Le daba miedo. Pero no su persona, sino más bien, la comparación que su mente hacía entre el estado de su compañera y el que tuvo Sasuke antes de abandonar Konoha. Ambos miraban solamente a la pared, no mostraban emociones aunque la gente les hablara, parecía que su alma se había ido, pero su cuerpo permanecía ahí, impenetrable como una roca. Sakura tenía miedo de lo que Kimera hiciera después de ver a Naruto, pues en todos este tiempo, el ojiazul no se había parado en el hospital, a pesar de que ya había pasado un día entero desde que volvió de la misión de captura a Uchiha Itachi.
Unos golpes en la puerta la hicieron reaccionar. Miró en dirección al ruido, donde pronto una peliazul entró con el rostro agachado y algo tímida de entrar a la habitación que le pertenecía temporalmente a su hermana.
—¿Sakura-san?— La voz suave de la chica pronto hizo acto de presencia.— Hokage-sama te llama, dice que es urgente.
—Gracias, Hinata.— Sakura no quería irse, no quería dejar a Kimera, pero si su maestra decía la palabra "urgente", era necesario ir con ella inmediatamente.
—Tranquila, Sakura-san, yo cuidaré de ella.— Prometió la chica a su lado con una pequeña sonrisa que le inspiraba confianza a la pelirosa. Asintió y dio media vuelta, lo último que vio al cerrar la puerta, fue a Kimera mirar a Hinata con el mismo rostro duro que tenía desde que despertó de su inconsciencia.
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Kimera no sabía cuánto tiempo había pasado desde que despertó, pero era un nuevo día. Uno que no le daba las ganas de levantarse de la cama o si quiera comer. Anteriormente había realizado una comida, por su hermana, quien la había atendido y procurado que se encontrara de la mejor manera posible. Pero la menor no podía sentirse bien luego de dejar que su sensei muriera en manos de Pain y permitir que Sasuke volviera a irse, a pesar de que lo tuvo frente a ella.
—Hinata-sama, debería ir a descansar.— Escuchó a alguien hablar dentro de la habitación, aunque Kimera no se atrevió a mirar a la puerta.— Yo me encargaré de cuidarla por ahora.
—Gracias, Kō-san, pero no puedo dejar a mi hermana.— El Hyūga pronto sonrió levemente, conocía bien a las niñas, él se había encargado de protegerlas cuando eran más pequeñas, unas crías que trabajaron duro por ganarse la aprobación de su padre y que, a pesar de todos los enfrentamientos, seguían unidas y velaban por la seguridad de la otra.
—Hiashi-sama quiere que vaya a casa a entrenar con Neji.— Hinata bajó el rostro, no quería dejar a su hermana, pero tampoco podía desobedecer a su padre. Un suspiro escapó de sus labios sin poder detenerlo al no saber qué opción decidir.
—Yo me quedaré con ella, Hinata-sama.— Volvió a repetir intentando que eligiera ir a la mansión.— Después del entrenamiento, Neji vendrá a cuidarla.
La peliazul mayor sintió un pinchazo en su pecho al saber que sería Neji quien vendría y no Hanabi o su padre, quienes tampoco habían ido a visitar a su hermana. No es que tuviera algo en contra de la idea de que su primo fuera al hospital, sólo esperaba que su hermana castaña fuera a ver a su gemela, aunque sabía bien que ella, junto a su padre, pronto tendría un viaje largo fuera de Konohagakure y tenían que alistarse y descansar. Suspiró antes de levantarse y regalarle una mirada a la chica acostada en la cama, su mirada fría y su expresión imperturbable le daba escalofríos.
—V-vendré lo más pro-pronto posible.— Prometió Hinata antes de salir de aquella habitación de hospital.
Kō tomó asiento a un lado de la Hyūga, en una silla junto a la cama que no era tan incómoda como esperaba, pero tampoco era la indicada para pasar horas sentado, como la mayor de las gemelas se la había pasado, cuidando de la chica herida.
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Kimera Shippuden
FanficDespués de tres años de entrenamiento con uno de los Tres Legendarios Sannin, Hyūga Kimera y Uzumaki Naruto vuelven a su hogar, Konoha, con el único objetivo de rescatar a su amado amigo, Uchiha Sasuke.
