Capítulo dos: Peste a rojo.

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Observo a mi abuela, la cual porta un semblante casi doloroso, parece que este era alguna clase de secreto que nadie debía descubrir. Ni bien espante a lo que sea que haya estado aquí ella subió a un ritmo desconcertante encontrándome. Su gran transformación de preocupación a alivio en su rostro me hacen ver que estaba escondiendo esto, quien sabe por cuantos años.

-Abuela...-comienzo pero ella me interrumpe.

-Aquí no, mejor abajo, este lugar es algo...-habla pero no termina la frase, aunque a mi me gustaría hacerlo con gusto, tengo tantos adjetivos con que comparar esta peste a rojo que opto por callar y asentir sumisamente. Camino a ella y cierro la puerta tras de mí, ella parece agradecer con la mirada aquel gesto. Pongo el jarrón en su antiguo lugar y casi puedo ver algo de diversión en los ojos de mi nana.

Todo el camino de vuelta abajo la pasamos en silencio, cada uno sumido en sus propios pensamientos. ¿Por qué tiene ese cuarto? ¿Por qué hay un montón de carne podrida? ¿Qué fue ese destello que vi en el bosque? La incertidumbre me carcome por dentro. Ya sentados en los sofás de abajo ambos contemplamos mi canasta de mimbre como si fuera la cosa más interesante, aunque sólo lo sea de momento.

-Era mi secreto-susurra luego de unos segundos, la observo con intriga y ella parece leerla en mi rostro -.Todavía no lo resolviste por completo así que si no te digo nada no lo sabrás y no estarás en riesgo-mi mirada cambia a una desconcertada, ¿qué?

-Se lo contaré a mamá-trato de persuadirla, como alguna clase de amenaza, la idea de que se lo diré tal vez la haga echarse para atrás y contarme aquel jugoso secreto por el que sin darme cuenta muero por saber y descubrir.

-Bien jugado, pero ella ya lo sabe-mi mirada pasa de decisiva a confundida, ¿lo sabe? ¿Sabe el secreto oculto de la abuela? ¿Sabe que hay detrás de aquel cuarto con muros llenos de sangre? -.Tae, escucha, no puedo decirte, es por tu bien-tranquiliza y yo siento la histeria emanar lentamente en mi.

-S-Se lo diré igual, y la obligaré a contármelo-medio balbuceo levantándome del sofá y tomando mi canasta, ella me toma de la muñeca y paro antes de hacer algún brusco movimiento que la lastime.

-Teehyung, por favor, si se lo dices sólo te perjudicarás a ti mismo. ¿Acaso ya no quieres escabullirte en el bosque? Porque eso sucederá si le cuentas- la observo asombrado, ¿cómo sabe acerca de mis escapes al bosque?-. Esta anciana sabe más cosas de las que debería, Tae, no te sorprendas.

-Me arriesgaré-miento y ella me mira con aquellos ojos, esos con los que me miro esa vez cuando inculpe falsamente a Ji Eun de que había comido el pastelillo, con esa mirada de "se que mientes"-.Lo digo en serio, y-yo...

-Tae, por favor, déjalo-su voz parece cansada, exhausta si indago aún más-.Necesito descansar, no es un buen momento para que me preguntes esto. Mañana, mañana te prometo que responderé a cada una de tus preguntas-la observo con desconfianza, sus ojos expresan sinceridad y suspiro.

-Mañana, ni pasado, ni la semana que viene, ni el mes que viene. Mañana-sentencio firme, ella asiente y le sonrío-.Te quiero, abuela. Sólo temo por tu seguridad y no me gustaría que algo te pase-confieso abrazándola, su menudo cuerpo delgado emite un poco de calidez.

-Lo sé, mi niño. Pero hay cosas que es mejor no ser dichas nunca, secretos que simplemente no se revelan jamás-explica ella cuando nos separamos y con su bastón se va caminando nuevamente escaleras arriba-.Apresúrate a volver a casa si no quieres que el lobo feroz te coma-se burla y río levemente.

Ella y yo siempre solíamos bromear sobre ese tema, sin la presencia de mamá, claro, a ella le agarraba un paro cada vez que bromeábamos acerca de ello. Decía que no podíamos darnos el lujo de tomar algo serio tan a la ligera. Pero a mí no me parecía un "tema serio".

La Bestia Dorada《KookV》Donde viven las historias. Descúbrelo ahora