Capítulo 5

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Había tenido una noche demasiado intranquila como para poder dormir. Toda esa situación empezaba a superarle. Al menos había aprovechado esas horas para decidir qué hacer.

Se levantó muy temprano y, aún con todo, el desayuno ya le estaba esperando, pero no su cocinero. Se llevó la bandeja a su oficina y desayunó allí, mientras miraba lo que quedaba del anfiteatro a lo lejos.

La mayoría del lugar estaba en buen estado, sin embargo tendría que reconstruír parte.

Golpearon la puerta, lo esperaba. Hizo pasar a sus subordinados.

-Le he traído, jefe.- Dijo Takeshi. Tomo dejó todo lo que estaba haciendo y se acercó a los recién llegados, sorprendiéndolos con una inclinación.

-¿Jefe?- Respondió el hombre que había salvado a Shuun la noche anterior.

-¡Tooru!- No es que quisiese hacerlo, pero era la primera vez que se disculpaba ante alguien por lo que gritó más de la cuenta.- Lo lamento mucho.

-Jefe, por favor, no haga eso. No queda guay.- Aunque era él quien más nervioso se encontraba con la situación.

Tomo se incorporó nuevamente.

-Tengo un favor que pedirte, aunque puedes negarte si quieres.

-Haré lo que sea, señor.- A Tooru no le importaba lo que le ordenase su jefe, estaba feliz con el simple hecho de que le hubiese dado otra oportunidad. Tomo suspiró.

-Ya me he enterado de que Shuun y tú...- Se frotó la nariz.- Bueno, él iba a verte todos los días. Sois cercanos, ¿verdad?- Tooru se encongió de hombros.

-No pasaba demasiado tiempo conmigo pero supongo que sí.- Tomo asintió.

-Quiero que le vigiles.- Y la petición pasó a ser una orden que no podía rechazar.

-Por supuesto.- Tomo le notó dudoso.

-No quiero que le sigas a todas partes. Quiero que estés con él, ¿lo entiendes?- Tooru asintió firmemente.- Y sobretodo, ni una palabra sobre mí.

-Claro, señor. Déjamelo a mí.- Tomo hizo un gesto de desagrado. No le gustaba pensar que Shuun pasaba el rato con otro hombre, pero ese había sido el resultado de su noche en vela.

Se acercó a su mesa y abrió un cajón sacando un arma de su interior y entregándosela.

-No son unas vacaciones, ni te menosprecio. Te lo pido porque confío en tí. Tienes que protegerle.- En esos momentos él mismo no podía estar cerca del chico por lo que no le quedaba más remedio que dejárselo a Tooru. Estaba claro que quien fuera que estuviese detrás de su vida, sabía que Shuun era importante.- Ahora márchate.

-Sí.- Dijo el hombre, inclinándose, saliendo posteriormente de la oficina. Tomo suspiró.

-Takeshi, ¿tienes la dirección?

-Sí, señor.

-Entonces no podemos perder más tiempo.- Ambos salieron de la oficina también dirigiéndose hacia el exterior de la mansión.

Shuun estaba paseando por el jardín. No quería ver a Tomo rondando por la mansión así que se pasó la mayor parte del tiempo en ese lugar.

Por la noche no pudo dormir, cada vez que cerraba los ojos veía la imagen de Keigo desangrándose así que decidió tumbarse en un banco de piedra al aire libre y observar el cielo dejando la mente en blanco.

Cuando empezó a amanecer fue el único momento en el que pisó la mansión y fue para preparar el desayuno de su jefe. Ni siquiera había probado bocado. Había vuelto directamente a ese banco de piedra y, cuando se aburrió, comenzó a caminar por el sendero rodeando el edificio.

Systemless (Finalizada)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora