"Toc, toc". Golpeó la puerta pero nadie contestó al otro lado. La única respuesta que recibió fueron unos gemidos provenientes de una mujer. Tragó saliba y golpeó de nuevo, esta vez más fuerte que antes.
De nuevo no recibió respuesta, a cambio, los gemidos se hicieron todavía más fuertes, hubiera jurado que más que pasarlo bien, la mujer estaba sufriendo. Se lo pensó dos veces antes de tocar de nuevo, no sabía cómo actuar en esas ocasiones.
Le habían dicho que tenía que llevarle al jefe una botella de champán. No quería molestarlo imaginando la situación en la que se encontraba pero estaba seguro de que se enfadaría si daba media vuelta sin entregarle la botella. Suspiró y, con algo de miedo, golpeó la puerta otra vez.
-¡Joder!- Dejaron de escucharse los gemidos de repente. Shuun tragó saliva, y estaba por salir corriendo cuando la puerta se abrió de repente dejando ver a un lider de mafia desnudo y sudoroso delante suyo.
Su cara mostraba un enfado comprensible puesto que había tenido que dejar lo que fuera que estuviera haciendo con la mujer que tenía esperando encima de la cama, también desnuda.
-Ha-había pedido esto.- Tomo miró la botella y se la quitó de las manos. Shuun era consciente de que se estaba conteniendo para no golpearle.
-La próxima vez entra sin golpear, sin hacer ruido, y deja la botella encima de la mesa.- Shuun apartó la mirada, sonrojado por la vergüenza y un poco nervioso.
-Sí.- Tomo cerró la puerta de golpe. Shuun caminó lo más rápido posible hasta el otro extremo del pasillo donde se encontraba su habitación. Había pasado miedo, de verdad pensó que le golpearía.
No quería hacer nada innecesario. Por el momento, tendría que vivir en aquella mansión soportando a ese enfermo. Sin embargo, un día a la semana podía volver a ver a su familia. Sabía que lo hacían para no levantar sospechas y que la policía no empezase a husmear alrededor investigando una desaparición.
Por supuesto, le habían amenazado para que no le contase nada a nadie. Los yakuza sabían muy bien donde golpear para conseguir lo que querían. En tan sólo un día habían conseguido toda clase de información sobre él y su hermana. No podía ponerla a ella en peligro.
Al día siguiente, por la mañana, era su primer día libre. Bueno, debía de dejarse ver por el mundo. Renunciar a su trabajo y contarle a su hermana sobre su contratación para ser el asistente personal de un multimillonario.
Todo el plan lo habían trazado ellos mismos y se lo habían dado a él plasmado en un folio. Sin embargo, lo que ellos sabían sobre él eran puros datos y árbol genealógico.
No tenían ni idea de lo que trataba su día a día. Hacía años que no hablaba con sus padres y su hermana llevaba una vida completamente diferente a la suya, no se veían casi nunca incluso cuando vivían a tan solo un par de calles de distancia.
Su hermana... pensó mucho en ella y se mordió el labio. Se arriesgaría.
Salío del lugar con un par de maletas que le habían prestado. Lo primero que debía hacer era ir a su casa y coger lo principal que necesitase para poder vivir en la mansión y eso fue lo que hizo. No se ocultó, sabía que le seguían pero también sabían dónde vivía. De camino llamó a su hermana.
Un tono... dos tonos... tres tonos... contestó.
-Shuun, ahora mismo estoy con una investigación, ¿no puedes llamar más tarde?
-E-es importante, Shiho-neesan.- Se mantuvo en silencio un instante, después esuchó como su hermana le decía a alguien que la cubriera un momento.
ESTÁS LEYENDO
Systemless (Finalizada)
AksiKamiki Shuun, humilde y trabajador. Un chico normal al que le gusta cocinar. Hiroguchi Tomo, frío y despiadado. Jefe de uno de los mayores clanes yakuza de Japón. A pesar de residir ambos en Tokyo, sus vidas son completamente diferentes. Pero por de...
