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Cuando Harry llegó a la casa de Louis se quedó pasado delante de la puerta pensando si aquello era buena idea, de todas formas tocó el timbre y esperó unos pocos minutos antes de escuchar unos pasos del otro lado y ver al castaño abrirle la puerta. Estaba con un jogger negro y una camiseta blanca y su cabello despeinado, Harry aún así pensó que se veía increíblemente bien.

—Hey, pasa.— lo saludó y se hizo a un lado para que el rizado pudiera entrar en su casa.

Harry le sonrió pequeño y lo siguió escaleras arriba hasta su habitación, el capitan america: el soldado del invierno se estaba reproduciendo en la tele y dentro suyo sonrió porque ya había visto esa película con Louis antes. Se acomodaron en la cama con un tazón lleno de palomitas y un chocolate de frutilla en el medio.

—¿Me harás mirar esta película otra vez?— preguntó Harry con una ceja alzada y mirando el rostro del ojiazul que era alumbrazo únicamente por la luz de la televisión.

—Solo faltan diez minutos para que termine, puedes elegir una tú luego.— le respondió llevándose un puñado de palomitas a la boca.

Ninguno dijo algo después de eso y prestaron atención a los últimos minutos, aunque Harry apenas y podía estar tranquilo cuando tenía a Louis a su lado.

—Louis.— lo llamó Harry y el castaño posó su vista sobre el.

—¿Si?

—¿Por qué haces esto?— preguntó con miedo a saber la respuesta, aún así ansiaba escucharla.

—¿Hacer qué?— preguntó sin saber que se refería el rizado exactamente.

—Todo, hablarme, invitarme a tu casa, lo que sucedió en el instituto. Me sentiría mejor si me odiaras por haberte hecho lo que te hice aunque otra parte de mí se muere por tenerte a mi lado.— respondió Harry bajando su mirada. Oyó como Louis suspiraba y pausaba la película.

—¿Quieres que me aleje?— preguntó y Harry negó casi al instante.

—No, solo... responde mi pregunta, por favor.— dijo mirándolo con sus ojos totalmente confundidos. El solo quería que Louis fuera sincero con el.

—No puedo dejarte solo, no cuando yo he pasado por lo mismo y te entiendo, tienes miedo de lo que pueda pensar tu familia y todo el mundo, es normal que sientas miedo por algo así y más cuando tu papá ha tratado de evitar lo inevitable toda tu vida.— miró por unos escasos segundos al rizado y sintió su corazón romperse un poquito cuando vió que tenía los ojos cristalizados.— A lo que voy es que yo no soy nadie para poner otro peso más sobre tus hombros, no cuando tienes que cargar con tanta mierda tu solo. Estoy aquí para tí, no importa lo que haya pasado antes, yo te quiero y por eso no te voy a dar la espalda y enojarme contigo por algo que tu padre ha decidido por tí y aún no tienes el valor para enfrentarlo.

—¿Es verdad?— preguntó Harry con la voz rasposa, estaba a punto de llorar una vez más frente a Louis porque el realmente no merecía tener una persona tan buena en su vida.

—Harry, nunca he sido tan sincero con alguien.— dijo con una pequeña sonrisa y extendiendo sus brazos para recibir a Harry en un abrazo.

El rizado no lo dudó y se dejó abrazar por Louis una vez más, sintiendo que todo desaparecía y todo se centraba en ellos dos. También lloró porque no podía no hacerlo y el ojiazul solo soltó una pequeña risa y secó sus lágrimas nuevamente sin dejar de abrazarlo.

—Lamento que todo sea tan complicado, realmente deseo que encuentres alguien que realmente valga la pena.— Y bien, decir aquello le había dolído más de lo que pensaba pero sabía que el no iba a poder darle a Louis lo que merecía y sería injusto y egoísta pedirle que espere por el. Tal vez olvidar lo que pasó era lo mejor para ambos.

Louis no respondió aquello porque dudaba de que su corazón latiera tan rápido por una persona que no sea Harry.

[🌸]

Louis se despertó cuando la alarma de su móvil sonó indicando que era la hora de levantarse para ir al instituto, solo que esa mañana se encontró con otro cuerpo durmiendo plácidamente en el otro lado de la cama. Sonrió al ver que Harry tenía su ceño fruncido y su camiseta se había levantado un poco dejando ver los laureles que tenía tatuados, parecía tan cómodo durmiendo que no quería despertarlo, asique lo dejó allí para que durmiera unos minutos más y se dirigió hacia el baño con la ropa que usaría ese día.

Luego de unos minutos salió del baño y bajó a la cocina para preparar el desayuno, cuando estaba esperando a que el agua para el café se calentara, Harry apareció por la puerta con los rizos totalmente desordenados y tallandose los ojos. Louis sonrió al verlo allí.

—Buen día.— dijo con la voz ronca y tomando asiento en uno de los taburetes.

—Buen día.— saludó Louis con una sonrisa y poniendo frente a el su taza con café.—¿Dormiste bien?

—Hace mucho no dormía tan bien, gracias.— Harry le agradeció por el café y le dió un sorbo.— Debo ir a buscar mi mochila a mi casa, tal vez llegue un poco tarde.

—Si nos apuramos puedo acompañarte.— dijo Louis encogiéndose de hombros y el rizado asintió.


Quince minutos más tarde se encontraban en la casa del rizado y ninguno espero que Robert estuviera allí tan temprano. El padre de Harry los miraba seriamente y Louis se sintió nervioso ante la mirada del hombre.

—¿Dónde has estado?— preguntó el hombre sabiendo la respuesta, solo quería escucharla salir de la boca de su hijo.

—Con Louis.— respondió el rizado sin vueltas y pudo ver como su padre lo miraba con enojo.

—Este es el jovencito que te causó problemas con Elizabeth, ¿O me equivoco?— dijo fingiendo estar tranquilo, pero en realidad no lo estaba. Harry lo sabía.

—El no ha causado ningún problema nunca.— dijo conteniendo sus ganas de gritarle a Robert. Louis estaba detrás de el y moría por sacarlo de allí y llevarlo lejos de aquel hombre que no lo dejaba ser libre.

—Eso no es lo que escuché de tu novia.— volvió a hablar y posó su mirada sobre Louis. El castaño no se inmutó ante lo que había oído y eso solo enfureció más a Robert.— Ahora que lo veo, no se porque han peleado por este muchacho, ella no se puede comparar con... el, solo míralo.— dijo con desprecio.

Y bien, aquello si le afectó a Louis un poco y Harry lo notó porque vió como bajó la mirada nervioso y comenzó a jugar con sus manos.

—Escucha, puedes hacer todo lo que quieras conmigo y con mi vida.— dijo casi gruñendo de la impotencia que sentía.— Pero con el no te metes, con el no.

Robert lo miró con burla alzando una ceja.

—¿O que harás?— dijo desafiando a su propio hijo.— No lo vale, solo tienes que mirarlo a el y luego a Elizabeth, con ella ganaras mucho más que con el, aparte... ¿Por qué lo defiendes tanto?

—¡Cállate!— gritó finalmente, ya no le importaba que se tratara de su padre. El no iba a respetarlo, no lo merecía.— Solo callate y no te metas con el.

No quiero enterarme de que te juntas con el.

Tal vez fué en ese momento en el que el mundo de Harry terminó de romperse en mil pedazos.

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