Estaba bastante nervioso, hoy conocería a la madre de su novio y los cabellos se le erizaban por el pánico, según había escuchado Oh BoA es un mujer intimidante, con gran poder en el ámbito empresarial, se había hecho viuda hace varios años cuando el padre de Sehun murió por una enfermedad en el corazón, las manos le sudaban a horrores y tragaba saliva cada diez segundos, su novio vio su preocupación y tomó una de sus manos y la apretó con fuerza, en un intento de reconfortarlo, agradecía el gesto en demasía.
Ambos iban en la limusina de la familia Oh, recuerda que la primera vez que la vio casi le da un infarto. Aún se sentía incómodo por semejantes lujos pero ahora es más llevadero y mejoraba con la presencia de Sehun. Se recargó en el hombro del contrario, sintiéndose mil veces mejor por la calidez que le transmitía. Todo estaría bien, llevaba casi dos años en una relación con su chico y ya era momento de hacer las presentaciones, estaba seguro que su madre hubiera amado conocer a Sehun, es un hombre callado, de pocas palabras pero sus acciones, su posesividad y atenciones lo compensaban al máximo. No tenía que tener miedo.
Animado pudo despejar un poco su mente de sus preguntas sin motivo, y disfrutó lo que quedaba de camino. Observó el perfil del contrario como acostumbra a hacer en el último par de años; la nariz recta, pómulos altos, los labios pequeños y rellenos y la mandíbula masculina y angulosa lo volvían loco, amaba cada parte y cada rincón del chico con toda su alma, es gracioso que siempre pensó así aún cuando todavía no eran nada. Al principio le daba vergüenza admitir que se sintió atraído por él desde la primera vez que lo vio, ahora lo gritaba a los cuatro vientos.
Sehun al sentir la insistente mirada del más bajo volteó a verlo con ojos curiosos, los ojos castaños que se conectaron con los suyos brillaban con amor y sin resistirse un poquito se acercó para darle un beso en los labios, no más que eso. Un simple contacto de labios pero dulce, lleno de entrega y afecto.
Cuando la elegante limusina negra ingresó a las propiedades Oh y aparcó en frente de una enorme mansión, elegante e imponente se alzaba con orgullo, tuvo que alzar la cabeza para poder apreciar la mansión y su altura. Magnífica, jamás podría vivir en un lugar así de hermoso.
Sehun entrelazó sus dedos con los suyos y lo guío hacia la puerta blanca enfrente suyo. Cielo santo.
Apenas alcanzaba a poder ver todo lo que hay a su alrededor, el inmenso jardín lleno de flores de todos los tipos y formas, arbustos pulcramente ordenados y recortados, la gran fuente de piedra tallada en medio de todo, con lindos angelitos que simulaban jugar con el agua. Al entrar una gran sala lo recibió, colores pálidos y neutros sin ni una mancha que les corrompida su belleza.
Caminaron por un largo pasillo lleno de fotografías y cuadros, decoraciones lujosas pero sin exagerar manteniendo un estilo minimalista y conservador.
Unas risas femeninas se escuchaban en la habitación donde se dirigían, creía que la mamá de Sehun estaría sola, muy dentro de él una voz le gritaba que girara sobre sus talones y se marchara lo más rápido de ahí pero se obligó a continuar. El chico a su lado tenía el entrecejo muy fruncido, endureciendo sus facciones y eso le indico que también el tenía un muy mal presentimiento.
Sehun fue el primero en entrar cubriendo con su cuerpo el suyo y obstruyendo su vista, sus manos aún seguían unidas y claramente sintió la tensión en el cuerpo del contrario.
Eso no es bueno, nada bueno.
— Sehun, querido. Pero mira a quien hemos recibido visita.— habló una voz madura y femenina, seguida de una pequeña risita que le comenzaba a parecer irritante.
— hola Sehunie, cuanto tiempo sin verte — saludo a otra voz con coquetería.
Junmyeon la odio, él no odia a nadie pero no pudo evitarlo.
