—Guillermo, despierta. Llegó alguien—No puede ser... ¿Cuando va a ser el día en que no me vengan a despertar— Te voy a hacer cosquillas, te levantas ahora o meto mi mano debajo de las sábanas—
—¡No, no... ya desperté!—
—Idiota... vístete rápido, tu comprador te está esperando abajo, vino a visitarte— Salió de mi habitación algo extraño, como que el enojo le llegaba a brotar por la piel.
—Bien... recuerda lo que te enseñaron... bueno si es que me digo algo, pero bueno se sumiso, tratalo amablemente. Lo más importante... no voy a ser su puta— Hablaba en voz baja intentando no ponerme nervioso, al saber que me vino a visitar seguro querrá hacerme algo. Pero bueno... mejor me visto y bajo luego.
(...)
—Hola, buenos días— Bajé saludando a la persona que estaba de visita. Obviamente fue un hola de lejos, nada de besos ni nada.
—Hola, lindura ¿Cómo amaneciste?— Ok ahora odio la palabra lindura.
—Amanecí muy bien señor, gracias por preguntar—Él se empezó a acercar a mi, yo por instinto me alejé lo más que pude pero finalmente me tomó de la cintura, su nariz la colocó sobre mi cabeza para oler mi cabello. Me dió tanto asco que hiciera eso que creo que lo notó, me miró con el seño fruncido.
Miré a Samuel y podía notar las ganas que tenía de matar a ese tipo, pero está resistiendo demasiado bien para ser verdad, se nota que tiene un temperamento muy explosivo y le queda poco para que lo haga.
—De Luque... te voy a hacer un encargó—Habló con un poco de seriedad en su voz.
—Dígame señor—Ahora sí que no lo entiendo, debe disimular muy bien su enojo para que ahora le haya hablado como si nada pasara.
—Para la próxima vez que venga quiero ver si su forma de tratarme a mejorado un poco, por algo pague millones por él. Así que haces que sea más sumiso conmigo o cancelo el trato— Sumiso mi pene, viejo verde.
—Como usted diga señor, lamento el inconveniente que le hice pasar. La próxima vez no se repetirá—
—Eso espero... bueno, me tengo que ir, tengo más trabajos que hacer hoy. Fue un gustó verte, lindura— besó mi cabeza y apretó más con su mano mi cintura. Intenté estar calmado pero no puedo pensando las intenciones que tiene ese conmigo.
—Hasta la próxima señor, fue un honor su visita—Honor es el que se vaya más bien dicho.
—¿Lo ve? así está bien, pero un poco más de esfuerzo— Dijo caminando hacia la entrada. Samuel lo fue a dejar a su auto y yo a penas salieron me fui directo al baño, necesito darme una ducha urgente.
(...)
—Chiqui... ¿Estás listo?— No sé que estoy haciendo... hace más de una hora estoy metido en la bañera con el agua casi desbordándose, lo raro es que está muy helada, pero no quiero salir de aquí. Mis manos ya están muy arrugadas. No estoy pensado en absolutamente nada, mi cabeza está en un completo blanco— Voy a entrar— Samuel creo que está afuera esperando a que salga, pero no quiero hacerlo todavía—Guille... oye despierta— Tocó mi frente y ahí recién reaccioné— Te estás congelando aquí, sale ahora mismo ¡Por Dios, mírate esas manos, se te van a romper. No quiero imaginar cómo debes tener los pies!—
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¿Qué clase de secuestro es este? (Wigetta)
De TodoCaminar tranquilo por la calle con tu hermana ¿Es algo muy común no? y sería algo de otro mundo que decidan tomar secuestrado a uno para que sea esclavo sexual. Eso le sucedió a uno de ellos, pero lo que no sabía es que sería entregado a la persona...