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Robert los miraba desafiantes a ambos, Louis aún miraba sus pies algo dolído por lo que había escuchado minutos atrás y Harry respiraba pesadamente a su lado porque no podía creer que la persona que estaba frente a el se hacía llamar su padre.

—No.— le respondió firme y claro. Sus ojos estaban bañados en enojo por dos cosas, porque Robert le quería prohibir hablarle a Louis y porque se había atrevido a comparar a ambos cuando eran completamente diferentes. Louis para Harry era único, no se podía comparar con nadie.

—¿Disculpa?— preguntó Robert con una expresión de sorpresa en su rostro.

—No haré lo que tu quieres solo porque tienes miedo de que arruine tu reputación de familia perfecta, porque esta familia está lejos de ser perfecta por tu culpa.— escupió con odio en cada una de sus palabras.— Tal vez no te sorprenda pero no me gustan las mujeres, y está bien, sigo siendo Harry. Me he odiado por pensar que sería una decepción para tí, pero me odio más por hacerle daño a el.

Robert por primera vez en su vida había perdido aquel gesto desafiante y odioso, estaba sorprendido por todo lo que había dicho su propio hijo sin siquiera temblarle la voz. Jamás se había esperado algo así, nunca con esas palabras. Tal vez porque había pensado que Harry jamás se atrevería a enfrentarlo de aquella manera, pero se había equivocado.

Entonces puedes no considerarte mi hijo a partir de este momento.— dijo seco y mostrando su deprecio con aquellas pocas palabras.

Harry no se inmutó, no le importaba.

—Bien, así será a partir de hoy.— le dijo sin apartar su mirada y tomó la mano de Louis delante de el y ambos subieron a su habitación, dejando al hombre en medio de la sala aún con las palabras del rizado resonando en su cabeza.

Harry cerró la puerta de un portazo poniéndole seguro y se acercó a Louis acariciando su rostro y buscando su mirada con desespero.

—¿Tú realmente hiciste eso?— preguntó Louis en un susurro luego de unos segundos aún sin poder creerlo. Harry juntó sus frentes y asintió.

—Lo hice.— respondió también en un susurro. El ojiazul lo observó y soltó unas pequeñas lágrimas que Harry limpió con sus dedos.— Hey, no llores.

—Eres un idiota.— dijo con una pequeña sonrisa y rodeando el cuello del rizado con sus brazos.

Harry suspiró y le devolvió el abrazo apretandolo contra su cuerpo sin querer dejarlo ir. Lo hizo como si hubiese estado años alejado de el cuando en realidad solo habían sido unas semanas, pero todos esos días lejos de el le habían ayudado a entender una cosa.

Estoy enamorado de tí.— le dijo una vez que se separó del abrazo y volvió a mirarlo. Estaba siendo totalmente sincero, el sabía que no era simple atracción o algo que se pudiera borrar fácilmente con el tiempo. Habían pasado meses en dónde le fué imposible no enamorarse de Louis, el era único ante sus ojos. Tal vez porque era tan alegre, dulce, a veces malhumorado porque tenía sueño, el que siempre buscaba que lo abrazara aún después de haber tenido una tarde agitada, cuando llegaba su casa para ver películas o dormir juntos porque había tenído un mal día, cuando buscaba alguna excusa tonta para besarlo, cuando reían juntos, había caído por sin darse cuenta.

Y Louis también había caído completamente por aquel hermoso rizado de ojos verdes, ahora estaba seguro de eso porque había sentido que le arrancaron una parte de el cuando estuvo alejado de el y le dolía el corazón cuando veía desde lejos lo mal que se encontraba Harry, el solo quería ir y abrazarlo a pesar de todo. Lo quería tanto, siempre anhelaba su calor corporal, sus abrazos sin motivo alguno, la manera en que siempre lo cuidaba incluso de si mismo, sus besos inesperados y aquellos que le robaban el aliento. El realmente quería a Harry, ya no había dudas como cuando estaban de vacaciones en aquella hermosa playa.

Eran Louis y Harry. Tan simple como eso.

—Yo también estoy enamorado de tí, ahora no tengo ninguna duda sobre aquello.— le respondió y vió la sonrisa de Harry tan grande y brillante. Se lo diría todos los días si eso hacía que sonriera de esa forma.

—Te prometo que haré las cosas bien a partir de ahora, solo tienes que darme un poco de tiempo.— le primetió acariciando las mejillas del ojiazul con delicadeza.

—Iremos con calma, ¿De acuerdo?— dijo Louis y el rizado asintió.— No voy a irme a ningún lado.

—Lo sé, confío en tí.— respondió Harry seguro de sus palabras, después de todo Louis jamás lo dejó solo, aún así cuando el no se merecía mada de su parte.

—Yo también confió en tí.

 sex.love.proof. ; larry stylinson.Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora