Carta

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Querido Charles:
Quizá después de mi regreso ya no me volverás a hablar, está bien, conservo nuestras fotografías conmigo, lejos de mis sentimientos tú sigues siendo ese niño con el que compartí momentos bellos en mi infancia y también en este último reencuentro.
Déjame decirte que me dediqué a examinarte, aunque fueras muy tonto y no lo notaras.
Tu cabello ligeramente largo es muy bonito, café claro con algunas partes rubias al igual que tus pestañas, con puntas rubias.
Tu manera de mirarme fijamente como si quisieras decirme algo y yo te imitaba y miraba tus labios que me incitaban a besarlos.
Aunque ya sé que soy demasiado cobarde, quisiera enviarte esta carta.
Pero no lo haré porque nunca sabré si tú sentiste esta misma conexión.
Ese primer día que te vi me quedé muy asombrada, estás muy alto y tienes muy bonita sonrisa.
Espero volverte a ver pronto o quizá no y nos pase como a nuestros padres, porque aunque no lo sabes, ellos se quisieron pero nunca se volvieron a ver hasta que nosotros nacimos.
Supongo que es todo Charles, hasta que nos volvamos a ver.
Te quiere, Sam.

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