Capitulo 3.

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Hoy os escribo aquí arriba. Voy a ser muy breve. Este capítulo se me ha retrasado un poco más que los otros, espero que no os importe, tuve problemas con el Internet en casa. 

Aquí al lado teneis una foto de Iván y Dani para que os hagáis una idea de como son más o menos. 

Espero que os guste el capítulo, y muuuuuuuuuuuuuuuuuchas gracias por leer. 

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Me lo había pasado tan bien con él esa tarde que no pude evitar sonreír al ver su mensaje. Era de Iván, y decía que si queríamos quedar con él y Dani mañana para ir a la playa otra vez. No me lo pensé dos veces y sin consultarlo a Sonia, acepté. Sabía que a ella le estaría bien. Le contesté al mensaje, y al instante él me envió la respuesta. “Quedamos a las cuatro y media en el mismo sitio de hoy, ¿te parece bien?” le contesté que para mí perfecto y que ya nos veríamos el día siguiente.

Volví a concentrarme en el ordenador, y vi que Hugo no estaba conectado. “Esperaré un rato, a lo mejor hoy tarda un poco más”, pensé. Pero pasó una hora y seguía sin conectarse. Me extrañó, ya que las últimas noches siempre se conectaba a esas horas. “Do you ever feel like breaking down?” Mi móvil, otra vez. Pero ahora no era un mensaje, me estaban llamando. Al ver la pantalla, no supe si contestar. Me puse nerviosa, pero al final contesté.

-¿Hugo?

-¡Hola Carla! – Que ganas tenía de volver a escucharle, de poder escuchar esa voz que tanto me gustaba. – Verás, te llamo para decirte que hoy no me puedo conectar, supongo que ya lo has visto…

- Sí, sí. ¿Ha pasado algo? – dije con un tono de preocupación.

- No, tranquila. Solo que he tenido que llevar a arreglar el ordenador, nada importante.

- Ah, menos mal. – sonreí.

- Bueno, te pedí el número para cuando pasaran situaciones como esta, más que nada porque no quería quedarme sin hablar contigo. –sonreí como una estúpida, ese chico era un amor. – ¿Qué te cuentas?

- Pues poca cosa, hoy he salido con una amiga y hemos ido a la playa. La verdad es que echaba de menos salir, hacía tiempo que no lo hacía. – No le mencioné que había conocido a Iván y a Dani, prefería guardármelo.

- ¿Cómo es que no salías?

- No sé, no tenía muchas ganas, la verdad. Bueno, y tu, ¿Qué te cuentas?

Y así nos pasamos la siguiente hora y media. No nos dimos cuenta, que nos había pasado el tiempo volando. Él se fue a dormir, y yo me quedé un rato más en Internet. No fue mucho, ya que estaba cansada del día en la playa. Al dejar el ordenador en el escritorio, me fijé en el calendario y en el día que era. En verano pierdo la cuenta de los días, supongo que no soy la única a la que le pasan estas cosas. Vi que era 10 de agosto, eso significaba que en una semana me iba tres días a casa de mis abuelos, que vivían en Castellón. La idea no me acababa de convencer, y menos ahora, que todas las noches hablaba con Hugo y volvía a salir con Sonia. Evité volver a pensar en eso, programé el ventilador y me fui a dormir.

El día siguiente me desperté sobre las nueve y media. Mi madre me había pedido ir a comprar con ella, ya que dentro de poco tenía una boda, a la que yo no iba, y necesitaba algo de ropa. Accedí, así probablemente también me compraría algo a mí.

Nos pasamos toda la mañana caminando por Barcelona, entrando a tiendas, probándose vestidos. Cuando habíamos perdido la esperanza, pasamos por delante de un escaparate y mi madre, al fin, vio un vestido que le encantó. Entramos a la tienda, se lo probó inmediatamente. No dudó en comprarlo, aunque le costó un poco caro. Después de esa mañana de tienda en tienda, comimos en un restaurante situado al centro de la ciudad. Mi padre no estaba en casa, no teníamos que preocuparnos por nada.

Como yo tenía planes, a las tres estábamos en casa. Llamé a Sonia para confirmarle lo de esa tarde y me dijo que no había ningún problema. Aproveché el rato que tenía para guardar las pocas piezas de ropa que me había comprado mi madre esa mañana. A las cuatro y media empecé a prepararme, y cuando me pasó a buscar Sonia hicimos el mismo recorrido que el día anterior. Al llegar a la playa vimos a Iván y a Dani esperándonos.

