~ III ~ UN DÍA NORMAL

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Aquella tarde no hice nada más. Acabé los deberes que tenía y me repasé todo lo que habíamos dado en clase.

Después me preparé la mochila y la ropa para el día siguiente y me fui a cenar con mi familia.

Dos horas más tarde estaba en la cama, intentando dormir. Seguía pensando en lo que había empezado a escribir. No sabía muy bien que era lo que quería explicar. Y la cabeza me daba vueltas.

Estuve un buen rato girándome cada dos por tres, pensando en lo que iba a poner en aquel documento. Más de una vez estuve a punto de levantarme y borrarlo todo. Pero no lo hice. Al final, me quedé tan agotada que me acabé durmiendo.

La intrnsa luz de mi habitación me despertó a las 6:45 de la mañana. Era martes y, como cada día, mi madre me despertaba encendiéndome la luz. Nunca me ha gustado dormir con luz y no me gusta nada que mi madre me despierte así, pero tampoco puedo hacer nada. Por mucho que le diga que no encienda la luz, a la mañana siguiente hace lo mismo.

Bueno, como decía, me desperté a la mañana siguiente. Tenía que ir a la Uni y era algo que me encantaba. Me incorporé y me empezé a vestir dentro de la cama (una manía que tengo desde hace mucho tiempo). Me vestí y me puse los zapatos. Abandoné mi habitación y me fui al baño. Mi hermano seguía en la cama, a medio vestir, como cada mañana. Salí del baño y fui a la cocina, donde estaba mi madre preparando los bocadillos.

- Buenos días - le dije antes de darle un beso en la mejilla y un cariñoso abrazo.

- Buenos días - me respondió.

Me senté en la silla que me correspondía y me dispuse a comerme el desayuno. Al poco rato apareció mi hermano por la cocina. Se sentó en frente de mí y se quedó un rato empanado antes de empezar a devorar a toda velocidad su desayuno. Y, aunque yo había llegado antes, él acabó primero. Pensaréis que es porque él fue miy rápido, y no lo voy a negar, pero también porque yo soy súper lenta. Pero muy, muy lenta.

Acabé de desayunar y me lavé los dientes; hice la cama y me peiné. Mi hermano y mi madre ya estaban preparados para salir por la puerta. Y me esperaban en el comedor. Yo fui a mi habitación lo más rápido que pude y cogí el abrigo, los auriculares y la mochila. Volví al comedor y cogí el móvil, que mi madre me había dejado hacía un rato. Cuando estuve preparada, apagué la luz y cerré la puerta del comedor.  Mi hermano fue el primero en salir por la puerta, seguido por mí y por mi madre, que fue la última y cerró la puerta de casa con llave.

Mi padre había ido a coger el coche y ya estaba aparcado en la esquina de la calle, esperando. Cuando nos vió acercarnos, salió del coche y se acercó. Los tres me dieron un abrazo y un beso, despidiéndose de mí. Después entraron en el coche, dejándome sola en la calle. Ellos iban con el coche ya mi madre iba al mismo intituto de siempre y mi padre siempre la acompañaba con el coche. Y mi hermano y mi padre iban a la misma universidad, así que hacían todo el trayecto juntos. Yo, por el contrario, iba a una universidad diferente que no quedaba de paso y que estaba bastante lejos como para acompañarme, así que tenía que ir yo solita.

Vi como el coche desaparecía y decidí moverme. Estuve andando unos quinze minutos hasta llegar al metro. Bajé las escaleres corriendo, no porque tuviese prisa sino, simplemente, porque me gustaba. Saqué la tarjeta de la mochila y entré. Me estuve esperando dos minutos a que viniese el metro y, finalmente, lo vi aparecer con aquel ruido tan ensordecedor que no me gustaba nada pero al que me había tenido que acostumbrar. Paró y me dispuse a entrar. Me senté en uno de los asientos y cogí el móvil. Entré en el Whatts de una amiga de la Uni.

- Hola Alícia😘😘❤
- Ya estoy en el metro😀

Me respondió casi al instante.

- Hola Lara💞
- Vale, ahora nos vemos😘❤

Saqué los auriculares y me puse a escuchar música. De mientras, decidí hablar con alguna de mis amigas. Entré en el Whatts de una chica que era muy amiga mía desde primária. Se llamaba Andrea.

- Hola Andrea😘😘❤
- Que tal???
- De camino a la Uni??❤

No me respondió, así que decidí apagar el móvil y concentrarme en el trayecto del metro y en la música.

Pasaron dos paradas y entonces entró Alícia. Me levanté y nos fundimos en un abrazo. Me volví a sentar y ella se sentó a mi lado. Alícia era una chica bastante alta, de cabello color miel un tanto anaranjado. Sus facciones eran suaves y delicadas. Sus ojos de un castaño verdoso eran risueños y alegres, y sus cejas finas y bailarinas. Suave y fina, su nariz no destacaba; y sus rosados labios parecían estar hechos de eternos pétalos de rosa. Alícia era simpática y alegre, siempre tenía una sonrisa en los labios y unas bonitas palabras para dedicar.

Estuvimos más de media hora hablando de todo tipo de cosas, como hacíamos cada mañana. Finalmente, llegamos a nuestro destino. Bajamos del metro y subimos a la superficie. Allí ya nos esperaba un grupito de amigas con las que siempre nos reuníamos allí antes de dirigirnos, todas juntas, hacia la Uni. Nos saludamos con abrazos y alguna que otra pregunta.

Llegamos a la Uni y allí acabamos de reunirnos todo el grupo. Era temprano, pero hablábamos animadamente. Después no tendríamos tanto tiempo para hablar ya que no todas íbamos a las mismas. Martí nos contó que había hecho un cuadro muy bonito y que quería enseñárnoslo. Irene no había hecho nada en especial, simplemente había continuado con sus dibujos y había intentado seguir componiendo una canción que llevaba días haciendo. María había quedado con su novio y había estado toda la tarde con él, los detalles nos los contaría luego. Elena y Víctor habían estado estudiando juntos, ya que eran pareja, y aseguraron que no habían hecho nada más (cosa que nadie creyó). Yo les conté que había empezado aquella novela sobre mí, cosa que les sorprendió, y decidieron darme ánimos para continuarla.  Y Lucía contó que se había quedado dormida durante toda la tarde y que por la noche no había podido dormir. Todos nos reímos, pero aún nos reímos más cuando nos contó que se había pasado casi toda la noche entre leyendo y publicando en Wattpad y viendo las nuevas publicaciones de Instagram.

Después de aquello, nos dirigimos a nuestras respectivas clases. La jornada empezaba de nuevo. Y aunque me gustaban las clases, nada era mejor que estar con los amigos o hacer lo que yo quisiera. Aunque en muchas de las clases, me ponía a dibujar en la libreta (cosa que estaba permitida siempre y cuando estuvieses prestando una mínima atención).

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