Capitulo VIII

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Yuna...

Había olvidado lo que se sentía en trabajar con gente nueva o conocer nuevas personas, es agotador. Estar al lado de Kotobuki me hizo sentir extraña, casi como si fuéramos similares ¿Por qué? Además, aquella culpa que oculta con esa sonrisa ¡no me deja en paz! ¡Tengo curiosidad!

¿Estaría bien indagar más en su pasado con solo preguntarle personalmente? Me preocupa la idea de que la medicina sea peor que la cura ¿Sería buena idea preguntarle al presidente si puedo ver el expediente del castaño? Tal vez no, recordé lo que me dijo ayer en la mañana ¿O alguna forma de interferir en el sistema? Podría pedir ayuda a Nagi... pero es arriesgado tanto para él como para mi. He de recordar que es tan curioso como yo y suele conseguir lo que quiere.

Creo que lo mas sano y "legal" es preguntar directamente al rival de Raging. Es posible que reciba un obvio "No". Si es así, recurro al chantaje, no es mi mejor arma y tampoco debo hacerlo con alguien de mayor rango (en especial si me paga), pero no tengo opción. La canción aún no está completa, necesito investigar mas.

¿Alguien me puede golpear? No quiero que, por mi culpa, el castaño vaya al manicomio. Me es casi imposible frenar mi curiosidad ¡me carcome por dentro!

Tal vez yo debo usar una camisa anti fuerza y un bozal, por las dudas.

Directo a mi destino, veo el arrebol a través de la ventana del vehículo de papá. Siempre amé el teñido de las nubes por el sol, me hace sentir como si realmente estuviese en el Edén, un lugar de gozo y cálida paz. También me recuerda al nombre de la banda, Heavens, con sus 7 ángeles, o dioses, a veces muy impredecibles.

—¿Aquí es? —me saca de mi fantasía mi padre, quien analiza con detención el Curso para dar su aprobación—. Se ve seguro.  

—¿Aún dudas de mi seguridad?  —Suspira con pesadez. Está aún preocupado. Puede que esté recordando aquella vez que ella se fue de nuestras vidas.

 —Miento si digo que no.   

Le beso su mejilla y, a duras penas, acomodo mi cabeza en su hombro para alejar sus preocupaciones, para que deje de recordar aquella escena, para que hacerle creer... que no me perderá por nada en el mundo.

—Gracias, hija —voltea, elevo la cabeza y me besa la frente—. Te quiero.

—Igual yo.

Duramos un poco mas en el auto disfrutando este momento de padre e hija que, no siempre tenemos debido a nuestros trabajos. Pasados 5 o 10 minutos, tomé mi bolso y descendí, no sin antes decir "adiós" y recibir la instrucción de papá que Shiki, el secretario, viniera a recogerme en la tarde.          

Suspiré al verle alejarse y entré al recinto. Ahora, debo ir a hablar con el "Adivino" sobre la petición que espero acepte.

—Buenos días, Izumi-san —Esa voz. Recordé el sacrificio que hice por los chicos, el por qué no pude componer sus canciones. Trago saliva, respiro hondo y volteo a corresponder el saludo de la cabellera rosa.

—Buenos días, Nanami —sonreí con dolor en mi garganta.

Debo superar el pasado, además, ella no tiene la culpa de todo esto. A juzgar a simple vista de su personalidad y esos ojos, puedo decir con certeza que tampoco ella se esperaba que tuviera que componer para tres bandas. Puede que le haya resultado difícil relacionarse con las personalidades de Heavens.

—¿Se dirige a la oficina del presidente? —Asiento a su pregunta—. Sumimasen. Yo vengo de allí, pero no estaba.  

—No puede ser —Suspiro y apoyo mi espalda en la pared, deslizándome hasta quedar de cuclillas. 

|Do Not Leave Us| [Utapri]Donde viven las historias. Descúbrelo ahora