Odio los cubatas a medias

101 9 0
                                        

Pongamos las heridas al descubierto,

y los pies en la cama.

Que ojalá me llames ya, porque desde que me dijiste que ya me llamarías van 501 días.

Pero tranquilo, no me canso, de imaginar cómo sería desabrocharte el pantalón, como tú me desnudaste el corazón.

Dime mi cielo cómo es eso de estar tan arriba, desde aquí sólo veo arder; igual es que debería dejar de beber a palo seco, porque tantos palos me están dejando echa polvo, mientras me los tendrías que estar echando, ahora.

Que te hago saber en este escrito que no quiero un futuro contigo, quiero un presente; 

no soy una chica de futuros, porque ya ves, que debería estar comiendo el mundo, y estoy con un lapicero, una hoja sucia y un té. 

Y te aclaro también, por si no te diste cuenta, que soy  chica de tacones altos y autoestima en las sábanas.

Enséñame tus heridas, y abrámoslas, hasta que no quede nada de agua en tus ojos; dame tu corazón, o tu número. Juro no perder ninguno; 

yo lo intento.

Hoy el tiempo está cómo yo, frío. 

Espero que estés caliente; ya conozco a esa morena. Ojalá sea tan buena fingiendo que te quiere cómo yo lo soy bebiendo.

Hoy no han sido buenos días, pero aun me queda toda la noche,

camarero, no me dejes el cubata a medias, esto va para días.

Oh darling;Donde viven las historias. Descúbrelo ahora