❥|Atando cuerdas|

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Chanyeol tuvo que despedirse de las tres personas con las que pasó el día anterior, le costó tanto alejarse de la puerta de aquella hacienda a la que había sido el hogar de Baekhyun en los últimos cinco años, resultaba mortificante el sentimiento de desesperación acumulado en su pecho. Conocía esa sensación, la reconocía al haberla sentido cuando dejó a Baek en el orfanato cuando aquella persona fueron a recogerlo. Pero ahora también tenía un sentimiento de esperanza, de alivio y paz al saber que podía regresar en cualquier momento, que podría llamarlo y la promesa de que jamás se alejará de nuevo.

Sentía una calma tan grata en su sistema, como si le hubieran quitado un peso que cargaba consigo. La ira y el remordimiento se evaporaron. Junmyeon, Baekhyun, JongIn, Kyungsoo... Sehun. Los había encontrado y no volvería ser débil, ahora tenía una razón para luchar y dar todo de sí.

Conducía una lujosa Jeep negra, todo terreno y tosca. Era una preciosidad, antes de marcharse a primera hora del día Baekhyun le dió las llaves de la camioneta para que pudiera regresarse, Sehun era dueño de ella. Tal vez resultaba absurdo o tonto pero conducir algo que era de Sehun lo hacía sentir más cerca de él, un sentimiento de tristeza lo embaucó. Pensó en la toalla que llevaba en su maleta, no estaba completamente seguro pero tenía el presentimiento de que tenía en su poder una pista importante, tenía que ponerse en contacto con Jongdae rápidamente y pedirle que le ayudara. Resultaba muy conveniente que Jongdae estuviera en su último año de criminología y el padre de este fuera un importante detective en Departamento de Investigación Nacional de Corea del Sur, sin embargo seguía preguntándose como le haría para no dar tantas explicaciones al pedirle ayuda al novio de su amigo, según las palabras de Junmyeon no debían de causar sospechas ni llamar la atención, era demasiado riesgoso para él involucrarse en el caso así que era mejor ser sigilosos. No sabían en quienes confiar, todos podían saber más de lo que decían.

Eran las 8 de la mañana y le faltaba todavía un cuarto de hora de camino a Seúl, a pesar de haberse levantado muy temprano tenía muchísimas energías.

Al llegar a Seúl, condujo directamente al complejo de apartamentos en donde vivía, viendo las cortinas de su ventana en el último piso completamente corridas, dándole a entender que Minseok ya estaba en el departamento. Luego de estacionarse e irse a su hogar pensó en cómo trataría de hacer que Minseok lo ayudara de forma cuidadosa, para no causar muchas sospechas. Resultaba una ventaja que su buen amigo no supiera de la desaparición de Sehun y por ende las cosas serían mucho más fáciles, el problema sería si aquella toalla tuviera más cosas de las que él piensa.

Al llegar al piso de su departamento saca las llaves y las introduce por la cerradura, encontrando a su compañero de apartamento junto con el novio de este acurrucados en el sillón mientras ven una película de acción. Era temprano pero aún así ambos jóvenes comían pizza y botanas. Estos al notar su presencia detienen la película mientras lo saludan animadamente, Jongdae le muestra su tan peculiar sonrisa para luego levantarse y darle unas palmadas en la espalda.

— ¿Qué pasó hermano?, creímos que llegarías en un par de días — le pregunta el chico.

—tenía que regresar lo antes posible.

El chico le da una mirada preocupada , sin embargo no preguntó más, así era él. Trataba de no inmiscuirse en los problemas de los demás y aguardaba a que se los dijeran. Por eso le agradaba.

— ¿Qué tal te fue? — pregunta Minseok, también se veía un poco preocupado pero trataba de aparentar calma. Los entendía, una de las razones era investigar más información acerca de las pistas que encontraron pero también había recibido una llamada la noche anterior de aquella persona que tanto odiaba, no podía darse el lujo de quedarse y perder más tiempo.

Recuperando al Amor Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora