforme pasan los segundos la oscuridad se hace mucho más mayor. Las estrellas que destellan decoran el cielo. Las calles poco a poco se encienden. La ciudad cobra vida y entre más terreno gana la oscuridad de la noche más se hace notar el frío que la acompaña. Mi cuerpo comienza a temblar débilmente. Con cada respiración que doy una pequeña tira de humo sale de mis labios. Y el silencio que aún hay solo hace que me comience a desesperar.
No deja de mirarme. La distancia entre nosotros es grande, pero aun así sigo sintiéndome amenazada por él. Tiene un aura que desborda peligro y excitación. Verlo, hace que la palabra peligro comience a gustarme. Comienzo por desear sentir la adrenalina recorrer mi torrente sanguíneo con desesperación. Deseo sentir el peligro en carne propia.
Un suspiro sale de sus labios. Salgo de mis pensamientos al escucharlo. No me ve. Ve mi cuerpo. Eso hace que suelte un gemido de sorpresa.
— Hoy pronosticaron que llegaríamos a los 3 grados, entonces por qué no te abrigaste al salir —Su rostro se frunce, como si me estuviera reprendiendo por mis acciones. En cierto punto, me calma.
— Cuando salí no hacía tanto frío —Me atrevo a cortar la distancia entre nosotros. Ahora que lo veo bien, Naruto solo viene con una sudadera y una bufanda como protección ante el frío de muerte.
— Como sea, será mejor que te vayas a tu casa —Aparta la mirada. Mira las calles de la ciudad como si esperara ver a alguien pasar—. La ciudad es peligrosa cuando cae la noche. No pienses que por ser América es seguro.
— Lo sé. Gracias por el consejo.
— Vaya, puedes ser amable —Una sonrisa socarrona se forma en sus labios. Siento que se burla de mí; no, se burla de mí.
— Hay muchas cosas que desconoces de mí. No creas que por como te trato soy un animal salvaje —Me cruzo de brazos. Tengo la necesidad de mostrarme fuerte ante él.
— Como digas —No les da importancia a mis palabras y vuelve a girar la mirada. Eso me molesta. ¿A quién espera?
Me atrevo a preguntar—. Si te molesto dime, así me voy y te dejo solo.
ESTÁS LEYENDO
Rebels
Fanfiction"Un verdadero espíritu de rebeldía es aquel que busca la felicidad en esta vida." - Henrik Johan Ibsen.
