Para quien no lo conoce, Iran parece un asesino cualquiera que tiene el gusto por derramar sangre a su paso, la verdad tras su máscara es que quiere escapar de esa realidad y ser libre.
Después de todo, ¿quién dijo que un asesino no puede amar?
Homo...
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Balton me sube a un lujoso automóvil color rojo brillante, me sube al asiento del copiloto y abrocha mi cinturón de seguridad. Yo a penas me muevo, estoy muy cansado, mis ojos se cierran y se abren pausadamente, es como si el dolor y el cansancio me quisieran arrastrar, pero trato de resistir lo más que puedo. Él está aquí y no sé por qué me salvó si dijo que no quería saber nada de mí. Tengo que saber por qué está aquí.
Y cuando me sienta mejor, le diré que conduce como un demente, pasa entre los automóviles como si no pudiera esperar un turno, incluso la mayoría de las veces, se pasa la luz roja.
Llegamos a la carretera, por ratos me quedo dormido mirando las estrellas que adornan el cielo, luego el movimiento brusco del automóvil me despierta. Balton es así, si pudiera sonreír lo haría, sus formas toscas son agradables como un analgésico para mí.
Poco a poco veo que las casas van desapareciendo y seguimos por una carretera vacía; se nota que ya no estamos en la ciudad por que las estrellas son tantas, que casi pareciese que están unas sobre otras, son muy hermosas, nunca les puse atención hasta ahora.
Finalmente el automóvil baja su velocidad, entramos en un terreno grande. Balton presiona un botón en un pequeño control que sacó de su bolsillo y las rejas se abren automáticamente.
Está oscuro, pero la propiedad es hermosa e iluminada, hay pequeños árboles adornando los alrededores, arbustos de pequeñas flores de colores y una casa grande de dos pisos. La puerta principal se ve de madera fina y yo me pregunto cómo le haré para subir los escalones hacia ella, a penas y puedo ponerme en pie.
Balton detiene el automóvil y baja de la unidad hasta llegar a donde estoy, abre la puerta y se queda en silencio mirándome de una forma que no puedo descifrar, pero es muy intensa. No me ha dicho nada en todo el camino y yo no sé qué decir tampoco. Lo único que puedo hacer es bajar mi mirada como el cobarde que fui al querer dar fin a mi vida, al rendirme Lance ganó y eso no ayuda en nada a mi madre.
—Balton yo... —Se me cortan las palabras, no hay nada que pueda decir para justificarme.
—Nunca Iran. —Su voz ronca interrumpe mis palabras. Su mano sube a mi rostro y por primera vez desde que lo conozco, su toque es delicado y suave— Nunca intentes nada así de nuevo.
Sé a lo que se refiere y bajo mi mirada aún más, estoy avergonzado de lo que hice, si él no hubiese llegado a tiempo, yo me habría quitado la vida. No sé qué responderle.
—Mírame.
Con tristeza alzo mi mirada de nuevo, realmente estoy cansado de pelear contra corriente; el sentir que pierdo lo poco que tenía de mi madre, me tiene perdido y sin fuerzas. Yo no quería ser un asesino, me convertí en esto por volver a verla, si no puedo encontrarla, entonces nada de esto valió la pena.
—Promételo Irán. —Balton me insiste, pero yo no prometo cosas cuando siento que no las voy a cumplir, si no puedo salvar a mi madre de Lance, yo... No podría perdonármelo ni seguir.