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Los días pasaban, y Harry y Louis estaban cada vez más a gusto conviviendo juntos. Por las mañanas, Harry era quién mayormente se levantaba primero y preparaba el desayuno para cuando el castaño se despertara y por la tarde iban a la playa hasta que el sol comenzaba a ocultarse y entraban a la casa nuevamente. Louis había decidido encargarse de la cena, ya que Harry en dos ocaciones había quemado la comida y tuvieron que recurrir a la comida rápida del centro comercial que quedaba a un par de calles.

Era domingo, habían decidido quedarse en la cama sin hacer nada, ya que por la noche habían comenzado a mirar Sherlock y el tiempo se les había pasando muy rápido entre capítulo y capítulo, por eso se habían ido a la cama cerca de las cinco de la mañana. Ambos aún se encontraban dormidos cuando el timbre sonó logrando despertar al ojiazul, quién se encontraba durmiendo cómodamente entre los brazos de Harry.

Con toda la pereza del mundo logró salir de la cama y dirigirse hacia la puerta mientras se colocaba una remera del rizado que había encontrado en la habitación. Cuando abrió la puerta se sorprendió un poco al ver a una chica, castaña, bonitos ojos color miel, con el pelo ondulado y largo hasta su cintura.

-¿Hola?- habló algo confundido y la chica sonrió.

-Hola, soy Elizabeth.- se presentó mientras le tendía la mano a Louis, quién la tomó por educación aún confundido por la presencia de la chica.-¿Harry está aquí?

Bien, ahora Louis se encontraba aún más confundido, pero antes de que pudiera preguntar algo, se sobresaltó al sentir dos cálidas manos posarse en su cintura por detrás y un pequeño beso en su cabeza.

-¿Elizabeth?- preguntó el rizado al ver a la chica parada frente a ellos y observandolos con ojos curiosos. Louis frunció el ceño y su mirada se posó en el rostro del rizado, Harry estaba sonriendo al igual que la castaña.

-Tu madre ha hablado con la mía y le ha contado que estabas aquí y de casualidad yo también, venía a saludarte.- dijo observando a Harry y el rizado se separó de Louis para caminar hacia la chica y darle un pequeño abrazo.

-Es una bonita casualidad.- dijo sonriendo al separarse y volvió a dónde se encontraba anteriormente.

Louis observaba todo callado y sin comprender bien que sucedía, quería irse dentro y dejar que Harry hablara con la chica tranquilamente, pero al parecer el rizado no quería eso ya que se colocó detrás de el nuevamente mientras lo envolvía con sus fuertes brazos.

-Lo siento si los he despertado, no sabía que tenías compañía.- dijo Elizabeth mirando a Louis por unos segundos antes de volver a centrarse en Harry.- Solo he venido a saludar, podemos ir al centro comercial por la tarde.- volvió a hablar y Louis no sabía si la chica lo miraba molesta, o era su mirada con todo el mundo.

-De acuerdo, puedes enviarme un mensaje y nos veremos allá.- respondió Harry y la chica asintió.- Ya tienes mi número.

-De acuerdo, nos vemos luego entonces Hazz.- Elizabeth se despidió y se dió media vuelta para marcharse.

Harry cerró la puerta nuevamente y se paró frente a Louis con una media sonrisa.

-Te queda bien mi remera.- dijo observando de arriba abajo al castaño. Louis estaba con tan solo unos boxers negros y la remera del rizado que le llagaba casi por las rodillas.

-¿Quién...era la chica de recién?- preguntó algo tímido y a la vez confundido, no quería ser entrometido pero le sorprendió la visita de la castaña.

-Ella es la hija de la mejor amiga de mi mamá, fuimos amigos por un tiempo pero luego conocí a Zayn y a Niall y dejamos de hablarnos.- explicó el rizado mientras caminaba hacia la cocina y sacaba dos tazas de los estantes.- A veces viene a cenar a mi casa porque nuestros padres trabajan en la misma empresa.

-¿Puedo adivinar que tu padre en algún momento trató de emparejarla contigo?- preguntó Louis conociendo a Robert y cada cosa que hacía para molestar a Harry.

-Es obvio que lo intentó.- respondió el rizado soltando una risa.- Ella tiene todo lo que el considera que tiene que tener una "chica perfecta"- dijo haciendo comillas con sus dedos y rodando los ojos.- Conoce a sus padres, sabe que es una estudiante ejemplar, es bonita y posiblemente tenga todo su futuro planeado.- volvió a hablar con una mueca en su rostro mientras batía las dos tazas de café. Louis solo lo escuchaba en silencio porque sabía que aunque Harry no hablara de ello siempre, en el fondo tal vez le dolía que su padre no aceptara lo que era y siempre buscara cambiarlo.- A mí no me gusta, yo no quiero ser como el, no quiero dirigir una gran empresa, ni una chica a mi lado que me siga a dónde voy como si fuese un puto trofeo, odio eso, odiaría tener esa vida.

-Lo sé, y créeme que no te pareces ni un poco a el.- dijo Louis yendo a buscar el agua que ya estaba caliente para ponerla en ambas tazas.-¿Qué vida es la quieres tener entonces?- preguntó con curiosidad mientras se sentaba en una de las banquetas altas.

-No lo sé, quiero estudiar diseño, continuar mi vida normal, divertirme con mis amigos y definitivamente no voy a tener una novia como a el le gustaría.- respondió haciendo que ambos rieran ante lo último.- Tal vez algún día logre decirle que la nada de lo que el quiere para mí es lo que me gusta y realmente quiero en mi vida.

-Cuando te sientas seguro puedes mandarlo a la mierda, tal vez sea tu padre pero tiene que entender que tú vida y tú decides que hacer con ella.- dijo Louis. Desde que eran unos niños Harry a veces lloraba en el instituto porque había peleado con su padre, todo porque según Robert decía qué "Harry era un niño y debía actuar como tal". Había hasta presenciado como el hombre le gritaba al rizado por cosas simples como cuando prefería quedarse en casa con su hermana jugando, a salir a jugar a la pelota con otros niños.

-Lo sé, y lo haré un día.- dijo bajito y Louis solo le sonrió. Pero antes de que pudieran seguir con aquella conversación, el celular del rizado vibró sobre la mesa indicando que tenía un nuevo mensaje.-Es Elizabeth, dice que a las cinco podemos ir al centro comercial.

-Sobre eso, creo que deberías ir tú, tal vez ella quiere pasar tiempo solo contigo.- dijo Louis un poco incómodo con la idea de que iba a sobrar estando entre Elizabeth y Harry.- No quiero molestar o algo parecido.

Harry lo miró con el ceño fruncido al escucharlo.

-No molestas.- dijo haciendo que Louis soltara una pequeña risa al verlo de esa forma.

-Hazz, tal vez a ella no le agrade que interrumpa entre ustedes.- Claro que lo decía por la mirada que le había dado la castaña cuando estaban en la puerta, sabía que ir no era una opción.

-Pero quiero que vengas conmigo.- insistió Harry haciendo un tierno puchero con sus labios y Louis no pudo evitar caminar hasta el y dejar un pequeño beso allí.

-Me quedaré aquí y cuando vuelvas podemos hacer lo que tu quieras.- propuso con una sonrisa traviesa.

-¿Y si aún así quiero que vengas conmigo?- respondió Harry y Louis rodó los ojos.

-Igual voy a quedarme.

-De acuerdo, esta vez tú ganas pero la proxima vendrás conmigo.- aceptó el rizado sin tener otra opción.

 sex.love.proof. ; larry stylinson.Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora