Capítulo 2

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Amaia

Tú puedes, solo marca el número y espera a que no te conteste como persona ocupada que es pero, ¿si contesta qué hago? ¿Le respondo o cuelgo? Te podrías aclarar ya Amaia.

Llevaba desde que había llegado a casa pensando y no me hacía gracia ninguna opción. No pude dormir anoche por culpa de la nota, estaba emocionada e ilusionada aunque, tras darle vueltas sentí nervios e indecisión, creo que la misma Aitana sospecha algo. Obviamente, no le he contado nada ya que sé como mi secreto pasará a ser el de todos.

En cuanto llegué, fui corriendo a mi habitación a buscar más información sobre el, mi historial está lleno de Alfred García. Tras un largo rato de admiración, comencé a fantasear con él y es lo mejor que me ha pasado pero, las inquietudes han vuelto y con ellas, mi indecisión. Cansada de esto, voy a por comida para levantar mi ánimo aunque, no me da tiempo a comer nada ya que el timbre suena sin parar. ¿Quién llama un domingo a las cinco de la tarde? Ni más ni menos, cuando abro me la encuentro, buscando explicaciones con la mirada.

-¿Q-qué haces aquí, Aitana?- me atrevo a murmurar

-Sabes perfectamente a que he venido. Así que, ¿puedo pasar amiga?- suelta con cierto retintín la última palabra, mostrando su molestia. La dejo pasar y toma asiento en mi sofá. Nos quedamos mirando, esperando que una de las dos rompa esta tensión. ¿Nadie está en casa cuando lo necesito?

-Amaia, no se que te ocurre pero algo pasa. Estás rara y quiero que me digas que es, soy tu amiga y me preocupo- intento cortarla para decirle que no es nada- No me cortes, ¿sabes que me tienes aquí para cualquier cosa?- asiento decidida, Aitana sería algo bocachancla pero era una gran amiga-Cuéntamelo, me gustaría ayudarte, por favor- me ruega con cara de pena y ya no me resisto más y me lanzo hacia ella pidiéndole disculpas y explicándole todo, desde la electricidad hasta la carta con el número.

-¿¡Cómo es que tienes su teléfono y no lo has llamado!?

-Estará ocupado, además que ni se acordará de mí

-Quien no arriesga, no gana. Además, si no lo llamas siempre te quedarás con el "que hubiera pasado si..."
Llámalo y sal de dudas

Aitana llevaba razón, tenía que intentarlo no podía rendirme sin haber empezado. Marco el número nerviosa y Aitana termina llamando ya que no podía sujetar el móvil y morderme las uñas a la vez de la incertidumbre.

Suena un pitido y su voz, un hola cargado de fuerza ante el mío tímido sacado por Aitana

-Esperaba tu llamada, Amaia

Y con esa simple frase, ella se marcha de mi casa, dando por finalizada su misión, y yo me dirijo a mi cuarto, a encauzar una conversación que me llevaría más lejos de lo que esperaba.

No me salen las cuentasDonde viven las historias. Descúbrelo ahora