Kathania recibe una devastadora noticia que le cambia su mundo y la lleva a un lugar que jamas imagino donde encontrata grandes amistades que estaran siempre para ella , El amor de su vida , su mayor enemiga y un asesinato.
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Corrección...
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Me sentía como una hormiga frente a esa gran estructura de 8 pisos. Se escuchaban las voces de niños riendo, gritando, llorando, jugando, niños que hacían de todo. Con un olor a hojas húmedas entré al vestíbulo donde aguardaba una gran escalera, de ellas descendía una mujer alta, morena y con pelo corto. Al verla me asusté apretando firmemente la mano de pablo.
Rápidamente el miedo desapareció al escucharla hablar "Bienvenidos a El Orfanato, una breve estación en la vida de todos estos niños que aguardan ser adoptados". Bajó su mirada sonriéndome, se puso de rodillas y me dio un fuerte abrazo, inmediatamente sin contenerme estaba llorando encima de ella.
-Venimos desde muy lejos, recibí el telegrama de la oferta de empleo- dijo pablo. La mujer resultó ser la directora de nombre Matilde.
-Eso es correcto. Como podrá ver nos rodea mucha naturaleza, árboles y demás, por lo que necesitamos un buen jardinero, estoy consciente que no es para nada a lo que usted está acostumbrado pero presiento que le irá bien, Pablo.
-De hecho estaba buscando algo poco ajetreado y tranquilo, como ser su humilde jardinero- ambos sonríen.
Matilde empezó a identificar los pisos del orfanato, la primera planta eran los dormitorios de los pocos empleados del lugar, arriba se encontraba la cocina, una muy acogedora llena de verduras y trastes, le seguía el gran vestíbulo donde se encontraban los archivos, la gigantesca escalera y el comedor, por eso tanto ruido al entrar. Los 2 pisos más arriba eran las habitaciones de los niños, le seguían otros 2 pisos para las habitaciones de directores y al final el ático. Realmente era gigante para una niña recién llegada que se perdía fácilmente.
No sabía que esperar pero tras la falta de mis padres y los malos ratos con la exesposa de pablo creo que estaba en un buen lugar. Era huérfana, mis padres de sangre no estaban, pero tenía a un hombre a mi lado como si lo fuera y era lo que más quería en ese momento, por lo que no era como las demás y tenía que contribuir al Orfanato para poder quedarme y ganarme el techo.
Bajando las escaleras para instalarnos en los cuartos de empleados, escucho un gigantesco trueno, un cantazo que me frisó los pelos. De pronto la veo, una mujer totalmente contraria a Matilde, con un aspecto frío, un poco más baja. Había resultado ser la mano derecha de esta desde hace mucho tiempo, su nombre...Carlota.
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