-Mmm oh, Dios.
Louis era un completo desastre de gemidos y Harry estaba por volverse loco por lo hermoso que se veía desde su posición. El castaño estaba recostado en el gran colchón con sus manos aferradas a su espalda, enterrando sus uñas con fuerza y una capa de sudor cubría su piel. Iban por la segunda ronda esa tarde y ambos estaban a punto de tener su segundo orgasmo.
-Mírame, Lou.- dijo Harry con la voz ronca y sin dejar de mover sus caderas.
Louis le hizo caso y con los ojos brillantes del placer que estaba sintiendo se atrevió a mirar al rizado. Harry lo embestía de una manera que lograba hacerlo llegar hasta el mismísimo cielo, sentía las cosquillas en su vientre, como se le iba la respiración por momentos y también podía sentir como sus piernas temblaban ante tanto placer. Quería gritar el nombre del rizado.
Sin dudas hacerlo mientras que sus ojos no abandonaban los de Harry en ningún momento era una de sus cosas favoritas.
-E-estoy cerca.- logró decir con la voz entrecortada y la respiración cada vez más agitada. Harry llevó su boca a su cuello y comenzó a dejar un camino de besos y mordidas dónde sabía que Louis perdía el control.- H-hijo de put..
No logró de maldecir al rizado porque su orgasmo lo interrumpió haciendo que soltara un grito de placer total, siempre agradecía que se encontraban solos porque no era para nada silencioso a la hora de estar con Harry. El rizado lo embistió un par de veces más antes de llegar a su orgasmo dentro de el y soltando un gruñido cerca de su oído que lo hizo estremecerse y cerrar los ojos. Con cuidado, el rizado salió de el y se recostó a su lado aún tratando de regular su respiración.
Louis se volteó para mirar a Harry que estaba recostado boca arriba, totalmente desnudo, con sus ojos cerrados, los rizos hechos un desastre y con la piel perlada del sudor. El castaño podía asegurar que aquella era una de sus imágenes favoritas en el mundo, Harry destruido después de dos rondas de sexo, era maravilloso.
Aunque estaba agotado y sentía sus extremidades adormiladas, se estiró para tomar una toalla de la mesa de luz del rizado y limpiarse un poco. Luego se movió sobre la cama hasta dedar sentado sobre los muslos del rizado, quién abrió los ojos cansado al verlo sobre el.
-¿Tienes energía para más?- preguntó con la voz ronca y sus manos se posaron suavemente sobre las delicadas curvas de la cintura del ojiazul.
-No, solo quiero dormir un rato.- dijo mientras se apoyaba sobre el pecho desnudo del rizado y dejaba un pequeño beso en uno de los tatuajes que tenía allí.
-Eso suena bien.- respondió Harry mientras cubría ambos cuerpos con la sábana que encontró primero y volvía a cerrar los ojos, dejándose llevar por el sueño y la respiracion cálida sobre su pecho.
[🌸]
Su siesta se vió interrumpida cuando escucharon la puerta principal abrirse y ambos se vieron obligados a ordenar el pequeño desorden que habían dejado en la habitación del rizado.
-Pasame mi remera.- dijo Louis desde el otro lado de la habitación con sus jeans negros puestos y el torso descubierto. La verdad era que la ropa siempre terminaba desparramada por todos lados.
Harry lo miró con una sonrisa traviesa en su rostro y se acercó a el con su remera en la mano y antes de que Louis pudiera tomarla, el fue más rápido y lo acercó a el con su mano libre y le plantó un beso en los labios que hizo suspirar al ojiazul al sentir las manos frias del ojiverde sobre su piel.
-Tengo que irme, tu madre está abajo esperándote- dijo el ojiazul al separarse. Harry lo soltó y dejó que terminara de vestirse sin quitarle la mirada de encima.
-¿Nos vemos mañana?- preguntó Harry una vez que ambos estuvieron listos para bajar. Louis tomó su mochila y se la colgó al hombro.
-Si, claro.- respondió con una pequeña sonrisa y caminó con Harry hacia la puerta.
-Lo siento por no poder llevarte hoy.- se disculpó el rizado mientras le quitaba el seguro a la puerta y la abría dejando pasar primero a Louis.
-No importa, caminar hace bien a la salud.- bromeó Louis y ambos rieron.
Bajaron las escaleras y Anne se encontraba sentada en la mesa de la sala mirando unas carpetas con documentos. Le sonrió a ambos chicos al verlos y caminó hasta ellos para saludarlos.
-Hola, amor.- la mujer saludó a Louis con una brillante sonrisa y dejó un beso en su mejilla.- ¿Cómo has estado?
-Bien, un poco cansado.- respondió también sonriendo.
-Hola hijo, no sabía que Louis vendría hoy.- dijo Anne mirando al rizado y dejando un beso en su mejilla.
-Un examen sorpresa mañana.- respondió encogiéndose de hombros.
-Oh, mucha suerte entonces, espero que Harry te esté enseñando bien.- dijo la mujer y ambos chicos asintieron.
-Es muy inteligente.- respondió Louis haciendo que Harry riera a su lado.- Me tengo que ir ahora, mi madre también me está esperando.
-De acuerdo, es lindo verte Louis.- se despidió Anne.
-Lo mismo digo.
Anne le sonrió por última vez antes de ir nuevamente a la sala para terminar de revisar los documentos que le habían dejado en el trabajo, mientras que Harry y Louis se dirigeron hacia la puerta principal.
-Creo que le dará un ataque de desesperación si se entera que en todos estos meses nunca has sido mi tutor.- dijo Louis haciendo que Harry soltara una risa despreocupada.
-Lo sé, se volvería loca si se entera que te he follado en casi todos los rincones de la casa.- dijo Harry acercándose al castaño y posar sus manos en sus mejillas para dejar un pequeño beso sobre sus labios.
Louis estaba acostumbrado a lo atento y cariñoso que era el rizado luego de una tarde agitada, ya nada le sorprendía viniendo de el.
-Adios, idiota.- dijo Louis sonriendo mientras se alejaba del cuerpo del más alto.
-Adios, enano.- Louis simplemente le enseñó su dedo del medio mientras se alejaba de la casa del rizado.
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sex.love.proof. ; larry stylinson.
Fanfiction-Solo somos buenos amigos que follan de vez en cuando.
