Capítulo III

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Tres de la madrugada, eran las tres de la madrugada y Sam no podía dormir, cada vez que cerraba sus ojos le venían las imágenes de el y Rachel besándose en el sofá, jamás lo iba a olvidar, lo sabía, se le ocurrió llamar a Rachel, tenía su número telefónico ya que se lo pidió antes de irse de su casa, entonces la llamó..

Rachel estaba acostada mirando su techo lleno de estrellas, cuando sintió su celular vibrar, lo tomó y vió un número desconocido, pero contestó.

-¿Hola?

-...¿Hola? ¿Rachel?

Podía escuchar la voz de su amigo en susurros, le gustaba.

-Si Sam...¿que sucede? Creí que a éstas horas estarías durmiendo.

-Si bueno es que, bueno no puedo dormir en realidad..y no sabía si llamarte estaría bien ya que podrías estar dormida..

-Oh Sam, no te preocupes, yo no puedo dormir tan fácilmente por así decirlo.

-Ya veo, ¿oye y...ahm...cómo estás?

-Hmm no muy bien, digo, es que no puedo dormir...

-Entiendo perfectamente.

-Ven a casa.

-¿¿Qué?? Rachel son las tres de la madrugada..

-No sé si lo notaste pero al lado de mi ventana hay un árbol, sube, te dejaré la ventana abierta.

-Rachel ¿estás segura de lo que me estás diciendo?

Decía el chico levantándose de su cama para ponerse algún calzado y poner en práctica la locura que le estaba diciendo su amiga.

-Claro, confía en mi. Adiós.

-Ok, nos vemos ahí.

Y así colgó y salió silenciosamente de su casa por la parte trasera.

Llegó al costado de la casa de Rachel, y miró su ventana en la parte de arriba, efectivamente estaba abierta, era algo grande y una rama gruesa daba justo cerca de ésta, así que entrar por ahí sería fácil. Empezó a trepar el árbol, tenía suerte de ser algo ágil, llegó a la rama que daría a la ventana de la chica y empezó a pasar por ésta, agradecía mucho estar delgado, llegó al marco de la ventana y procedió a entrar al lugar de cabeza.

Rachel estaba sentada en la alfombra del centro de su habitación, y cuando oyó que las ramas y hojas hacían ruido supo que Sam estaba ahí.

Sam logró entrar y cerró la ventana para luego buscar a su amiga, hasta que la vió en el centro de la habitación sentada en el suelo.

-Por favor dime que no escapé de mi casa a las tres de la madrugada para ver a una chica(? -susurró en tono divertido sentándose a su lado.

-Oh déjame decirte que, en efecto, si lo hiciste amigo. -le contestó siguiéndole el juego.

-Bueno. -dijo encogiéndose de hombros. -Es obvio que vale la pena.

-Jajaja tonto! -susurró entre risas y acostándose en la alfombra mirando el techo estrellado, lo tomó del brazo para que hiciera lo mismo.

Sam giró su cabeza para poder mirarla, pero cuando lo hizo se dió cuenta de que ella también lo estaba observando.
Se quedaron viendo un buen tiempo, en un silencio absoluto, y no era ese silencio incómodo, sino ese silencio que te ayuda a concentrarte en lo que tienes en frente.

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