— Bae Irene, cuando tiempo. Te presento a mi novio Junmyeon, Junmyeon ella es Irene hija de uno de los socios de mi madre. — lo presenta Sehun, dando a notar su presencia, automáticamente un par de ojos lo observan de arriba a bajo. Fue horrible, las dos lo miraban con repulsión, como lo harían a una insignificante cucaracha.
El hizo una reverencia de noventa grados a pesar de su incomodidad.
— Madre, el es Junmyeon, mi novio.— presento Sehun dirigiéndose a su señora madre, una mujer de buen porte y belleza sorprendente, luciendo inusualmente joven a pesar de su edad.
— se te olvidó algo querido — exclamó la mujer ignorando la presencia del castaño. Sehun se vio confundido.
— hiciste mal las presentaciones, Irene es tu prometida y él — lo vio de la forma más despectiva que pudo haber recibido — solo un pasatiempo.
Lo que continuo con eso fue un torbellino incontrolable, un Sehun lleno de ira comenzó a gritar maldiciones contra su progenitora, la dichosa Bae comenzó a insultar a su persona y un Sehun colérico le gritó cosas que no haría un caballero.
Luego salieron de ahí con la frente en alto, su novio seguía tenso y molesto, respiraba de forma violenta.
— tranquilo — rompió el silencio Suho, ambos caminaban a uno de los autos que pertenecían a Sehun, un sencillo auto pequeño que su novio se había comprado por él mismo Lugo de trabajar arduamente como mesero. La mano que genial agarrada se apretó entorno a la suya.
— lo siento — se disculpó el pelinegro — creí que las cosas saldrían mejor pero...— suspiró y desordenó su cabello con un gesto de impaciencia.
— te amo— exclamó Junmyeon con devoción — y mientras tú me ames estará todo bien, no importa lo demás.
Le sonrió, Sehun al escuchar sus palabras prácticamente se lanzó a darle infinidad de besos a castaño y este los recibía con pequeñas risas.
— te amo — un beso — no sé...— otro beso — que haría — y otro beso — sin ti.
Luego de eso ambos se fueron por donde vinieron, con las manos entrelazadas y sin importar lo que viniera en el futuro.
Si se tenían ellos dos nada importaba.
Al poco tiempo Sehun le propuso matrimonio enfrente de toda la universidad, con un enorme cartel con las palabras « ¿ Te casarías conmigo? » y un sencillo anillo por el cual estuvo trabajando para comprar. Suho dijo que si.
Juntos entraron a trabajar para ahorrar dinero para una casa o departamento donde vivirían al salir de la universidad, ellos dos solos, sin una Irene que les obstruyera el paso ni una BoA que tratará de meterse entre ellos.
Recibieron apoyo de sus amigos, sobre todo la de Yixing, que los ayudo en lo que más pudo.
Se casaron de forma bastante sencilla, con solo veinte invitados en una pequeña recepción, nada ostentoso y llamativo.
Cuando terminaron la universidad compraron un departamento en una de las zonas más humildes de Seúl, pero era un lugar agradable para vivir, Sehun consiguió ser pasante en una de las editoriales más reconocidas y el de aprendiz en un restaurante de clase media.
Luego de un par de años Sehun abrió su propia editorial, a base de esfuerzo y noches en vela. Todo estaba bien, hasta que se enteró que Bae Joo Hyun trabajaba como secretaría en la editorial.
Pero confiaba en su esposo y sabía que por la influencia que tenía el padre de esta podía hundir la editorial con chasquear los dedos, la empresa todavía era pequeña, no era conveniente correr riesgos.
La odiaba.
Un capítulo muy muy corto pero bastante elemental en la historia, pronto vendré con otro capítulo.
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Recuperando al Amor
FanfictionOh Sehun desapareció del mapa, nadie sabía dónde se encontraba, dejó todo acomodado para su desaparición. Dejando todas sus propiedades y bienes a solo aquellos que amó. Los amores de su vida. Kim Junmyeon y sus hijos Ahora Suho tendrá que ir a la...
