2. Una primera discusión y mi psquiatra.

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{I am lost, in our rainbow

Now our rainbow has gone. I am lost}.

(In this shirt The Irrepressibles.)


Era mi último día de paz en casa porque en breves Drake estaría plantado en la puerta. Incluso estaba pensando que quizá podía convencerle para que se fuera a su casa a cambio de decirle a mi madre que él había estado todos los días en mi casa como había dicho que estaría. Quizá podría pagarle algo a cambio de que se quede en su casa y que no le diga nada a mi madre al respecto.

Ese era el plan que estaba tramando mientras caminaba de vuelta a casa después de que acabaran las clases del día. No cogí el bus, me apetecía caminar un poco y estirar las piernas.

Al entrar a mi casa, dejé la chaqueta en la percha que había en la entrada junto a la puerta y subí directa a mi habitación. Dejé mi mochila tirada en el suelo, tenía que hacer un trabajo para la semana que viene pero aprovecharía el fin de semana para hacerlo más tranquila.

Levanté mi colchón en busca de una bolsita que tenía marihuana dentro.

Pero antes de que pudiera abrir el paquete de papel de liar para hacerme el porro, alguien llamó al timbre interrumpiendo lo que estaba haciendo. Bufé con molestia antes de apresurarme a meter de nuevo la bolsita bajo el colchón y abrir la ventana de mi habitación para que se ventilara mientras tanto por el olor de la hierba que se había quedado impregnado en el ambiente. Cerré la puerta a mi espalda y bajé las escaleras hacia la puerta principal.

Al abrir la puerta me estaba esperando al otro lado el insoportable de Drake Callen, apoyado en su lado izquierdo en la pared y con una sonrisa ladeada burlona. Cruzó los brazos mientras me repasaba con la mirada en silencio. Acababa de llegar y ya quería que se fuera por el mismo camino por el que había venido.

—Niña mimada, que alegría ver tu cara de asco tan de cerca fuera del instituto —ironizó todavía con la sonrisita.

—Es una cara que tengo reservada especialmente para tí —respondí con la misma ironía—. ¿Qué estás haciendo aquí, playboy?

—Pensaba que te lo habían comentado ya tus padres. Es el acuerdo al que he llegado con ellos. Bueno, a tu padre no le hacía tanta gracia, el acuerdo fue con tu madre. Me quedaré a vivir contigo mientras no estén para hacerte compañía. Tu madre no quiere dejarte solita.

Rodé los ojos. El tono burlón de su voz no me pasó desapercibido.

Idiota.

—No necesito compañía y menos la tuya. No hace falta que te quedes aquí. Le diré a mi madre que has estado viniendo y tú puedes irte a tu casa y de paso dejarme tranquila porque yo estoy muy a gusto sola.

—De eso nada, niña mimada. Si tu madre se entera me mata. Yo me quedo aquí. Además, tu casa es enorme, tienes habitaciones de sobra. Los dos vamos a seguir haciendo nuestra vida por separado, apenas nos veremos.

Me encogí de hombros.

—Sigues sin convencerme. Ni todo el dinero del mundo podría pagar el horror de tener que verte la cara de forma diaria. Buena suerte intentando entrar —sonreí con sarcasmo sacándole el dedo y le cerré la puerta en la cara.

Sonreí para mi misma antes de volver a andar hacia las escaleras con la intención de ir a mi habitación a retomar lo que había dejado antes, pero escuché la puerta abrirse a mi espalda. Fruncí el ceño cuando vi a Drake entrando con total tranquilidad, tenía unas llaves en la mano.

Limerencia. [AI. # 1]Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora