Después de haber esperado el bus por casi dos horas, me decidí por caminar hasta mi casa. De todos modos necesitaba algo de aire fresco para sobrepasar el día agotador que había tenido.
Antes de entrar a la casa, tome un par de cartas que había en el buzón.
Iba viendo una por una por si había alguna interesante, pero no eran más que cuentas sin pagar. Deudas y más deudas. Pero entre medio de los sobres blancos había uno de color rosa. Deje los demás en la entrada para que mi padrastro los viera y me quede con el rosa en la mano.Todo estaba silencioso, aunque era común que no hubiera ruidos, este era demasiado profundo. Aún con el sobre en mis manos empecé a subir las escaleras para ver si mi madre seguía encerrada en su habitación. Cuando llegue a ella me tope con una sorpresa, su puerta estaba abierta. Estuve a punto de pegar un grito de alegría cuando vi la cama vacía. Entonces baje las escaleras corriendo hasta la cocina.
- ¡Mamá!- grite de emoción. Sin embargo cuando llegue a ella todo brillaba de limpio, salvo por una botella de ron sobre la mesada. Me acerque a ella y esta estaba vacia, la tome y la tire a la basura. Esta vez me iba a escuchar e íbamos a terminar con todo esto.
Me dirigía al primer piso, de nuevo, y cuando pase por la chimenea estaban todas las fotografías con portarretratos nuevos. Todas en el mismo orden que tenían antes de que los tirara. Lo único diferente era que en la única foto en la que yo salía la había cortado dejando solo a Joe. Llene mis pulmones de aire conteniéndolo para no desatar otro desastre. Subí cada escalón con fuerza.
No me preocupe por el desorden que había en su habitación desde botellas, pañuelos hasta cajas de pizza, solo fui directo a donde sabia que la encontraría. Aunque no era la primera vez, la escena de ella sumergida en la bañera con agua derramada por todo el baño teñida por la sangre, me seguía asustando.
- No, otra vez no Samanta- dije apenada.
La tome con fuerza para poder sacarla, envolviéndola con una toalla y la deje en el piso helado. No tenia la fuerza suficiente para llevarla inconsciente con todo su peso muerto hasta su cama. Al menos sentiría el frió y la haría reaccionar más rápido. Busque el botiquín de primeros auxilios, controle su pulso y una vez mas le cure las heridas de su brazo. Había llegado a cosas aún mas extremas que estas, recuerdo cuando había escrito con un cuchillo el nombre de Joe, al menos tres veces, a lo largo de su brazo izquierdo.
Odiaba a Joe, lo odiaba a él más que a su asesino. Porque él se había ido, me había dejado sola soportando cada una de las ocurrencias de Samanta. Mis ojos se cristalizaron, con 20 años estaba sentada frente lo que parecía un cadáver en una escena de crimen. Con esta edad, debería de estar disfrutando de fiestas y llorando por desamores, pero la realidad no era así. Me encuentro luchando con el peso que alguien muerto le deja a los que seguimos aquí abajo.
Me senté en un rincón esperando a que despertara, esperando que todo terminara.De repente me sobresalte al escuchar que se habría la puerta de la entrada con fuerza, como si un tornado la hubiera volteado. Me levante al instante y fui a ver que es lo que sucedía. Cuando estaba bajando vi a Steve corriendo por toda la casa.
- ¡¿Donde esta la idiota de tu madre?!- Grito - ¿Dónde dejo la plata? ¿Donde?- dijo alterado.
- Otra vez intento suicidarse – trate de explicar pero el me sujeto de la muñeca con fuerza –Creo que el dinero esta en su ropero – dije intimidada. Sus malos tratos se hacían presente cada vez que algún matón le venia cobrar uno de sus tantos prestamos.
- Maldigo el día que viene a esta familia – dijo en mi oído al pasar. No tardo mucho en encontrarlo porque a los minutos ya se estaba yendo. Fui a ver si aunque sea nos había dejado algo para comprar la comida, pero como imaginaba se había llevado hasta lo ultimo.
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Por Equivocación (Mistake) H.S
FanfictionLas equivocaciones son parte de la vida. Y los humanos estamos hechos para cometer miles de errores. ¿Acaso no desearías borrar alguna equivocación? Volver el tiempo atrás y quedarte tal vez cinco minutos más en la cama, haber desayunado más lento...