- ¡Hola! – saludé mientras les daba dos besos a cada uno. - ¿Vamos?

Nos colocamos más o menos en el mismo sitio, mientras Sonia y yo tomábamos el sol, ellos dos se fueron a bañar. Al cabo de un rato, noté como unas manos me cogían y me levantaban del suelo; era Dani. Iván cogía a Sonia, y los dos nos llevaban hacia el agua. Protestamos, gritamos, pero ellos se salieron con la suya, terminamos empapadas. Cuando conseguimos volver a las toallas, nos tumbamos un rato, hasta que sacaron la pelota de volley. Jugamos hasta que se hizo la hora de volver a casa.

- Chicas, nos hemos enterado que mañana hay una fiesta en una discoteca de por aquí, ¿queréis venir? – nos preguntó Iván, sonriendo.

Sonia y yo nos miramos, y por su expresión pude entender que estaba bastante ilusionada con ir. Aceptamos.

- Perfecto, ¿dónde y a qué hora quedamos? – dije, devolviéndole la sonrisa al moreno.

- Pues… La verdad es que no nos conocemos mucho la ciudad. ¿Qué os parece si vamos a cenar antes? Así quedamos en la puerta del restaurante y después vamos hasta donde se celebra la fiesta.

- Está bien, me llamáis esta noche y me confirmáis el nombre del restaurante, ¿si? - dije, mientras ellos asentían con la cabeza.

Nos despedimos de ellos con dos besos y una sonrisa en la cara. Eran muy simpáticos y a las dos nos habían caído muy bien desde el primer momento que los conocimos. Además, no estaban nada mal. Ni el uno ni el otro.

- Carla, ¿qué te parece Iván? – me preguntó Sonia, algo sonrojada.

- Es muy mono. ¿Por qué lo preguntas? – dije, con una sonrisa traviesa en la cara.

- Es que no sé… Lo veo diferente a los demás, no como el típico chulo de “hoy si, mañana no”.

- Ya… Bueno, que quieres que te diga, me va más Dani. – las dos nos reímos ante ese comentario.

Durante la vuelta a casa estuvimos hablando de ellos dos y de la noche siguiente. La verdad, es que tenía ganas de volver a salir de noche. Hacía ya bastante desde la última vez, y me lo pasé muy bien. No suelo ser de las que sale, antes prefiero quedarme en casa viendo una película, pero esta vez era diferente. Había algo que me empujaba a ir.

Me despedí de Sonia y entré en casa. Aún no había nadie, aproveché para ducharme. Mientras estaba en la ducha, oí que mis padres llegaban. Cuando salí hablé con ellos y les comenté que la noche siguiente saldría con Sonia y unos amigos, aceptaron. Menos mal. Cenamos y seguí mi rutina que se había establecido esa última semana. Esperé durante un rato, pero Hugo no se conectaba. Le envié un mensaje, preguntándole si se iba a conectar. No había ni pasado medio minuto, que ya me había contestado. “Hola guapa :) Hoy me conectaré más tarde, he tenido cena familiar, ya te contaré. ;) Besos.” Decidí esperar. Al cabo de media hora más o menos, se conectó. Empezamos a hablar, y a hablar. Sin darnos cuenta, se hicieron las tres de la madrugada, y yo tenía que descansar.

- Hugo, me tengo que ir, que si no mañana no aguantaré…

- Una cosa antes de que te vayas, tu ordenador tiene cámara y micro, ¿verdad?

- Si, claro, ¿porqué?

- Tengo ganas de hacer una videollamada contigo. ;) – Él tenía ganas de verme. Y yo aún tenía más ganas de verlo a él. Sonreí como una estúpida.

- El próximo día, pero mañana no, ¿ok? :)

- Perfecto. Buenas noches preciosa.

- Buenas noches Hugo, buenas noches.

Cerré el portátil y me quedé pensando. Lo iba a volver a ver, aunque fuera a través de una pantalla. No me importaba. Necesitaba ver su sonrisa. Al instante me dormí, con su imagen en mi mente.

Welcome to my life. [PAUSA]Donde viven las historias. Descúbrelo ahora