Extra 1.03

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Decidí dejar a Ouma en la habitación reflexionando. Salí a pasear por las instalaciones y coger un poco de aire, después de todo, me hacía falta

- Ah, Amami-san - saludó la rubia -

- Hola, Kaede-san - respondí respetuosamente - ¿Puedo saber lo que estás haciendo?

- Si - se acercó a mi orgullosa y me enseñó sus manos - Mira, Tsumugi me hizo las uñas

- T-tampoco es tanto - respondió tímida -

- Te quedan muy bien - sonreí - Aunque si usaras otro estilo podrías hacer que te favorezcan más

- ¿Sabes sobre estos temas? - preguntó sorprendida -

- Así es - apoyé mis manos sobre mi cadera - Mis hermanas solían pedirme todo el rato que les hiciera la manicura, a parte, tengo un amigo al que realmente le gusta pintárselas - cogí su mano - ¿Podría probar el estilo que te recomendé?

- ¡Claro! - se le veía ilusionada - 

Comencé a trabajar con sus cortas uñas, no pude evitar fijarme en la mirada de odio que me lanzaba de vez en cuando la peliazul. En cuanto terminé con las dos chicas fui en busca de alguien

- ¡Espera! - grité al ver como se iba por otro lado - ¡Quería pedirte un favor!

- Perdón, Amami-kun - se rascó la nuca - No te escuché llegar

- No importa - me apoyé en él - Vamos al comedor - sugerí -

Comimos juntos las sobras del desayuno de esta mañana 

- ¿Que querías pedirme? - preguntó en tono amable -

- ¡Cierto! - me enderecé en la silla - ¿Podrías ser capaz de acercarte a Ouma?

Tal y como me temía, se quedó en silencio

- Bueno, eso es...

- Ouma no es quien parece ser - le interrumpí - Por favor, si me pasa algo quiero que me garantices que tú estarás a su lado y lo cuidarás por mi. Él no es el tipo de persona que haga amigos por voluntad propia y dudo mucho que se acerque al grupo - me arrodillé delante suya - Por favor, yo soy el único en el que aquel terco puede confiar

- Levántate - rogó - 

- No hasta que aceptes mi propuesta - me negué - De verdad Ouma es buena persona, tan solo tiene algo de miedo a relacionarse y ser rechazado, eso es todo. Promete que cuidarás de él y estarás a su lado

- E-está bien - dijo incómodo - Pero levántate ya, por favor

- ¡Muchas gracias! - le abracé fuertemente - ¡No sé como agradecerte!

Sin darle tiempo a responderme, salí corriendo del lugar. Iba paseando por los pasillos de aquella extraña escuela hasta que me encontré con Kaito, quien parecía que andaba buscandome

- ¡Amami! - saludó en cuanto me vio - ¡Menos mal que te encuentro!

- Momota - dije alegremente - ¿Querías algo?

- Si, bueno, verás... - se rascó la nuca - Estoy reuniendo un pequeño grupo de gente que pueda luchar y creo que tú podrías encajar también en él

- ¿Luchar? - cuestioné- ¿Luchar contra quién?

- Contra Monokuma, por supuesto - me agarró de la mano y tiró de ella para hacerme caminar a su lado - No pienso quedarme de brazos cruzados y mientras más seamos mejor

Suspiré fuertemente y me dejé llevar. Nos reunimos con el anteriormente nombrado grupo formado por Gonta, Himiko, Angie, Harukawa, Ryoma, Tenko, Maki, Kaito y, finalmente, yo

Antes de llegar a nuestro destino pude observar como dos conocidas figuras nos vigilaban desde el interior de una clase. Sonreí al percatar que no se habían fijado en mi mirada posada sobre ellos y continué con normalidad

Cuando llegamos, el más alto de todos, se encerró en la sala de audiovisuales y se negó rotundamente a salir de ella. A pesar de haber cometido esa acción él no era sospechosos ante mis ojos

Me percaté de la hora y con la simple excusa de que debía usar el servicio abandoné la sala de juegos. Abrí la puerta que daba a la biblioteca y me puse a investigar

Actuaba sin miedo, presentía que hoy se cometería mi asesinato, es más, había un cien por ciento de probabilidad de que surgiese. Confiaba en que se apañarían sin mi ayuda, solamente esperaba poder acercarles un poco más a la entidad de la mente maestra

Abrí la puerta oculta, una música extraña - que por cierto me ponía los pelos de punta - comenzó a resonar por toda la habitación. Tenía un mal presentimiento. Solamente esperaba que mi pequeño amigo confiase en mi y siguiera con el plan al pie de la letra, sino, nadie se salvaría a tiempo

Me  sobresalté al ser cegado por una repentina luz, con bastante prisa - y al averiguar que se trataba de una cámara - corrí a desactivarla

Me paralicé al ver una bola de acero caer a mi lado, al parecer, si que iban a asesinarme. Aún así, no pude respirar aliviado pues, al darme la vuelta, observé como la arma yacida en el suelo era cogida por Shirogane Tsumugi

Sonreí nerviosamente al ver como la alzaba y, repentinamente, todos mis recuerdos con aquella persona que consideraba mi hermanito pequeño vinieron a mi mente

Recordé su sonrisa, recordé su cara de felicidad al comprender un problema difícil, recordé la de veces que había llorado desquiciado por culpa de sus enfermedades, recordé como muchas veces corría a mi habitación para esconderse por culpa de aquellas figuras que le asustaban, recordé las heridas que se había hecho a si mismo en su brazo al sentirse insuficiente, recordé como fui la única persona en la que confió para contar sus trastornos, aunque la mayoría los había descubierto yo solo

Recordé, especialmente, las veces que acaricié su pequeña cabeza, las veces que sonreía gracias a los chistes que le contaba, las veces que me abrazaba al verme. Recordé todas las veces que deseé tenerlo como hermano menor y no como amigo. Siempre había sido mi sueño

Pero, desgraciadamente, no todo sale como uno quiere en esta vida. En el fondo de mi ser, aún al saber que sería asesinado, no quería morir. Quería seguir pasando bonitos momentos con él, quería ver como por fin admitía ese amor que decía no tener por aquella persona, verle crecer y, si había suerte, ser testigo de su felicidad al ser correspondido

Fue en el momento en el que el arma pegó contra mi cráneo que reflexioné, había sido muy egoísta al pedirle a Ouma seguir con mi plan y al mentirle a él, quien era capaz de detectar dichos actos

Mi mente desconectó y mi cuerpo sin vida cayó con fuerza al suelo, deseaba en el fondo de mi ser que aquella enferma no se saliese con la suya y esperaba que el pequeño pudiese seguir adelante

Aunque, nuevamente, era un capricho egoísta de mi parte


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Mentir para salvar ( Saiouma)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora