Ouma es un mentiroso sin piedad a primera vista pero... ¿ Realmente es así? ¿Habrá alguna razón para que mienta? O... ¿Sería capaz de llevar una mentira hasta el límite solo para salvar a los demás?... El pequeño pelimorado oculta muchas cosas ¿ Ser...
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- Ouma... - me llamó mi amigo -
- ¿Hmm? - apoyé mi dedo índice sobre la página del libro que me encontraba leyendo - ¿Pasa algo, Amami-chan?
- ¿Por qué no te intentas integrar con los demás del grupo? - preguntó directamente - Siempre te vas por tu cuenta y te quedas solo, nunca te he visto con nadie más que no sea conmigo
Sonreí
- Eres listo - le miré - Creo que ya sabes la respuesta, ¿Me equivoco?
Como respuesta me encontré con el familiar silencio
- Me lo imaginaba - volví a mirar la hoja que marcaba - Al igual que tu tienes un plan para derrotar a la mente maestra yo tengo el mio propio
- Pero te puede poner en grave peligro - insistió - Imagina que un día no estoy, imagina que un día comienza el juego de matanzas que tanto odiamos y yo sea la primera víctima - se levantó para sentarse a mi lado - Te quedarás solo y todo porque insistes en hacer que todos te odien, porque insistes en sacrificar tu propia vida para salvarlos
Me encogí de hombros
- Intenta acercarte a Saihara - fruncí el ceño - He visto como lo miras, pareces interesado en él, te da curiosidad. Puedes hacerte amigo de Kaede también
- Ya me encargué de hacer que no se quieran acercar más - espeté - Además, yo no miro al detective de ninguna forma
- Oh, vamos - usó un tono sarcástico - ¿Te crees que estoy ciego? Sabes que yo puedo ver a través de las mentiras, por muy buenas que sean
- Sí, siempre vas un paso por delante - admití - Pero eso no quiere decir nada
- Deja de mentirte a ti mismo - suspiró - Al final acabarás sufriendo más de la cuenta. Ouma, escúchame ahora y déjame hablar - al verme asentir prosiguió - Tienes que comenzar a confiar más en la gente, no todos se pondrán en tu contra
No le respondí
- No dices nada porque sabes que es la verdad
- Bueno, ¿Y qué quieres que le haga? - me harté - No puedo confiar fácilmente en la gente, no puedo acercarme a un grupo grande. Prefiero actuar por mi cuenta y defenderlos sin que se enteren, es lo mejor
- ¿Y por qué te acercaste a mi? - contraatacó - ¿Por qué cogiste confianza conmigo?
- Porque eres diferente - me levanté y tiré el libro al fondo de la habitación - Para empezar, yo nunca me acerqué a ti. Fuiste tú el que insististe en que nos hiciéramos amigos, es normal que después de tanto tiempo contigo acosándome haya decidido conocerte mejor
- Aún así, simplemente hazme caso - se posicionó a mi lado nuevamente - No voy a estar por mucho tiempo, Ouma. La mente maestra ya sabe que estoy tras ella y que sé más que cualquiera de vosotros por alguna extraña razón. No quiero que te quedes solo