Ambos permanecían en silencio, Hank porque tenía el corazón en la garganta, estaba nervioso, demasiado a decir verdad y Connor porque esperaba una explicación del contrario, quería verificar lo que averiguó.
— Hank, ¿Entonces eso es lo que pasa? — Quebró el silencio que había, en ese instante no podía ser paciente, estaba a segundos de saber la verdad, se sentía emocionado, pero a la vez atemorizado.
El androide se acercó hasta donde estaba el peligris, caminó de forma lenta, sin movimientos bruscos pues podía alterarlo más de lo que estaba y gracias a eso no le diría nada, dando como resultado un fracaso total.
— ¿Sabes chico? Es verdad que fuiste creado para resolver casos. — El mayor se sentó en la cama y le dio la espalda, su tono era, extrañamente, calmado.
El castaño se sentó a un lado de Hank de forma amistosa, su forma de proceder estaba dando resultados, animándolo a seguir.
— ¿Lo que siente es gracias a mí? — Fue la última gran pregunta que le dirigió, se sentía en el clímax de la historia, era el momento más tenso, donde todo podía pasar, tanto a su favor como en contra.
— Sí Connor, tú eres el causante de mi desgracia emocional, tú eres el que me hace actuar como un estúpido en frente de todos, tú eres el idiota que me roba el sueño y la rabia, tu eres el puto divergente que me hace sentir mierda en mi jodido estomago.— Su tono de voz comenzó a subir, mostrando un gran enojo por sus emociones.
Actuó con impulsividad, tomo con ambas manos el rostro del mayor y en un rápido movimiento lo silenció juntando sus labios mientras cerraba sus ojos.
Fue un beso corto y torpe por la gran inexperiencia de este, mas solo podía concentrarse en las mil sensaciones que había obtenido, todas eran agradables y calidas. Su LED brillaba en un fuerte rojo, dando a entender que ni él mismo comprendía lo que pasó.
sufrió un nuevo choque emocional y le encantó.
