Capítulo 9.- Todo o Nada

970 121 54
                                        

Fue una buena golpiza la de ayer, pero no me importa, puedo caminar y mientras pueda hacerlo no voy a detenerme, vine por la ubicación de mi madre y no voy a irme sin ella

¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.

Fue una buena golpiza la de ayer, pero no me importa, puedo caminar y mientras pueda hacerlo no voy a detenerme, vine por la ubicación de mi madre y no voy a irme sin ella.

Entro con una maleta en mi mano derecha a la mansión y en mi mano izquierda una botella casi vacía de licor barato.

Las miradas de todos los perros de Lance caen sobre mí, incluso Curtis me mira pasar y su gesto es extraño, como si no hubiese creído nunca que yo haría esto o tal vez solo está sorprendido de que Balton me dejó vivo otra vez, después de que lo contrató para matarme.

Mis pasos se escuchan fuertes por todo el camino, había mucho silencio por aquí. Ya casi es de noche y normalmente a esta ahora Lance acude a un casino, es fanático de ese lugar. Tirar dinero es como su actividad favorita, eso y fastidiarme la vida.

Adrede evito mirar a Curtis, odia que lo ignore; a este punto cualquier cosa que lo haga rabiar es mi amiga. Ahora viene siguiéndome cerca, de hecho va a decirme algo pero hoy no até las agujetas de mis botas, están largas y las aplasto donde camino y me voy al suelo.

La cara de idiota que pone Curtis, me causa algo de gracia, así que me rio de él y tomo otro sorbo al trago en mi mano.

—Iran ¿qué carajo haces? —me mira en el suelo y se inclina para ponerme en pie— estás todo borracho idiota, lárgate de aquí antes que Lance te vea así.

Lo ignoro dando otro sorbo a mi botella y sigo mi camino. Me dirijo hasta la oficina de Lance a pesar que Curtis trata de tirar de mí para detenerme. Incluso me hace tropezar y casi nos caemos juntos al suelo por el forcejeo, lo bueno es que salvé mi botella de que no se rompiera, no puedo perder el elixir de alcohol que estoy tomando.

Sin tocar la puerta entro a la oficina de Lance con mi cara de pocos amigos, solo ver la cara de Lance me pone de pésimo humor y con ese mismo gesto de desagrado que él me inspira, le hablo.

—¿En dónde pongo mis cosas? —Casi me atraganto con esa pregunta así que doy otro sorbo a mi botella para aguantar este mal rato.

El rostro de Lance se ilumina con una sonrisa de victoria. Estaba leyendo unos papeles y de inmediato los deja a un lado y se pone de pie contento.

—Sígueme.

Voy caminando detrás de él, a ratos me golpeo con las paredes, debí de atarme las agujetas de las botas cuando caí cuando llegué, pero ya estoy aquí detrás del imbécil de Lance, ya no puedo detenerme por pequeñeces.

Curtis nos sigue detrás, pero Lance no lo nota porque está muy ocupado llevándome a quién sabe dónde.

—Coloca tus cosas en ese mueble —entramos a una habitación enorme y lujosa, Lance me señala un mueble de lujo color café en la esquina derecha—, aquí te quedarás conmigo.

—¡¿Esta es tu habitación?! —Mi tono de voz lleva consigo todos mis reclamos y mi odio.

—Lo es. —Lance introduce la mano en su saco y saca un sobre blanco. ¡Es una fotografía de mi madre! Lo sé, tiene que ser, el muy cabrón ya estaba preparado para que yo viniera a discutir con él—. Te dije que te quería conmigo y cuando te digo que es conmigo, me refiero a que ya no voy a permitir que te apartes de mí lado.

EscapeDonde viven las historias. Descúbrelo ahora