"Los amigos se convierten con frecuencia en ladrones de nuestro tiempo." -Platón.
Leonardo le dio un puñetazo potente en el rostro y cayó al piso. Lo amarró rápidamente y colocó su pié encima para que no se moviera. Por mi parte, no podía hacer reaccionar a mis músculos, la dolencia era más grande y cada respiro era una tortura.
-¿Clara? -Preguntó Leonardo con un tono preocupado al ver que no me movía.
El encadenado intentó liberarse, Leonardo lo arrastró hacia el cuarto y cerró la puerta. Sacó su móvil del bolsillo y llamó a la policía mientras yo intentaba mantener una respiración consecutiva sin que doliera.
-Estarán aquí en unos minutos. -Informó.
Se agachó para recogerme y me llevó hacia la pared. Me quitó la chaqueta y la mochila con cuidado e inspeccionó mi hombro sobre la playera. A penas sentía sus dedos de lo hinchado que estaba.
-Tienes suerte de que no haya sido una fractura.
-¿Cómo sabes? -Consulté. Cambió su mirada a mis ojos y se quedó en silencio, como si se hubiera perdido. Golpearon la puerta del cuarto y giró su rostro a mis hombros nuevamente.
-Una vez me quebré la clavícula durante mi primer partido a los 15 años... -Sonrió entre labios. -Me lanzaron el balón y en un par de segundos, todos estaban encima de mí. No sé cómo, tal vez, me enterré algo o las hombreras estaban mal puesta, pero me fracturé.
-Eso sí es tener mala suerte. -Sonreí.
-Sí. -Rió. -Pero eso no me detuvo. -Volvimos a cruzar miradas y esta vez me perdí yo en la intensidad de sus ojos. -Espera. -Se alejó y desapareció por la esquina.
Tenía un revoltijo de sentimientos y dolores, era la primera vez que hablaba con Leonardo y que lo tocaba. Nunca me hubiera imaginado que nos toparíamos de este modo, bueno, más bien, de ningún modo.
Esperé a que volviera, apoyada en la pared y escuchando los molestos quejidos de Noah, pero los segundos se volvieron minutos.
-Noah... -Suspiré.
-¿Qué? -Contestó con un tono molesto. Me quedé unos segundos pensando.
-¿Esto es un sueño? -Pregunté.
Rió. -Si así fuera, entonces, yo ya no estaría aquí.
Después de un tiempo, llegó Leonardo con dos uniformados. Abrieron la puerta y lo esposaron.
-¿Necesitan un médico? -Alzó la voz el oficial.
-Sólo ella, pero yo me encargo. La llevaré hacia la enfermería. -Intervino Leonado.
-Está bien, cualquier cosa, llámenos. Les saldrá gratis la consulta. -Informó el hombre. Leonardo levantó el pulgar y los uniformado se fueron con Noah.
Cogió mis cosas y las cargó, me acompañó hasta el sanatorio e intentó abrir la puerta, pero se atascó.
-Está cerrado. -Dijo mientras forzaba la manilla. -Justo ahora que lo necesitas... Ven, tengo un gel en el casillero.
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Heridas que no sangran. [Editando]
Random"Se ha dicho que el tiempo cura todas las heridas. No estoy de acuerdo. Las heridas permanecen. Con el tiempo, la mente, protegiendo su cordura, las cubre con una cicatriz, y el dolor disminuye, pero nunca desaparece." -Rose Kennedy. Contiene: -Prom...