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Era lunes nuevamente, Harry bajaba a desayunar ya que Anne lo había llamado dos veces avisando que si seguía demorándose llegaría tarde al instituto.

-¿A que hora te has ido a dormir?- preguntó la mujer al ver las notables ojeras que tenía su hijo. Harry se sentó en una de las banquetas y comenzó a beber su café.

-¿Tarde?- respondió sin saber a que hora exactamente se había ido a dormir. Recibiendo una mueca por parte de su madre.

-De acuerdo, llegaré temprano y tal vez podemos ir a merendar por la tarde.- Anne le sonrió mientras guardaba algunas cosas dentro de su bolso.

-Si, eso suena bien.- respondió Harry sonriendo y la mujer caminó hacia el para dejar un dulce beso en su mejilla.

-Duerme un poco cuando vuelvas, ¿Si?- Harry asintió y Anne se marchó hacia la oficina.

El rizado se quedó solo mientras terminaba su desayuno y su celular sonó indicando que tenía una nueva llamada. Sonrió al ver que era Louis.

-Buenos días, enano.- dijo con tono burlón al atender la llamada.

-Que gracioso eres.- respondió el castaño desde el otro lado de la linea.- Idiota.

-¿Alguien se ha levantado de mal humor?- preguntó el rizado a punto de soltar una carcajada.

-No estoy de mal humor, solo tengo sueño.- respondio Louis y Harry sonrió.

-Es casi lo mismo para tí.- Harry se terminó su cafe y caminó hacia las escaleras para ir a su habitación a buscar su mochila. Escuchó a Louis bufar.

-Da igual, ¿Pasarás por mí?- preguntó el ojiazul.

-Claro que sí, estoy allí en diez minutos.- dijo Harry tomando las llaves de su auto y las de su casa.

-De acuerdo, nos vemos idiota.- dijo Louis con tono burlón haciendo que una sonrisa apareciera en el rostro del rizado, quién ya estaba arracando el auto.

-Adiós bebé.- respondió con el mismo tono sabiendo que Louis estaría tan rojo como un tomate en ese momento. No espero una respuesta y finalizó la llamada.

Manejó un par de calles hasta que llegó a la casa del ojizul. Se bajó del auto y caminó hasta la puerta tocando el timbre. Unos minutos después, el castaño abrió la puerta con unas enormes ojeras que dejaban ver su desvelo la noche anterior.

-Ni se te ocurra decir al...- no terminó su frase porque Harry se había lanzado directamente hacia sus labios, sosteniéndolo con una de sus manos en su cintura y la otra acariciando su mejilla.

-Callate, estás hermoso igual.- dijo con su típica sonrisa y caminando nuevamente hacia el auto con Louis detrás de el.

Cuando ambos estuvieron listos, Harry arrancó nuevamente poniendo la radio con el volumen bajo. Louis en cambio había cerrado sus ojos para descansar al menos hasta que llegaran al instituto. El rizado lo miraba cada vez que paraban en algún semáforo y se reía internamente por lo cabeza dura que podía ser el castaño algunas veces.

La noche anterior se habían quedado hablando hasta tarde y Harry le había dicho que al día siguiente, el y todos los chicos deberían soportar su mal humor. Y tenía tanta razón.

-Llegamos, bella durmiente.- dijo el rizado una vez que estacionó el auto en su lugar. Louis se quejó mientras tomaba su mochila y frotaba sus ojos con una de sus manos.

-¿Puedo ir a tu casa después de clases?- preguntó mirando al rizado.

-Si claro, Anne llega temprano pero aún se cree que soy tu tutor de matemáticas.- Louis soltó una carcajada al escuchar aquello, si supiera que lo que menos hacían era estudiar.

-Claro, eres un excelente tutor Harry.- respondió sarcástico haciendo que Harry riera.-Dile que enseñas muy bien como mamarla.

Harry soltó una carcajada contagiando al ojiazul.

-Puedo hacer una tutoría especial para tí esta tarde.- dijo acercándose hacia el castaño, que hizo una mueca de estar pensando.

-Tendré en cuenta tu propuesta.- respondió con su sonrisa adornando su adormilado rostro y abrió la puerta para bajarse del auto.- Tal vez no tenga que pensarlo demasiado.

-Ambos sabemos eso.- dijo Harry sonriendo.

-Nos vemos en clases.- se despidió el castaño mientras se colgaba la mochila en uno de sus hombros.- ¿Entrarás?- preguntó al darse cuenta de que Harry no respondía.

-Iré con Zayn un rato, tal vez llegue para la segunda clase.- dijo mientras sacaba las llaves del auto y las guardaba en su bolsillo. Louis no estaba de acuerdo con eso pero no dijo nada, después de todo no era nadie para reprocharle algo al rizado.

Harry bajo del auto asegurando las puertas y caminó hasta dónde se encontraba el ojiazul con expresión seria.

-Bien, me voy entonces.- antes de que pudiera caminar para alejarse, Harry lo acorraló contra el auto y unió sus labios en un fogoso beso que le quitó la respiración. Louis a veces quería pegarle por ser tan malditamente sexy.

-Te veo en el receso, ¿De acuerdo?.- dijo Harry cerca de sus labios y Louis sonrió de costado sin apartar su mirada de los hermosos ojos verdes que lo observaban detenidamente.

-De acuerdo.

 sex.love.proof. ; larry stylinson.Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora