MEGAN
Comienzo a trazar con mi lápiz sobre la hoja blanca mis ideas. Hago círculos, cuadrados, flores, estampados, líneas y todo lo que me viene a la cabeza. Cuando me doy cuenta mi boceto está terminado, y la delicada mujer que dibujé ya está vestida.
Ayer llegué tarde a la inducción y aunque la Maestra me dejó pasar sin problema, me perdí varias cosas importantes. Hoy me las arreglé para llegar antes y excusarme con ella, pues no quería que tuviera una impresión mala y errónea de mí. Ella amablemente me dijo que tenía que ser comprometida con mi carrera, pues no era como la escuela donde me dan segundas oportunidades. Más tarde, en la inducción, nos pidió que hiciéramos cuatro bocetos diferentes y los lleváramos mañana.
Y con este que acabo de hacer, terminé.
Dejo la libreta y el lápiz sobre la mesa de noche junto a mi cama.
Hoy es la fiesta de la que habló Penny. Son las 7, pero tenemos planeado llegar hasta a las 9. Por lo que el tiempo para arreglarnos está perfecto.
Cuando le conté a Calvin de la fiesta, se emocionó como un niño pequeño, y aseguró que será una gran forma de hacer amigos aquí, pues todos quedaron en Los Angeles cuando nos fuimos.
Sé que extraña a Ryan, pero también sé que han hablado a diario estos tres días. Son buenos amigos desde hace mucho tiempo, y cuando Ryan le dijo que se tomaría el año para trabajar Calvin se lamento mucho, pues nuestra idea inicial era venir los tres a Stanford.
Calvin y Ryan son mayores que yo por un año, por lo que terminaron la preparatoria antes. Pero dado a nuestros planes ambos tomaron un año para esperarme. Calvin trabajó todo ese año y reunió lo suficiente como para venir, pero Ryan se quedó de flojo y lamentablemente ahora tiene que esperar de más.
—¡LLegué! —Penny entra por el umbral de la puerta con más alegría de la esperada y con sus manos llenas de bolsas.
Me acomodo en la cama hasta quedar sentada.
—¿Que es todo eso?
—¿Esto? —repite, dejándo los paquetes sobre mi cama—. Solo algunas cosas que necesitaremos para esta noche.
Alzo una ceja y me arrastro por la cama hasta quedar frente a las bolsas. Abro una, y una tela negra con lentejuelas se ve.
—¿Compraste ropa? —pregunto, sacando el vestido y extendiendolo frente a mis ojos.
—Si —dice atando su cabello con una liga y acercándose hasta mí. Cuando levanta los brazos noto un pequeño tatuaje en su abdomen. Ella se da cuenta, y levanta levemente su blusa para mostrarme—. Dice Millie, es el nombre de mi hermana.
Es un tatuaje bastante lindo, tiene unas cuantas flores y la caligrafía me encanta.
—¿Te dolió?
Niega repetidas veces, sacándo un par de atuendos más de las bolsas.
—No tanto, se siente como si te pincharan una y otra vez.
Hago una mueca de horror.
—¡Eso suena espantoso!
Se ríe, mostrando una sonrisa muy linda.
Calvin tiene tatuajes en su espalda y dos en su brazo derecho. Cuando le pregunté si le habían dolido aseguró que duele, pero que es soportable. Aún así no he sido capaz de hacerme con él uno, aunque me lo ha pedido bastante.
— Es un dolor bastante parecido a cuando te haces una perforación. Imagina la que te hiciste en la nariz, pero el pinchazo se repite varias veces —el piercing de la nariz me dolió como un demonio, ni siquiera lo hice por mi propia voluntad. Perdí una apuesta con Calvin, pero al final me quedó gustando—. Cuando te decidas por hacerte uno, yo iré contigo. Tengo un amigo aquí cerca que los hace y seguro no te cobra mucho.
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WITH YOU
RomansaMegan y Calvin tienen la amistad perfecta. Conocen todo del otro y son su mejor compañia. Entran en la Universidad de Stanford para cumplir el sueño de estudiar juntos, pero al conocer nuevas personas y gracias a los temibles celos, se dan cuenta de...
