(Segunda parte)
La joven sonrió radiantemente ante esas nuevas palabras. ¿Era el permiso dado? ¿Era la confesión deseada? ¿Era su deseo hecho realidad?
Sí.
La besó con una desesperación más notoria que la vez anterior. La mano que mantenía entre su cabellera descendió de nuevo, rozando la suavidad de la piel descubierta de su espalda. La excitación creció de manera irremediable. Besarla de esa manera no era suficiente. Quería más... Y la acción de Camila a continuación, le dieron a entender que ella también.
Las manos de Camila bajaron por lo ancho de su espalda marcada, sus caricias le quemaban de una manera tan placentera como apacible, a pesar de aún estar vestida; la chica se detuvo con firmeza sobre la redondez de su trasero. Gimió al sentir el roce que propició la cadera de la morena contra su pelvis. La erección en su entrepierna creció aún más, y sus mejillas se tornaron de un rojo tomate al notar la mirada castaña en aquella parte de su anatomía. Sólo ella podía causar eso.
La boca de Camila arremetió contra la suya nuevamente, besándola de una forma que la hizo gruñir contra sus labios ahora hinchados. El vestido azul que le sentaba a la perfección ya estaba estorbando demasiado. Con una velocidad que cualquier persona envidiaría, la despojó de él. Y con una rapidez aún más sorprendente, ella se desnudó por completo.
-Estamos en un ascensor.
-No importa.
-¿Si regresa la luz?
-Correremos el riesgo.
-Esto es de locas.
-No... es mi fantasía.
No les importaba estar en el piso de un ascensor, sólo dentro de ellas estaba la necesidad de sentirse y quererse. Conectarse hasta lo más profundo.
Las manos de Lauren recorrieron ávidas cada parte de ese delgado cuerpo que muchas veces imaginó poseer, y que ahora, se haría realidad. La expresión que surcaba el rostro de Camila la llenó de placer y disfrute. Sus gruesos dedos rozaron la curva de sus pequeños, redondos y apetecibles senos, provocando que los rozados pezones de la chica se irguieran al instante.
Es perfecta. Hermosa...
-Lauren... - El susurró ronco que Camila proclamó la alteraron, más no deseaba ser rápida.
Besó sus labios con una dulzura desbordada, asegurándose de saborear cada centímetro de ellos, ¡era exquisita! Sus manos continuaron trazando caminos por la tez de su cuerpo; pasando por su plano abdomen, su vientre... La vio a los ojos, y en ellos pudo observar esa misma mirada con la que ella la detallaba desde hacía tanto tiempo.
-Estamos encerradas en un ascensor... - Fue lo que dijo ella, con su respiración notablemente acelerada.
-¿Nos detenemos? -Sabía la respuesta desde mucho antes de que Camila negara con la cabeza.- No tienes idea de lo mucho que deseaba este momento. Camila, yo...
-Nunca te vi como mi hermana... -Con esa oración, Camila quiso dar a entender que desde hace mucho también deseaba ese momento. Que ella debió haberse dado el valor de confesarse, y exclamar con besos como los de ese instante, lo mucho que deseaba estar con su persona... Porque para ella, era exactamente igual.
-No soy tu hermana ... -La exclamación fue acompañada por una caricia en la parte intima de la joven. La cabeza de la castaña se arqueó hacia atrás, exponiendo su cuello a los labios insasiantes de la joven. La humedad que percibía Lauren en aquella zona la hicieron gemir quedadamente. Intensificó la caricia, mientras su lengua debatía con la de Camila una vez más.
-Lauren... -Sus dientes mordisquearon el lóbulo de su oreja antes de regresar nuevamente a sus pechos. Su mano ascendía otra vez por la textura suave de su vientre. Gimió al sentir las morenas y delgadas piernas de la joven enroscarse en torno a sus caderas para atraerla hacia sí.
-Dios...Camila... -Gimió aún más fuerte al percibir la parte más húmeda y sensible de la joven rozar su erección. La castaña realizaba lentos movimientos circulares, sin llegar a penetrarse por completo. Aquella danza la volvía loca. Disfrutaba de cada roce con un deleite inigualable. Y el hecho de que estuvieran en un lugar poco apropiado para disfrutar de aquel momento pasional, la excitaban aún más...
El cuerpo de Camila, sus gemidos, su sudor, sus besos, su aroma tan delicioso... Sólo para ella.
-Camila, te amo... -Miró su rostro sofocado, sus labios hinchados, sus mejillas sonrosadas. Sentía sus delicados senos presionarse contra su pecho; su respiración acelerada, entremezclando sus alientos, creando una sola fragancia adictiva y deliciosa.
¡Tanto tiempo queriendo decírselo!
¿Debía ser de aquella forma? ¿A punto de conectar sus cuerpos de la manera más placentera posible, sobre su chaleco en el piso de un ascensor?
-Este es un escenario poco común para declararnos... - Los movimientos de su cadera continuaban lentos. Sonrió ante la mirada intensa y lujuriosa de Lauren, justo antes de atraerla hacía ella para besarle con desenfreno. - Yo también te amo... siempre lo he hecho.
Continuará.....
