Sinopsis.
Cada mañana era un sacrificio para Steve contener las terribles ganas de besar los finos labios de su compañero, el poder acariciar la suave y tersa piel de ese hermosos rubio, era demasiada tentación el solo hecho de sentir su respiración...
Era costumbre del marín tomar uno de sus famosos cafés con mantequilla cada mañana que hasta el momento a Danny le seguía pareciendo asqueroso. El omega mejor prefería esa mantequilla en unos deliciosos wafles.
No hacía mucho que habían recibido la identidad del Pakhan de la Bratva, ambos compañeros se quedaron un poco atónitos al ver lo joven que era.
—Si no fuera un mafioso sanguinaria estaría mas que dispuesto a babear por él.– comentó Danny mientras veía las únicas dos imágenes en la computadora.
—Callate Danno.– dijo Steve para nada contento con las ideas del rubio.
—No soy ciego Steve, dejame apreciar su belleza, ya viste esos ojos verdes tan...
—Los mios son mejores.– interrumpió el alfa.
—Con solo esa miras me llevaría al éxtasis.– bromeó esta vez él omega.
—¡Es suficiente, Daniel Williams!– advirtió el moreno para posteriormente quitar la imagen de la pantalla.
—Eres un troglodita, animal y neandertal, dejame a mi disfrutar de las fotos, no tengo la culpa de que sea tan sexy y cal....
Danny no terminó su oración gracias a que Steve se había retirado de la habitación.
—No te das cuenta de que yo solo amo el verde de tus ojos, estúpido animal.– susurro para si mismo al ver lo furiosos que estaba el al alfa, pero sin duda era algo que no admitiría en voz alta, menos aún cuando sabía que Catherine había vuelto.
El timbre sonó y esta vez fue Steve que salió apresurado a abrir mientras Danny ocultaba el equipo bajo una manta.
—Hola hermosa pareja.– saludó la señora mientras espera a que la invitaran a pasar.
—Amalia, ¿no deberías estar en recepción?.– preguntó Steve con sutileza.
—Debería, hijo, pero la aprendiz esta a cargo por ahora...– argumentó antes de entrar al apartamento.
—Donde esta el omega mas hermoso.– canturreo Amalia mientras saludaba a Danny.
—Que grata sorpresa, que te trae por aquí.
—Quise visitarlos y traerles unas malasadas de obsequio.– entregó Amelia al omega.
Danny las aceptó con mucho gusto y le ofreció asiento para no levantar sospechas, Steve les facilitó las bebidas y así comenzó de nuevo la rutina en fingir que eran felizmente casados.
—¿Están llevando bien su estancia aquí?
—Si, muy bien de hecho, nada de problemas aún.– aseguró él alfa aunque sabía que no era del todo cierto.
—Es un lugar bonito.– sonrió el omega.
Steve y Danny se mantenían juntos en el sofá en el que se sentaban a vigilar siempre, mientras que la señora estaba frente a ellos en un cómodo y bonito sillón individual.
—Los bebés vendrán a alegrar sus días, esperen a ver cuando esos pequeños revoltosos estén corriendo por todo el lugar.– bromeó Amalia.
—Sería demasiado hermoso, solo esperamos el momento indicado.– mencionó esta vez el comandante.
—Pronto llegará el momento.– mencionó Amalia y sin mas que agregar se levantó para irse.– Tengan una linda mañana, vendré a visitarlos pronto.– fue lo último que mencionó antes de salir.
~*~
Las horas pasaban y Steve notaba a Danny un poco intranquilo, había preguntado si pasaba algo y el rubio solo negaba.
Eran aproximadamente las tres de la tarde, el alfa miraba un poco preocupado a su amigo, este tenía las mejillas y el cuello un poco enrojecidos.
—Danno, ¿seguro no estas enfermo?.– preguntó mientras llevaba una de sus manos al rostro del omega.
Un pequeño gemido involuntario salió de los labios de Danny al sentir el tacto de Steve sobre su piel.
—Estas ardiendo en fiebre, Danno.– dijo el comandante muy preocupado por la situación de su amigo.
—Estoy bien...
—No lo estas, ven, te llevaré a la habitación.– ordenó Steve y este hizo caso.
Ya en la habitación de aquél lugar, Danny se dejó caer en el acolchonado mientras se hacía un ovillo.
—Te sentías indispuesto y no me decías, eres un terco, Danno, intentaré bajar la fiebre, ¿okay?.– musitó pero Danny solo asintió.
Steve mojó algunos paños para colocárselos al omega en la frente, hizo eso por mas de una hora pero nada que bajaba la temperatura.
—Dejame solo, por favor.– pidió Danny en un débil tono de voz.– tienes que revisar los vídeos, ve y hazlo.
Steve lo pensó por un momento pero decidió obedecer, no podían hacer a un lado la misión a esos extremos, faltaba poco para atrapar al Pakhan de la Bratva.
—Si necesitas algo no dudes en llamarme, solo grita como sueles hacerlo.– trató de hacer una pequeña broma.
Danny sonrió débilmente y Steve acarició su mejilla antes de dejarlo solo en la habitación. No le gustaba ver a Danno en ese estado, amaba verlo sonriente y discutiendo por todo como solo él lo solía hacer.
El alfa entró a la cocina en busca de alguna cerveza pero en vez de eso se topó con el famoso té relajante que Danny había estado bebiendo los últimos días.
—Espero que esto realmente relaje.– murmuró mientras se servía un poco de este en una taza.
Dio un sorbo a la tibia bebida, el sabor dulzón dio paso a una leve sensación que no supo reconocer.
–De la Bratva aprendí a que huelas lo que comes.– escuchó la voz de poliakov a través de la computadora.
Se apresuró a ver el vídeo en aquella pantalla y un par de personas mas estaban junto a el, definitivamente nunca había escuchado o visto antes a esos dos que aparecían en el vídeo.
Ambos vestían de negro, sus rostros no se podían ver por ninguna de las cámaras que Steve había colocado estratégicamente, pero lo único que se podía diferenciar era que uno de ellos era mujer por la contextura de su cuerpo, ahora lo único que necesitaba era descubrir quienes eran a como diera lugar.
Las imágenes que manda Kono del... Él Pakhan de la Bratva. 👇👇👇👇👇👇👇👇
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