Capitulo 6.

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Abracé a mi madre tan fuerte como pude, cosa que la sorprendió bastante. Después me fui a mi habitación, cerré la puerta y me tiré en la cama, abrazando mi almohada y sonriendo. Nunca había estado tan feliz y tan nerviosa a la vez. El corazón me latía fuerte, no podía dejar de pensar la misma frase una y otra vez. No me lo creía, en una semana… en una semana iba a ver a Hugo en persona. Gracias al trabajo de mi padre, que como tenía que ir a Madrid, adelantaríamos los días de ir a ver a los abuelos y saldríamos de Castellón para ir a Madrid.

Cuando conseguí asimilarlo todo, cogí mi maleta y empecé a escoger ropa. Estaría fuera más de una semana, así que necesitaría bastantes cosas que ponerme. Prácticamente vacié mi armario, era una persona bastante previsora.

Dejé mi maleta en el pasillo y cogí el móvil. Quería saber como le había ido a Sonia con Iván la tarde anterior, y además, le tenía que contar que me iba a Madrid y vería a Hugo.

Me dijo que con Iván había ido todo perfecto, que no estaban saliendo pero tampoco eran solo amigos, preferían mantenerlo así durante un tiempo, para conocerse mejor. Los dos se gustaban mucho, y se les notaba. Cuando empecé a contarle lo de Madrid a Sonia, enloqueció. Más que yo cuando me lo dijo mi madre. No paraba de decir “le vas a ver, aprovecha la oportunidad” y cosas así. Me reconfortaba que se alegrara por mí.

Cuando terminé de hablar con mi mejor amiga, mi madre me llamó a comer. Me senté con ella y le conté que ya había hecho las maletas. Me miró con cara de sorprendida, más que nada porqué normalmente no hago las cosas voluntariamente y me preguntó que qué me pasaba, que porqué estaba tan ilusionada en ir a Madrid. Le puse la primera excusa que se me ocurrió, se lo había creído.

Lo primero que hice al terminar de comer, fue coger el ordenador. Tenía que comprobar si Hugo estaba conectado, tenía que contarle que iba a Madrid, tenía que quedar con él. No estaba. Recurrí a mi segunda y última opción, llamarle. Ese mes me tocaría pagar parte de la factura a mí, había gastado bastante, y si me pasaba del límite, el resto lo ponía yo.

- ¿Carla? – dijo Hugo, desde el otro lado del teléfono.

- Hola Hugo, tengo que comentarte una cosa.

- Dime, ¿pasa algo?

- No, solo que… la semana que viene… yo… voy a Madrid con mis padres y me gustaría… - me cortó antes de terminar la frase.

- ¿¡Vienes a Madrid!? – dijo, con voz de sorpresa. Se produjo un leve silencio. – Tengo que verte. Sí o sí. – me provocó una sonrisa. - ¿Cuándo llegas?

- El miércoles, creo. Primero voy tres días a casa de mis abuelos, en Castellón, y después vengo a Madrid. – expliqué.

- Pues el miércoles si llegas por la mañana me llamas y por la tarde nos vemos. Supongo que no te conocerás nada de por ahí…

- No, no conozco nada... Pero de eso ya hablaremos cuando llegue.

- Si, mejor. Oye, y ¿cómo es que vienes aquí?

- Mi padre tiene unos asuntos y aprovecharemos para visitar a mi tía y así salimos un poco de Barcelona. – le contesté.

- Te prometo que vas a pasar los mejores días de estas vacaciones. – u voz sonaba en un tono serio pero a la vez divertido.

- Me das miedo Hugo… - le dije, riéndome. - ¿Lo prometes?

- Prometido. – ese chico era una caja de sorpresas, podía preparar cualquier cosa. – Carla, te dejo, que he quedado con unos amigos.

- Te llamo cuando llegue a Madrid, ¿ok?

- Perfecto, adiós bonita.

- Adiós Hugo.

Welcome to my life. [PAUSA]Donde viven las historias. Descúbrelo ahora